Miguel Villegas

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EL QUEDADO ESPECIAL. Los que no vamos a la Copa.

Hace 16 años hizo su último gol, de los 19 que anotó en 128 partidos con Perú. Debutó en 1991 pero aún hoy, 30 años después, se lo imagina con su bigotito de Cantinflas, su camisa de chalís y su patada cañón. De todas las discusiones sobre quién pudo o quién debió ir a Rusia 2018, sobre quién lo merecía y quién se lo había ganado, solo él, , tuvo todo para competir por un puesto. Personalidad, gol, sentido de pertenencia. Detrás de Paolo, al lado de Orejas, jugando con Farfán. Presionándolo a Cueva, quizá, el Chorri de estos tiempos. Esa unanimidad no se gana en un streaming. Se forja a fuego, en una cancha.

Se lo digo y piensa. “No me gusta comparar”, dice y hace una reflexión sobre los tiempos diferentes que le tocó vivir. Él lo sabe: no existe futbolista de los años 90 más querido que el Chorri. Ninguno representa tanto a esa generación Francia 98, ni a esos tiempos en que todo nos faltaba y él tomaba la bandera. El mes del Bicentenario es preciso para buscarlo. También su nueva faceta de comentarista en TV Perú. Se ha vacunado en Estados Unidos. Está bien, con el físico intacto. Y la nobleza del tamaño de los golazos que salían de sus chimpunes.

—En octubre se cumplirán 30 años de tu debut en Primera. Todo te dio el fútbol pero, ¿qué te quitó?

—Bueno, de hecho que sí: el fútbol me dio comodidad. Lo primero que hice fue arreglar la casa de mi mamá. En ese tiempo yo hice un contrato por tres años con Cristal, 30 mil dólares. Todo eso me gasté en terminar el primer piso, techarlo que era de calamina. E hicimos el segundo piso en mi vieja casa de Chorrillos. Me quedó para comprarme un par de zapatilla de marcas, que no tenía. Fui a Polvos Azules a buscarlo. Para mi familia era muy difícil comprarme unas. Tenía unas Bata, las usaba para jugar y para tonear también.

—¿Qué te quitó?

—La posibilidad de compartir con mis amigos, ir a reuniones de muchachos, los cumpleaños, eso. Mi vida siempre fue tranquila, no me afectó mucho perderme eso. Al contrario, la pasaba con mi familia: además, fui padre muy joven, vivía con mi pareja de entonces. Tenía que cuidar mi físico, si no lo cuidas estás perdido. Yo eso siempre lo supe.

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—¿Guardas tu camisetas más queridas? No sé, la del Perú-Paraguay del golazo a Chilavert, la del chorrigolazo a Uruguay en el Nacional.

Las que yo usé siempre las regalé. Estaba tan feliz que venía un hincha y se la regalaba. O buscaba en la tribuna a mi familia. Conservo algunas de las camisetas de los clubes en que jugué afuera. Mi mamá o mi hermana tienen algunas de la selección. Tengo de Ronaldo, de Cafú, de la selección argentina, uruguaya, boliviana, ecuatoriana.

—Existirá la camiseta del triunfo con Paraguay del 2000.

—No sabría decirte si la tiene alguien. O el utilero se la quedó. Recuerdo que llegué al vestuario con mi camiseta y nada más.

Roberto Palacios hoy. En diciembre cumplirá 49 años. A la derecha, el fantástico 29 de marzo del 2000, el chorrigolazo y la camiseta Te amo, Perú. FOTOS: Karen Zárate / Roberto Matta.
Roberto Palacios hoy. En diciembre cumplirá 49 años. A la derecha, el fantástico 29 de marzo del 2000, el chorrigolazo y la camiseta Te amo, Perú. FOTOS: Karen Zárate / Roberto Matta.

EL PASADO Y EL PRESENTE

—He escuchado mil veces la frase: el Chorri debió nacer 20 años después. Tendría lugar en esta selección.

—Por lo que estamos viviendo ahorita, que esta selección fue a un mundial, hace buenas Copas América, quizá por eso lo dicen. Pero lo mío, nuestra época, también fue buena. Yo no la cambiaría, fue lindo, hermoso lo que viví. Por supuesto que tendría sitio, esa pregunta no deberías hacérmela a mí.

—Un rápido repaso de esa selección Francia 98 y pienso en lo importante que serían Juan (Reynoso) y tú hoy, por ejemplo. ¿Coincides?

—Sí, quizá con otros más. Imagínate, Jayo Legario era un jugadorazo. Y con el respeto por Renato Tapia, era un volante europeo también. Es difícil comparar. Mejor dejémoslo ahí.

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—¿Por qué tanta gente recuerda a tu generación y dice que sí era hincha de la selección?

Yo estoy feliz de haber sido parte de ese enamoramiento de la gente con la selección. Por lo que vivimos, era un momento difícil, duro. Aparte, las selecciones de antes eran equipazos. Daban miedo. Ni Argentina asusta hoy: solo Messi. Uruguay tiene a Suárez y Cavani y dejamos de contar. En ese momento todos eran jugadores de póster. Rendí en un momento muy difícil, pero de altísimo nivel por los jugadores que habían en Sudamérica.

—¿Te lo dicen en la calle?

—No te voy a mentir. La gente me lo dice. Me da su cariño. Siempre que se habla de la selección, estaré marcado creo yo. A nosotros nos pasó, por ejemplo, que tuvimos que remontar el accidente del Fokker del 87, fue durísimo. Era, además, un contexto social y político muy difícil. Y me tocó a mí y a mis compañeros pelear un sitio. Te voy a decir algo: desde Francia 98 e inicios del 2000 Perú no juega un partido a estadio vacío. La gente se dio cuenta de que no juegan solo los once, sino el Perú entero.

—¿Qué significa ser un futbolista hincha en un país tan difícil, donde casi nadie era hincha de su selección?

—Tener ese título es muy difícil. Para mí eso era un deber por mi selección. Tenía que cumplir con esas expectativas. Y poder regalarle una sonrisa a toda la gente, era un deber y un obligación defender a la selección. Lo más lindo es que no era tan difícil porque jugar al fútbol me encantaba. Me comparaba con obrero que se levanta a las 5 am para llevar un pan a su casa... ¡y yo hacía lo que me gustaba! Soy un bendecido, decía.

—¿Lloraste el día en que te presentaron como Leyenda del Perú en Rusia 2018?

—Tenía un nudo en la garganta, hermano. No quería ni lagrimear porque no iba a poder hablar. Le agradezco a Dios porque si bien no me permitió llegar al Mundial, me pudo presentar ante el mundo como una leyenda del fútbol peruano. Aquí no le pararon balón. Eso queda para mi familia, para mis nietos. Y pasó algo: los chiquillos de menos de 30 ahora saben quién soy.

Inolvidable 29 de marzo del 2000. Triunfazo peruano en las Eliminatorias 2-0 sobre Paraguay. Eso fue anécdota. Lo real, lo simbólico fue el golazo del Chorri y la camiseta Te amo Perú. Aunque no se crea, en aquel momento era muy duro ser hincha de la selección. FOTO: ROBERTO MATTA / EL COMERCIO.
Inolvidable 29 de marzo del 2000. Triunfazo peruano en las Eliminatorias 2-0 sobre Paraguay. Eso fue anécdota. Lo real, lo simbólico fue el golazo del Chorri y la camiseta Te amo Perú. Aunque no se crea, en aquel momento era muy duro ser hincha de la selección. FOTO: ROBERTO MATTA / EL COMERCIO.


EL CHORRI HOY:

El Chorri a los 48 años. FOTO: Karen Zárate.
El Chorri a los 48 años. FOTO: Karen Zárate.


EL FUTURO DE PERÚ DESPUÉS DE LA COPA
Ricardo Gareca (2015-2021)
79 partidos dirigidos
33 victorias
16 empates
30 derrotas
111 goles a favor
107 goles en contra
Gianluca Lapadula (9 partidos, 3 goles)
Tiene contrato con el Benevento de Italia hasta junio del 2023. Su pase se ha revalorizado tras la Copa América: hoy cuesta 3,50 millones de euros, según el sitio especializado Transfermarkt.
Eliminatorias Qatar 2022
La selección jugará en setiembre 2021 una nueva fecha por las Eliminatorias: con Uruguay en Lima el 2 y ante Brasil el 7 de visita.
HOY, DESDE LAS 7 P.M., PERÚ ENFRENTA A COLOMBIA POR EL TERCER LUGAR DE LA COPA AMÉRICA 2021. Transmite América TV.

JULINHO, LAPADULA, SELECCIÓN

—El equipo de Juan Carlos Oblitas que peleó le clasificación a Francia 98 tenía dos nacionalizados: Balerio y Julinho. Tú los conocías como nadie... ¿Hubo celos?

—Cuando necesitas jugadores... bienvenidos son. Pero sí te digo algo: los futbolistas peruanos tienen que creérsela. Eso, sumados a los futbolistas extranjeros que la rompen en sus ligas, puede ayudarnos.

—¿ se ha ganado un lugar en la selección?

—Antes quiero añadir: los peruanos tenemos que ser ambiciosos: no solo llegar a la selección sino ser el mejor. Tener muy en cuenta la disciplina, son 15 años que te da el fútbol para sacarle provecho. Lo de Lapadula es entendible: que su primera opción haya sido Italia era lógico. yo también hubiera hecho lo mismo. Si luego tienes la chance de jugar por Perú y vienes y lo demuestras, con actitud, con su forma de jugar. Lapadula se ha ganado el cariño de la gente. Mi admiración para él por cómo se entrega en cada partido de Perú. Es para aplaudir.

—¿Cuál es tu podio de los mejores peruanos en la Copa América?

—Lapadula, Yoshimar (Yotún) y André Carrillo. A Yotún lo tuve en menores, es el que te saca la pelota limpia de atrás. Mientras Tapia se tira de cara, la recupera 90 minutos; Yoshi tiene la jugada limpia en la cabeza.

—¿Te miras más en él que en Cueva?

—Yoshimar es un jugador muy simple, muy de la actualidad. Cueva es canchero, mañoso, fulbiterazo. Es una combinación perfecta. Yo tenía de las dos, eh, una mezcla de ambos. Me encantaba dar un pase largo pero también llegar al área. Pero no me gusta comparar. Hoy es su turno.

—¿Dónde está la camiseta Te amo Perú?

—No lo sé. Debe haber desaparecido. La verdad, cada vez que jugué las regalaba a quien me lo pedía. No tengo esos recuerdos en casa, pero seguro que va a aparecer ese chico que me diga: tú me la regalaste. Va a ser un lindo momento ver otra vez esa camiseta. Estoy seguro que va a pasar.

—¿Te gustaría dirigir o ser dirigente?

—De hecho que sí: quiero dirigir. Tengo la licencia A. Lamentablemente no le dan oportunidad a los técnicos peruanos, vienen muchos extranjeros. En algún momento voy a demostrar.

—Fuera del episodio Newcastle, ¿a dónde pudiste ir con una oferta concreta?

—Pude ir al Panathinaikos de Grecia. Allí estuvo Percy Olivares. Mandaron los pasajes, fotos donde iba a vivir, todo. Pero Los Tecos, que era mi club, no me quiso vender. Luego, recuerdo, La Coruña planteó un trueque con el Loco Abreu. Lo hicimos goleador. La Universidad Autónoma de Guadalajara ya había acordado un monto y luego lo cambió. Ellos eran los dueños de mi pase. Me truncaron esa posibilidad.

—¿Volverías a hacer política?

—Sí. Mucha gente dice lo contrario pero yo creo esto: la política te da poder para ayudar a la gente. Se pueden hacer cosas por el país. Hay políticos corruptos, sí, que se han llevado toda la plata y se la siguen llevando. Aguantan toda la crítica y no les interesa. Pero también hay un lado que quiere ayudar. Me gustaría hacer muchos cambios en el deporte, infraestructura para los chicos, prepararnos mejor para los Juegos Olímpicos.

—¿Te llamaron para esta campaña?

Sí. No fue el partido de César Acuña, fue otro. Por las circunstancias del país preferí no incursionar. La política necesita buenas personas. y gente inteligente: hay algunos candidatos que no saben donde están parados. No me quise involucrar. Está en juego mi prestigio: yo me he sacado el ancho por mi apellido.

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