Buenos Aires es hoy el hogar fugaz de la actriz y dramaturga Paloma Yerovi. Proyectos laborales la tienen viviendo allá por unos meses junto a su esposo, el artista plástico Pablo Patrucco, y sus hijos Isabela (5) y Salvador (4). La distancia, sin embargo, no impide que ella continúe promoviendo la publicación de Caballo de noche, una aplaudida obra de teatro que escribió y dirigió en el 2004. Tampoco que cuente detalles sobre el rol protagónico que tiene en la última película de Augusto Tamayo, en la que interpreta con vehemencia a esa mujer adelantada a su época que fue Flora Tristán, trabajo en el que además compartió escena con Diego Bertie, su querido amigo, que ya no está.

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