“Mucha fe en Dios y en los médicos. Mucha paciencia. Pero sobretodo estoy convencido que la fuerza de voluntad cura todos los males. Tengo una segunda oportunidad de vida. Me siento como nuevo y creo que tengo para rato”. Este es el testimonio de Rober Ríos Hidalgo, quien volvió a nacer tras resultar con quemaduras de tercer grado en diferentes partes del cuerpo luego de quedar sepultado por un cerro de asfalto caliente, ocurrido en .

Ríos, de 57 años, durante los primeros minutos del accidente, sintió que su vida se apagaba poco a poco. Se puso en manos de los médicos del Hospital III de Iquitos de la Red Asistencial Loreto de EsSalud y se encomendó a Dios para que guiará a sus “ángeles de uniforme blanco” y lo salvaran. El paciente, que tiene cuatro hijos, pasó por un largo proceso de operaciones y tratamiento e inclusive tuvieron que hacerle injerto de piel de él mismo.

Todo este vía crucis del asegurado se inició el 23 de julio del año pasado. Rober Ríos se dirigía con una cuadrilla de obreros a realizar labores de reasfaltado en una calle del distrito de San Juan Bautista. Todos eran trasladados en un vehículo furgón que también llevaba asfaltado. “Llevábamos el asfalto preparado en sólido de 230 grados y encima del solido llevábamos una lata de cinco galones que se llama el asfalto líquido, imprimante, también de 230 grados”, recordó Ríos.

El vehículo pasó por un enorme bache lo que hizo que el conductor perdiera el control, se despistara y volcara. Los ocupantes salieron despedidos y lamentablemente Ríos llevó la peor parte: su cuerpo quedó cubierto por este material que le provocó graves quemaduras. “De los cuatro que viajábamos atrás yo lleve la peor parte. Ya no quiero recordar ese momento. El dolor era insoportable. Mi cuerpo recibió 460 grados de calor de la suma de los dos asfaltados. Solo pensaba que me iba a morir. Por la voluntad de Dios estoy vivo”, nos contó.

El asegurado fue sometido a curaciones quirúrgicas y tratamiento farmacológico para evitar cualquier infección. Posteriormente le realizaron un proceso de injerto de piel, en el que se usó parte de su propia dermis que fue extraída del muslo derecho y se implantó sobre la mano derecha, seriamente afectada por las quemaduras de tercer grado, explicó el doctor Cristian Nizama Barrientos.

“El paciente respondió bien a las curaciones e injerto y a la fecha presenta una recuperación muy favorable. Con estas intervenciones se logró salvar la mano del asegurado que resultó lesionada por el líquido asfaltico. También ha recibido terapia para mover la mano”, precisó el especialista.

En este largo tratamiento al paciente también intervinieron los médicos cirujanos Jesús García Godoz y Álex Ponce Ibaceta, así como los anestesiólogos Liyanni Whittingham Madrigal, Lizbeth Jiménez Chtokolenko.

Rober Ríos agradeció a todos los profesionales de la Red Asistencial Loreto de EsSalud por todas las atenciones recibidas que hoy le permiten tener una mejor calidad de vida.