Ilustración de un agujero negro. (NASA/JPL-Caltech)
Ilustración de un agujero negro. (NASA/JPL-Caltech)
Agencia Europa Press

Un posible evento de microlente gravitacional en el cosmos presenciado en 2011 se debió a un agujero negro que flotaba por el espacio interestelar, el primero de su tipo jamás observado.

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“Reportamos la primera detección inequívoca y medición de masa de un agujero negro aislado de masa estelar”, asegura un equipo internacional de astrónomos liderado por Kailash C. Sahu, del Space Telescope Science Institute, en el servidor de preimpresión arXiv.

Los científicos han asumido durante algún tiempo que hay muchos agujeros negros deambulando por el espacio interestelar, pero hasta ahora no habían encontrado ninguno. Esto se debe a la naturaleza misma de un agujero negro: son difíciles de detectar contra el fondo negro del espacio.

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Aún así, la evidencia de su existencia era fuerte. Investigaciones anteriores han demostrado que los agujeros negros a menudo se forman cuando las estrellas llegan al final de sus vidas y sus núcleos colapsan, lo que generalmente produce una supernova. Y debido a que se han observado muchas supernovas de este tipo, parecía claro que, como resultado, se deben haber creado muchos agujeros negros.

Pero encontrarlos ha significado buscar efectos de lentes, cuando la luz de las estrellas se desvía por la atracción del agujero negro. Dadas las grandes distancias, el efecto de lente es leve, por lo que es casi imposible de detectar incluso con los mejores telescopios modernos.

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Imagen del Hubble centrada en MOA-11-191/OGLE-11-0462, obtenida en nuestra época final en agosto de 2017. (Hubble/NASA)
Imagen del Hubble centrada en MOA-11-191/OGLE-11-0462, obtenida en nuestra época final en agosto de 2017. (Hubble/NASA)
/ Sebastian Carrasco

En 2011 cuando dos equipos de proyecto que buscaban ese tipo de lentes vieron una estrella que parecía brillar sin razón aparente. Intrigados, los investigadores comenzaron a analizar los datos del Telescopio Espacial Hubble. Durante seis años, observaron cómo cambiaba la luz, con la esperanza de que el cambio se debiera a la ampliación de un agujero negro. Luego, encontraron algo más: la posición de la estrella pareció cambiar.

Los investigadores sugieren que el cambio solo podría deberse a un objeto en movimiento invisible que ejerce una fuerza que tiraba de la luz a medida que pasaba: un agujero negro interestelar. Los investigadores continuaron estudiando la estrella y su luz, y finalmente descartaron la posibilidad de que la luz provenga de la lente y también confirmaron que la ampliación tuvo una larga duración, los cuales son requisitos previos para confirmar la existencia de un agujero negro, informa Phys.org.

En conjunto, la evidencia es lo suficientemente fuerte como para confirmar el avistamiento de un agujero negro que flota libremente. Los investigadores incluso pudieron medir su tamaño, en siete masas solares. También encontraron que viaja a aproximadamente 45 km/h.

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