¿Keiko gobernaría a la derecha en economía?, por E. Pasquel
¿Keiko gobernaría a la derecha en economía?, por E. Pasquel
Enrique Pasquel

El día después de la primera vuelta, “La República” abrió su portada con el titular “Vuelco a la derecha”. Ese diario, sin duda, capturó con esa frase (seguramente ingrata para sus editores) el sentimiento de muchos peruanos: elegir entre PPK y supondrá un paso (o varios) lejos del polo izquierdo de la política.

Pero como el diablo está en los detalles, hay que entrar en ellos para ver qué tan cierto sería eso en la práctica. Y al hacerlo descubriremos que no lo es tanto.

Analicemos el caso del partido naranja para ver si realmente promete un “vuelco a la derecha” en lo que respecta a la economía. Si por ese vuelco se entiende un acercamiento hacia el liberalismo económico (mercados abiertos y la menor intervención posible del gobierno), difícilmente tener al fujimorismo en el poder cumpliría con esa condición.

Me explico. Keiko Fujimori dista mucho de ser una liberal. Como me comentó en una entrevista que le hice durante la primera fase de la campaña, ella cree que existen sectores “estratégicos” en los que deben existir empresas estatales. Opina que a veces los aranceles son necesarios para proteger algunas industrias nacionales. Le queda claro que el agua potable debe estar en manos del Estado. Asimismo, su plan de gobierno promete subsidios a la vivienda a tasas (menores al 4%) que harían irrecuperable el capital invertido por el Estado. Y defiende activamente el aumento del sueldo mínimo. Si bien en líneas generales Keiko cree en la importancia de la inversión privada, claramente también cree que el Estado tiene un papel importante que jugar, interviniendo fuertemente en algunos aspectos del mercado, más allá de lo que hoy lo hace.

Esta forma de ver la economía ha sido compartida por su bancada, que en este gobierno y en el anterior ha planteado un rosario de proyectos intervencionistas. Entre varios otros, regular el precio de los medicamentos, intervenir en los precios del transporte interprovincial, restringir las posibilidades de que los centros educativos cobren a sus deudores morosos, prohibir la creación de nuevas universidades, volver más restrictivo el régimen laboral para las exportaciones tradicionales, prohibir absolutamente la publicidad del tabaco o usar el dinero de los contribuyentes para refinanciar deudas agrícolas.

Teniendo todo esto en cuenta, lo más probable es que, en lo que toca a la economía, un gobierno de Fujimori –si bien respetaría las grandes líneas del modelo– supondría varios grados menos de libertad en los mercados que la que hoy existe. Difícilmente, un “vuelco a la derecha”, por lo menos en lo económico. Algo que, si bien no es un consuelo para mis amigos de izquierda, deberíamos tener en cuenta para tener en claro qué es lo que escogeremos el día que vayamos a las urnas.

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