¿Qué le queda a PPK?, la columna de Enrique Pasquel
¿Qué le queda a PPK?, la columna de Enrique Pasquel
Enrique Pasquel

Una eventual censura a los ministros Basombrío y Vizcarra, a todas luces, resultaría absurda. Por un lado, porque sería muy difícil explicar razonablemente cómo así se decide enviar a su casa al primer ministro del Interior bajo cuya gestión, según cifras del INEI, se empieza a reducir la criminalidad. Por otro lado, porque si bien existen motivos válidos para que el Congreso llame a Vizcarra a dar explicaciones sobre la firma de la adenda al contrato para la construcción del aeropuerto de Chinchero, el pliego interrogatorio que se presentó la vez pasada en que la interpelación se frustró tenía tantos cuestionamientos ilógicos que quedaba claro que no se trataba más que de una muestra arbitraria de la fuerza que tiene el partido naranja.

No obstante, lo absurdo de la medida no fue óbice en su momento para que censuraran a Saavedra, otro ministro que estaba mostrando resultados en el sector y cuyos logros fueron reconocidos luego por el Banco Mundial al nombrarlo en la más alta posición de esa institución en lo que toca a educación. Ahora, luego de toda el agua que ha corrido bajo el puente, de producirse las censuras quedaría claro que Fuerza Popular ha decidido que no va a dejar gobernar a PPK y que su finalidad es simplemente torpedear al Ejecutivo hasta hundirlo. Así de sencillo.

Por supuesto, esta situación no sería resultado solo del encono y la irracionalidad del fujimorismo. PPK también contribuyó a la misma en numerosas ocasiones cuando innecesariamente se dedicó a pisarle los callos a ese partido. Por poner tan solo tres ejemplos, declaró que Keiko era una “ratera” por ser hija de un ratero, señaló que buscaba “jalarse” a los congresistas naranja que apoyaron a Keiko creyendo que “recibirían una prebenda”, y trató recientemente el tema del indulto de Fujimori (probablemente el asunto más sensible dentro de Fuerza Popular) de la manera más ligera posible.

En cualquier caso, lo hecho hecho está y solo queda preguntarse cuáles serán las siguientes jugadas en el tablero.

Si los fujimoristas se tumban a dos ministros más de PPK (de forma irrazonable, además) quedará claro que no están dispuestos a dejarlo gobernar. Y ya no teniendo nada que perder, al presidente no le quedará más que buscar la disolución del Congreso (salvo que, por supuesto, quiera ser solo una suerte de maniquí durante los años que le quedan en Palacio). Lo estratégico, además, sería hacerlo pronto, mientras sus cifras de popularidad estén arriba.

Si esto es lo único que le queda a PPK, ¿le conviene a los fujimoristas forzar esta movida? Difícilmente, pues se arriesgan a perder la mayoría que hoy tienen en el Congreso y no queda claro qué podrían ganar. Pero, hasta el momento, la bancada naranja ha dado muestras de a menudo guiarse más por sus pasiones que por la razón. Y, en este caso, tampoco sorprendería que terminen apretando el botón que, paradójicamente, los llevaría a su propia disolución.

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