“Qué mejor que conocernos con una vista desde el espacio”
“Qué mejor que conocernos con una vista desde el espacio”
Renzo Giner Vásquez

Nací hace 32 años en Sicuani, capital de la provincia de Canchis. Estudié Ingeniería Electrónica y de Sistemas en Cusco, luego realicé mis estudios de posgrado en Francia. Ahora trabajo como docente investigador en la U. de Ciencias y Humanidades.

Las paredes de la oficina del profesor Román-González están cubiertas por gigantografías que resumen la historia aeroespacial de nuestro país. Su pasión por el tema le permitió salir de su natal Cusco para trabajar en las agencias aeroespaciales de Francia, Alemania y ser elegido por The Mars Society como miembro de una de sus tripulaciones que simulan las condiciones para la exploración de Marte

—¿Cuándo comenzó esta pasión por el espacio?
Cuando era pequeño y veía en la TV cómo el hombre había llegado a la Luna o los satélites que teníamos en órbita. Eso llamó mi atención y dio origen a mi deseo de ser astronauta. Cuando crecí tuve que escoger una carrera y decidí la que me pareció más próxima a mis sueños. Si era increíble que no existiera la carrera de ingeniería espacial en ese entonces, es aun más increíble que no exista hasta ahora.

—Por eso tuvo que estudiar Ingeniería Electrónica.
Así es. Gracias a mis notas gané una beca para realizar una maestría en Francia, en la Universidad Paul Verlaine de Metz. Ahí pensé que debería alejarme de mi sueño y acercarme a la realidad, por lo que escogí estudiar Automatización Industrial y Humana. Sin embargo, la Automatización Humana me abrió nuevas perspectivas. Terminé elaborando mi tesis sobre señales electroencefalográficas y cómo interpretar los pensamientos. Gracias a ello terminé en el primer lugar y seguí un doctorado.

—¿Así llegó a la Agencia Aeroespacial Francesa?
Sí. Ahí retomé mi sueño de niño. Fue un proyecto multiinstitucional junto al Centro Aeroespacial Alemán y la Universidad Telecom ParisTech. Eso me permitió estar seis meses en Toulouse y un tiempo similar en Múnich. Fue una gran experiencia.

—Y como si fuera poco para el 2014 fue seleccionado por The Mars Society...
Así es. Es una organización privada que desde el 2001 realiza diferentes misiones de simulación de la exploración de Marte. Sus estaciones base están en los desiertos de Utah. Yo fui parte de la tripulación 138, estuve 15 días allá junto a dos científicos de la NASA, un científico de la Escuela Politécnica de Zúrich, otro de la UCLA y un periodista que nos ayudaba con los reportes diarios. Yo fui el oficial ejecutivo de la misión, es decir, el brazo derecho de la comandante. 

—¿Qué fue lo más complicado de esta simulación?
Estaba el límite de uso del agua, del espacio de trabajo, además soportábamos mucho frío por las noches pues era invierno y la temperatura estaba por debajo de los 0 °C. Además, los trajes, que si bien no eran como los espaciales, debíamos usarlos cada vez que salíamos de la base, son pesados y la manipulación de objetos es más compleja.

—¿Ha participado en alguno de los hitos espaciales que están en sus paredes?
Tengo estos pósteres porque hace poco estuvimos en Guadalajara, la ONU nos seleccionó para explicar cómo estamos interactuando con los avances aeroespaciales. Llevamos el resumen, incluyendo el satélite de observación terrestre y los microsatélites.

—¿Cuántos hay en total?
La PUCP lanzó [en el 2013] un nanosatélite y dentro de él un femtosatélite, esos fueron los primeros. Luego, [en enero del 2014] la UAP lanzó otro nanosatélite y la UNI lanzó el Chasqui I [en febrero del 2014]. Los de la PUCP siguen orbitando pese a no funcionar, no sé si pasa lo mismo con los de la UNI y los de la UAP. Estos dos últimos fueron lanzados a través de la Estación Espacial Internacional, que les permitió llegar a más o menos 400 km de altura. La PUCP contrató un lanzador que lo colocó entre los 600 y 700 km. 

—Parece que no estamos tan mal, ¿no?
Si nos queremos comparar con EE.UU., Europa o China será irrisoria porque ellos tienen independencia de acceso al espacio. A nivel regional, hablando del diseño de nanosatélites, creo que vamos bien. Debemos pensar en escalar a microsatélites y utilizar nuestra tecnología. Me refiero a nuestro primer satélite de observación terrestre, el PerúSat-1. Las imágenes que nos proporcionará se podrán aplicar para el manejo de desastres y hasta en la lucha contra el narcotráfico. El espacio es un lugar privilegiado, qué mejor que conocernos con una vista desde allá. Ahora, lo que necesitamos son profesionales capacitados para ello. 

—¿No existe un lugar de donde puedan salir esos profesionales? 
En este momento no contamos con esa carrera, la opción que se nos presenta es hacer maestrías en el extranjero. Varios profesionales de nuestra agencia aeroespacial han podido ir a China, por ejemplo.