Hasta que no se encuentre una vacuna efectiva, el coronavirus SARS-CoV-2 podrá circular libremente infectando a millones de personas. (Foto: AFP)
Hasta que no se encuentre una vacuna efectiva, el coronavirus SARS-CoV-2 podrá circular libremente infectando a millones de personas. (Foto: AFP)
Redacción EC

Casi 150 potenciales contra el nuevo se están desarrollando simultáneamente en el mundo. Con más de un millón de muertos por , la humanidad depende de este avance científico para poder retomar la vida previa a la pandemia que ha paralizado a más de 123 territorios en el planeta.

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Mientras el mundo aguarda por el próximo desarrollo científico, los protocolos y medidas de higiene se vuelven pan de cada día. Siendo el lavado de manos con agua y jabón el principal aliado de la prevención. A esto se suma el uso de mascarillas en lugares públicos, caretas, trajes aislantes y por supuesto el distanciamiento social.

Ante la evidente necesidad de una vacuna contra el COVID-19, cientos de prototipos se vienen desarrollando en todo el mundo a una velocidad maratónica. Lo que antes tardaba años e incluso décadas, en 20202 ha tomado algunos meses.

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Para apurara el hallazgo de una vacuna eficiente contra el nuevo coronavirus, se han acortado plazos implementando nuevas medidas. Una de las más evidentes es la de apurar la fase clínica en humanos antes de culminar la fase en modelos animales.

Con el propósito de no sacrificar la calidad de la futura vacuna en esta carrera, se ha sumado un proceso de “revisión continua” llevado a cabo por parte de las autoridades sanitarias. Una de las entidades que se ha ocupado de ello es la Agencia Europea del Medicamento (EMA) con las vacunas experimentales de Pfizer y AstraZeneca.

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Las fases que necesita una vacuna

Antes de que se realicen las primeras pruebas clínicas en humanos, las candidatas a vacunas deben demostrar que son seguras y eficaces en organismos animales. A esta etapa se la conoce como Fase 0 o preclínica. Una vez que se supere, pasarán a ser probadas en humanos se deberá pasar por cuatro fases más:

  • Fase 1. La vacuna debe probarse en grupos pequeños, de 20 y 100 individuos sanos. En esta etapa el estudio busca confirmar la seguridad de la vacuna y el tipo de respuesta inmune que tiene. Aquí ya podrá registrarse algunos de los posibles efectos secundarios y la dosis necesaria.
  • Fase 2. Se realiza un estudio a mayor escala, en este caso se cuenta con varios cientos de voluntarios para probar la vacuna. En esta etapa ya se pueden determinar los efectos secundarios más comunes a corto plazo y la evolución del sistema inmune.
  • Fase 3. Se trata de un ensayo más grande que el anterior, aquí ya participan miles de voluntarios que se exponen al virus. Se hace una comparación entre quienes han sido vacunados y los que no. Con esta experiencia se recolectan datos sobre la efectividad y seguridad de la vacuna. Igualmente, en esta fase se pueden detectar efectos secundarios que pasaron desapercibidos en la Fase 2.
  • Fase 4. Al haber superado las fases anteriores, la vacuna ya puede ser aprobada y comercializada. Tras ello se somete el producto a una nueva fase de evaluación, con el objetivo de obtener datos que garanticen su seguridad y eficacia, ya que se cuenta con un amuestra mucho más grande de personas. En esta etapa podrían aparecer efectos que no fueron considerados en fases previas debido a que son poco frecuentes.

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