CAMINO AL RÍO. Entre la etapa de incubación y liberación transcurren de 55 a 70 días. Las crías de taricayas crecen hasta los cuatro centímetros.
CAMINO AL RÍO. Entre la etapa de incubación y liberación transcurren de 55 a 70 días. Las crías de taricayas crecen hasta los cuatro centímetros.
Rosario Castro Pacheco

La cita fue en Maynas, provincia loretana donde asistimos a la celebración del Primer Festival de las Tortugas de Agua Dulce. En este se liberaron aproximadamente 5.500 crías de taricayas, que condujeron sus primeros pasos rumbo a las aguas de los ríos Nanay e Itaya. Sin saberlo, los pequeños reptiles salieron del cascarón camino a restaurar el equilibrio ecológico en la selva, de la mano de la comunidad loretana. El repoblamiento de esta especie es una oportunidad para los pobladores de alcanzar un desarrollo económico sostenible, así como de promover una educación y una cultura ecoamigables con la región.

La contaminación de los ríos de agua dulce, el tráfico ilegal de la especie y, sobre todo, el consumo indiscriminado de sus huevos, ha puesto a las taricayas en peligro de extinción. Tradicionalmente, se aprovecha esta fuente rica en proteínas, pero esto ha provocado una disminución drástica de la especie. Como consecuencia, las comunidades de la Amazonía loretana comenzaron a padecer enfermedades como la anemia y la malnutrición, pues no cuentan con un fácil acceso a otros alimentos básicos que aporten proteínas.

No obstante, la situación ha empezado a cambiar.

En la comunidad de San José de Lupuna, grandes y chicos abordan el tema del cuidado de las tortugas, en las faenas y las escuelas.
En la comunidad de San José de Lupuna, grandes y chicos abordan el tema del cuidado de las tortugas, en las faenas y las escuelas.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Eran las 12 del día cuando llegamos a la Plaza Bolognesi del distrito de Iquitos para ver nacer a un grupo de taricayas, tras haber incubado casi 70 días. Ahí, en el centro de la plaza, 2.380 huevos yacían enterrados en la arena blanca de una de las 12 playas artificiales (módulos de exhibición, similares a una mesa de casi un metro alto y protector de vidrio), instaladas en distintos puntos de la ciudad, como la Plaza Miguel Grau, en el distrito de Punchana; o la Plaza Cardama, en el barrio de Belén. Ante nuestra mirada curiosa, tres crías asomaron entre la arena y dejaron el cascarón atrás. Mientras nacían las protagonistas de esta historia, Luis Felipe Vela, especialista ambiental de la Municipalidad Provincial de Maynas, nos explicaba cómo y por qué, por primera vez en 40 años –desde que se dio inicio al proyecto de repoblación de las taricayas en la Reserva Nacional Pacaya Samiria (1979)–, estos huevos son incubados en la zona urbana. “Lo que buscamos es concientizar a la población de Maynas para que se involucre en el cuidado y la crianza de estas taricayas. Lo que se quiere es incentivar el respeto por el ecosistema natural, combatir la caza indiscriminada de estos huevos y con ello potenciar el turismo vivencial en la zona”, precisa Vela.

LIBRES. Doce playas artificiales colocadas en plazas y barrios de Iquitos muestran el proceso de incubación de los reptiles.
LIBRES. Doce playas artificiales colocadas en plazas y barrios de Iquitos muestran el proceso de incubación de los reptiles.

Desde este año, el proyecto de repoblación de las taricayas –iniciativa público-privada entre instituciones del Estado, el municipio de Maynas y el grupo empresarial AJE– dio un giro. De ahora en adelante, la población loretana, así como el viajero que esté de paso por la provincia de Maynas, vivirá de cerca el rescate de las taricayas. En un primer paso, 463 familias miembros de 42 asociaciones de la Reserva Nacional Pacaya Samiria recolectaron poco más de 4 mil huevos de taricayas y los vendieron al Grupo AJE. La empresa trasladó la mercadería a la provincia de Maynas, donde se distribuyeron los huevos de tortuga en las playas artificiales.

Tras el tiempo de anidamiento, las tortugas retornan a su hábitat natural y, con ello, se promueve el ecoturismo, que permite mejorar la calidad de vida de los pobladores. “La interacción de los citadinos con este proyecto los sensibiliza y promueve el ingreso económico sostenible; a su vez, ayuda a contrarrestar la anemia”, añade el especialista.

“Las comunidades amazónicas ahora tienen un ingreso económico: vender las taricayas para que puedan crecer, pero, sobre todo, promueve el turismo vivencial al exhibir todo este proceso con la tortuga”, explica Jorge López Dóriga, director ejecutivo de Comunicaciones y Sostenibilidad del Grupo AJE. Poner en valor el cuidado de las tortugas empieza a ser la solución ante la caza indiscriminada de esta especie.

RESPONSABILIDAD. La campaña de repoblamiento de taricayas ha movilizado a la población de diversos distritos de Iquitos.
RESPONSABILIDAD. La campaña de repoblamiento de taricayas ha movilizado a la población de diversos distritos de Iquitos.

ATRACTIVO SOSTENIBLE

Después de ver a las crías nacer, nos dirigimos al puerto de Nanay, donde abordamos un bote a motor para navegar hacia la playa Tipishca, en la comunidad de San José de Lupuna. Apenas llegamos a la orilla, nos sorprendieron niños de todas las edades, quienes nos mostraban el mensaje impreso en sus polos: “Taricayas para siempre”. Ya se siente el cambio. Allí, los comuneros comparten gustosamente sus experiencias con el cuidado de las taricayas y, además, ofrecen la degustación y venta de tapioca (almidón de yuca) y farofa (harina de yuca tostada), su principal alimento.

La naturaleza y el sentido común han logrado que las comunidades amazónicas tengan un papel mucho más activo en este proyecto. //

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