Piero Alessandro Corvetto Salinas, fue elegido como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE)  para un periodo de cuatro años. (Foto: Marco Ramón / GEC)
Piero Alessandro Corvetto Salinas, fue elegido como jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para un periodo de cuatro años. (Foto: Marco Ramón / GEC)
Karem Barboza Quiroz

es el nuevo jefe de la (). Tras un concurso público, el pleno de la () lo eligió para el período 2020-2024.

Bajo la dirección de Corvetto se llevarán adelante las elecciones generales del 11 de abril del 2021, donde los peruanos definirán al presidente de la República, congresistas y los representantes peruanos ante el Parlamento Andino.

¿Quién es Piero Corvetto?

Politólogo y comunicador social, Piero Corvetto es magíster en Ciencia Política, con mención en Política Comparada, de la Pontificia Universidad Católica del Perú y bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima.

Desde julio del 2019, se desempeñaba como jefe de Gabinete de Asesores del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). Entre 2009 y 2012, ocupó la gerencia de la Oficina General de Comunicaciones e Imagen Institucional.

Además, fue asesor de la Jefatura Nacional y subgerente de Asistencia Técnica en la ONPE y participó en misiones electorales internacionales como representante del Perú.

Obtuvo su grado de Maestría en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), al presentar la tesis Durmiendo con el Enemigo, donde se analiza el gobierno y partido político del expresidente Alejandro Toledo, entre 2001 y 2003.

En el 2002, trabajó en la dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Regresó a esta institución entre los años 2005 y 2006 donde se desempeñó como jefe del área política y de informaciones, además de ser parte del gabinete de asesores en estrategia.

Su proceso de selección fue cuestionado a finales de la convocatoria por haber laborado en la misma facultad de una universidad donde el presidente de la Junta Nacional de Justicia, Aldo Vásquez, era decano de Ciencias Sociales.

Según el artículo 14 de la Ley Orgánica de la JNJ, de presentarse un conflicto de interés, el integrante del pleno debería inhibirse para salvaguardar la objetividad de los concursos públicos.

Vásquez dijo a El Comercio que presentó su inhibición el 23 de julio, y que el pleno de la JNJ rechazó su pedido.

“(La inhibición) fue resuelta días antes de la evaluación de planes de trabajo”, expresó. Además, precisó que Corvetto era profesor por horas y dependía de la dirección del Departamento de Ciencias Sociales, no del decanato o vicedecanato.

Con ello, Corvetto pudo tener la mayor puntuación en la Convocatoria N° 002-2020-SN/JNJ, la primera para jefe de ONPE realizada por el Junta Nacional de Justicia, que reemplazo al desactivado Consejo Nacional de la Magistratura.

Durante su entrevista personal ante la JNJ, Corvetto fue cuestionado por las visitas que realizó al a la oficina de la lideresa del partido político Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en Surco.

Su labor, según respondió, era ser un técnico consultivo del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) y lo mismo cuando trabajó en ONPE. Por ello, aseguró que visitó oficinas, cafés y otros lugares acordados con todos los partidos políticos y que las reuniones eran con sus personeros legales.

-Planes de su gestión-

En el plan de trabajo entregado por Corvetto Salinas ante el pleno de la JNJ, señala que la institución -que dirigirá ahora- tendrá el delicado encargo de organizar y ejecutar elecciones limpias y transparentes, cuyos resultados sean incuestionables y que reflejen, sin distorsión alguna, la voluntad popular manifestada en las urnas.

Fueron cinco ejes estratégicos que prometió: gestión electoral, productos y servicios innovadores, articulación interinstitucional, promoción de cultura participativa con valores democráticos y gestión del conocimiento y aprendizaje organizacional.

Todo ello, según indicó, en busca de incrementar la confianza de la ciudadanía en los procesos electorales y en la institucionalidad de las organizaciones políticas. También anotó que buscará innovar la gestión de los procesos electorales y los servicios a las organizaciones políticas con el uso intensivo de tecnología.

Otro aspecto que mencionó fue una estrategia para reforzar los vínculos del sistema electoral, no solo para la organización de elecciones en contextos extraordinarios sino, también, para abordar demandas de largo plazo como la reforma política.

“Por todo ello, hoy me defino como un administrador electoral, y estoy comprometido a poner todas mis capacidades a disposición y todos los recursos que estén a mi alcance para, desde el liderazgo de la ONPE, generar confianza en los procesos electorales, modernizar la gestión de la institución e innovar procesos siempre en busca de mayores eficiencias y total transparencia”, consignó en dicho plan de trabajo.


Así fue la entrevista personal de Corvetto ante la JNJ



Participación igualitaria

Corvetto se comprometió a optimizar la transparencia del financiamiento y rendición de cuentas de las organizaciones políticas, fomentar cambios sustanciales en la legislación para el ejercicio del sufragio y orden en la jornada electoral.

También prometió optimizar la organización de los procesos electorales y de democracia interna, acercar a la ciudadanía y a las organizaciones políticas soluciones tecnológicas e implementar un Sistema Integrado de Gestión Electoral y Administrativa (SIGEA).

Un punto ampliamente explicado en su plan de trabajo es la promoción de la participación de la mujer en el espacio político partidario y de representación nacional y subnacional, a fin de establecer condiciones reales de igualdad en la participación.

Ello, indicó, con miras a las Elecciones Generales del 2021 y porque todas las listas de candidatos que presentarán las organizaciones políticas competidoras deberán estar compuestas por una mujer-un hombre o un hombre-una mujer, desde el primero hasta el último de los postulantes.

Otras de las prioridades -puntualizó durante el concurso público- será dar mayor difusión a la participación electoral de los residentes en el extranjero. También desarrollará estrategias para que el personal de la Policía y Fuerzas Armadas pueda cumplir a plenitud con su derecho a voto.

De igual forma, consideró en su propuesta mejorar el desarrollo de votación de las comunidades indígenas y pueblos originarios, incorporando material bilingüe.

Asimismo, mencionó que implementará una mejor asistencia al momento de la votación para las personas transgénero y LGTBI a fin de acabar con la discriminación.

Voto electrónico

Respecto al voto electrónico, indicó que al día de hoy, la ONPE posee equipos que han cumplido su vida tecnológica útil, encontrándose en obsolescencia y comprometiendo seriamente su posibilidad de ser implementados en futuros procesos electorales.

Se comprometió a implementar auditorías a las soluciones del voto electrónico y reestructurar la modalidad de implementación de dicho sistema.

Sostuvo que la ausencia de una auditoría integral del voto electrónico perjudica el fortalecimiento de la confianza ciudadana en este mecanismo, que, de contar con un plan integral de implementación y fiscalización, podría ofrecer alternativas viables para aquellos grupos poblacionales que tienen dificultades para el sufragio presencial.

Por ello, propuso identificar organismos internacionales que lleven a cabo las auditorías al VE, solicitar el apoyo de la cooperación internacional e implementar laboratorios para auditorías con actores interesados (universidades, colegios profesionales, organizaciones políticas, etc.).

En este contexto, planteó diseñar un plan que contemple el voto electrónico no presencial de manera voluntaria.

De acuerdo al último padrón electoral aprobado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para las Elecciones Congresales Extraordinarias 2020, el universo de electores hábiles fue de 24′799,384. Pese a la obligatoriedad legal del sufragio, 6′430,296 no cumplieron con dicha obligación.

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