René Zubieta Pacco

El movimiento ciudadano Integridad ha seguido de cerca las acciones del gobierno de , emitiendo distintos pronunciamientos y buscando incluso que se transparenten las reuniones sostenidas por el mandatario en una casa de Breña. Su fundador, el abogado Jorge Lazarte, considera que el para consultar a la ciudadanía —vía referéndum— si está de acuerdo con una nueva Constitución distrae la atención de los serios cuestionamientos que pesan contra la gestión del presidente de la República.

Para Lazarte, la iniciativa de Castillo genera más confrontación, alarma e inestabilidad en un escenario de crisis.

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— ¿Cuál es su evaluación del proyecto presentado por el gobierno?

Al presentar este proyecto, el gobierno reconoce expresamente que todos sus argumentos pasados por los cuales exigía una nueva Constitución y convocar a referéndum eran inconstitucionales, porque lo que está haciendo ahora es reconocer que se necesita modificar la Constitución para que recién después de esa aprobación pueda haber un referéndum. En segundo lugar, como toda modificación constitucional, tiene que tener la aprobación de la mayoría del Congreso. El hecho de que el presidente considere que se necesita convocar a una asamblea constituyente, no quiere decir que el Congreso opine lo mismo. Este gobierno no está legitimado para realizar un pedido de esta naturaleza.

— Considerando que , ¿es viable el proyecto?

La Comisión de Constitución no va a ver con buenos ojos una reforma constitucional de esta naturaleza. Convocar a una asamblea constituyente es prácticamente crear un nuevo Congreso orientado a elaborar una nueva Constitución. ¿Por qué no podría hacer eso el Congreso actual si lo que necesitamos son cambios puntuales en la Constitución y no una reforma integral? ¿Por qué duplicar una segunda entidad? Lo que va a ocurrir es que va a terminar archivándose. El Perú ha tenido ya doce constituciones en doscientos años de historia republicana. Esto es una cada dieciséis años en promedio. No queremos una más para que el próximo gobierno venga a cambiarla de nuevo. Si Perú Libre quiere cambiar algo puntual, que diga qué es y que se debata. Pero no estamos dispuestos a tirar todo lo bueno por la borda y a empezar de cero.

— Castillo ha demostrado falta de transparencia, hay indicios de corrupción en su gestión (Casos Sarratea, Puente Tarata y Petro-Perú) en solo los primeros meses de su gobierno y ciudadanos ya han realizado protestas en regiones contra la gestión del Gobierno y el Congreso. ¿Estamos llegando al límite?

Creo que llegamos a un límite mucho tiempo atrás. Uno de los principales temores de la población ha sido que este gobierno pueda llegar a convocar a un cambio de Constitución bajo la sombra de un gobierno empañado por la corrupción, vínculos con el terrorismo, tráfico de influencias y una absoluta falta de transparencia. Traer sobre la mesa un tema que ya el Congreso se encargó de determinar distrae la atención de estos temas materia de investigación: el , las denuncias de sobre la mafia en la que estaría metido el presidente en el Ministerio de Transportes. Es un distractivo que apela a generar más alarma en la población para tratar de cambiar las normas de juego.

— ¿Quiénes son los responsables la actual situación?

Hay un único responsable, que es el presidente de la República, es la cabeza del gobierno. La inestabilidad que se ha generado está sustentada en la incapacidad para nombrar personas que tengan un liderazgo suficiente para tomar las riendas del país. Hemos tenido ya cuatro Gabinetes, eso es impensable en cualquier sistema democrático. Sin continuidad en el liderazgo es muy poco lo que se pueda hacer para gobernar un país. Este cuarto Gabinete está tan desgastado y deslegitimado, que voces del propio gobierno hablan de tener un quinto Gabinete en menos de 9 meses de gobierno. El único responsable de esta incapacidad para gobernar, que él mismo ha reconocido tener, es el presidente.

— La iniciativa sobre el referéndum ya ha generado más tensión con el Congreso. ¿Es oportuna?

[La propuesta de Castillo] es absolutamente inoportuna. El poder de modificar la Constitución recae hoy en el Congreso. No es de interés de los congresistas ni de la ciudadanía que una propuesta así prospere. El proyecto que ha presentado Pedro Castillo es absolutamente confrontacional con el Congreso, porque este ya dijo mediante la ley 31399 que la única forma de modificar la Constitución es por acción previa del Congreso. Si el presidente ahora presenta un proyecto para modificar lo que el Congreso acaba de aprobar hace tres meses es una forma de generar confrontación y enfrentamiento en un tema tan polémico y polarizante como una asamblea constituyente. El presidente se ha aventurado a lanzar una propuesta que genera mucha más alarma, inquietud en la población, en los inversionistas, empresas y ciudadanía. Genera inestabilidad.

"[La propuesta de Castillo] es absolutamente inoportuna"

— No obstante, es cierto que un gran sector de la población demanda cambios estructurales. ¿Ello pasa necesariamente por el cambio de Constitución?

No. Sin duda, hay cambios que la Constitución requiere. Eso no quiere decir hacer un borrón y cuenta nueva, y desaparecer la Constitución por completo. Hay muchas cosas buenas que tiene la Constitución, que se tienen que preservar, por ejemplo la separación de poderes, derechos fundamentales de las personas, libertad de prensa y expresión. Las cosas que se quieran cambiar que se presenten como propuestas puntuales, se analicen en el Congreso y se hagan esas modificaciones puntuales que se necesitan. Pero saltar a un cambio total de la Constitución es un hecho sumamente traumático para el país, que genera mucha incertidumbre y riesgo, más aún bajo un gobierno que tiene tantos escándalos de corrupción y vinculaciones al terrorismo que lo afectan.

— ¿Cuál es la salida a la actual crisis, entonces?

La única salida a la crisis es que la presidencia de la República esté sujeta a nuevas elecciones. El único capaz de poder destituir al presidente es el Congreso, que debió haber vacado al presidente hace mucho tiempo. Hay una demora en esta situación. Un presidente que reconoce públicamente que no está preparado para gobernar no puede gobernar, un presidente que no aclara acusaciones y mantiene en secretismo y sin ningún tipo de interés las personas con las que se reunión clandestinamente en la calle Sarratea no puede seguir gobernando. Hemos presentado una propuesta al Congreso —estamos recolectando firmas virtualmente para que algún congresista la haga suya— que pasa por establecer en el Reglamento del Congreso que, ante la eventual vacancia del presidente, se debe convocar de inmediato a elecciones presidenciales.

— ¿Solo presidenciales?

Solo presidenciales, porque la incapacidad moral para gobernar la tiene el presidente de la República, no la tienen los 130 congresistas. Y lo que dice la Constitución es que si procede la vacancia, se convoca a elecciones, que no pueden ser entendidas como elecciones generales, porque solamente se destituye al presidente, no al Congreso.

— ¿Pero ello no generaría más tensión, porque sería visto como una norma a favor de un Congreso con menor que el presidente?

Es una norma claramente impopular; sin embargo, es un reflejo de lo que indica la Constitución. La Constitución dice en su artículo 134 que la única forma en la que el Congreso puede terminar su mandato de manera anticipada es ante una eventual disolución, no hay otro supuesto. Entonces, la vacancia del presidente no tiene por qué terminar con el mandato de los parlamentarios. El Congreso tiene una aprobación incluso menor a la del presidente, pero eso siempre ha sido así. A diferencia del presidente, que es una persona a la que le podemos sindicar sus errores, el Congreso está compuesto por 130 personas y los ciudadanos eligen a dos de ellas o a un partido o agrupación.

— ¿Qué le parece la salida que han planteado legisladores del : un proyecto de reforma constitucional que plantea el adelanto de elecciones generales en caso haya impedimento en el ejercicio de la presidencia?

Creería que un eventual adelanto de elecciones parlamentarias podría ser una salida a la crisis, pero lo veo altamente inviable. No creo que los congresistas, como ningún político, estén dispuesto a perder el poder que tanto les ha costado alcanzar. Esas propuestas me parecen populistas, de personas que saben que ese proyecto no va a caminar. Creo que el Congreso ha hecho una muy buena labor de oposición a este gobierno. Gracias al Congreso hemos logrado salir de ministros que eran una desgracia. Creo que ha hecho una labor de oposición que debe continuar. Creo en unas nuevas elecciones presidenciales, mientras más pronto, mejor. No creo que unas elecciones parlamentarias sean la solución al problema.

"Tenemos una ausencia de liderazgo opositor"

— Pero si los cuestionamientos al presidente se reflejan en su baja popularidad, ¿no es un mensaje también que el Parlamento tenga menor respaldo, según las encuestas?

Claramente, las encuestas y la percepción de la ciudadanía te muestran qué cosa es lo que sienten respecto de una determinada institución. Pero cuando te dicen que el presidente tiene baja popularidad, sabemos que es Pedro Castillo Terrones. Cuando te hablan del Congreso, que es una institución compuesta por 130 personas, no es posible individualizar la responsabilidad. Pensar en que se vayan todos por un rechazo que no es posible individualizar es como hacer que justos paguen por pecadores. Las encuestas a nivel del Congreso no permiten individualizar quiénes son los que deberían irse o quedarse. El rechazo popular al Congreso no es algo nuevo. Lo más probable es que el nuevo Congreso que elijamos tenga también esos niveles de desaprobación o mayores, así va a ser siempre por la forma en que se elige a los congresistas.

— ¿Cree que la crisis también pasa porque no hay un claro liderazgo en la oposición?

Ese es uno de nuestros principales problemas. La falta de involucramiento de personas en la política ha hecho que tengamos muy pocos actores nuevos y con los que la ciudadanía no se siente identificada. Tenemos una ausencia de liderazgo opositor que no permite generar consensos, coaliciones y liderar a la ciudadanía. Esa falta de liderazgo la estamos sintiendo y el hecho de que haya diversas personas de oposición que hablen sin un discurso u objetivos comunes nos genera mucha desunión.

— ¿El cambio de Gabinete por uno de mayor apertura, liderazgo e idoneidad es una alternativa?

Para salir de la crisis, no. Este gobierno ya ha tenido cuatro oportunidades en muy poco tiempo. Darle una quinta creo que es más de lo mismo. El problema está en la cabeza. Lo que está ocurriendo es un acaparamiento de las instituciones públicas. Cuando tienes una cabeza que no tiene capacidad para gobernar y las personas que pone como ministros tampoco, y las personas que esos ministros ponen en las instituciones responden a intereses particulares, favoritismos políticos, vínculos de amistad o relaciones familiares terminas acaparando las instituciones del Estado con personas poco aptas. Y eso le hace muchísimo daño a la institucionalidad del país. Un nuevo Gabinete no da garantías; un nuevo presidente, sí.

— Estamos entrampados.

Creo que el presidente no va a renunciar bajo ninguna circunstancia. En el momento que renuncie, va a perder la investidura que lo protege de ser enjuiciado, se va a aferrar con uñas y dientes a su puesto. El Congreso, sin embargo, sí lo puede vacar. Es cierto que hoy no hay los votos, pero eso no quiere decir que mañana esa situación no cambie. Podría cambiar, ya hubo dos intentos, han fracasado, pero no hay un límite. Un punto central para que esa vacancia se dé es poder determinar el tipo de elecciones que corresponde convocar tras una vacancia, porque hoy ese tema no es claro. Los congresistas tienen mucha incertidumbre de lo que pasaría tras una vacancia si Dina Boluarte renuncia. Hay quienes no quieren perder poder. En cuanto esa situación se aclare, el escenario político puede cambiar completamente.

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