Dany Rodríguez (41) ha acampado toda su vida. El hábito lo adquirió de chico, luego de que se uniera al grupo scout Lince 70, del cual todavía forma parte como jefe de la manada de niños y niñas menores de 10 años. Sus recuerdos armando carpas y prendiendo fogatas, ahora también con su esposa e hija, son de los más valiosos que le ha dado la vida. “La experiencia de acampar, en su conjunto, es fascinante. Hoy resulta beneficiosa porque ahuyenta un poco a la tecnología, que te tiene cerca de los temas de interés, pero no de los tuyos, teniéndolos en frente. En el campo o la playa escasea la buena señal o energía eléctrica, y eso suma. Entonces, tener mayor contacto con quienes vives o frecuentas es uno los principales beneficios de acampar. Y, claro, tener mayor contacto con la naturaleza. El saldo siempre es muy positivo”, le cuenta a Somos.