Representación artística dede M87, el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia M87. (NASA/CXC/M.Weiss)
Representación artística dede M87, el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia M87. (NASA/CXC/M.Weiss)
Redacción EC

Un equipo de astrónomos del centro Harvard & Smithsonian en Cambridge ha mostrado que el agujero negro en la galaxia Messier 87 expulsa partículas fuera de sí más rápido que el 99% de la velocidad de la luz, según un estudio publicado en la revista “”.

“Es la primera vez que se registran velocidades tan extremas en el chorro de un agujero negro con datos de rayos X”, dijo Ralph Kraft, uno de los autores del estudio, en un comunicado.

Los investigadores usaron el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA para analizar el agujero negro M87*, famoso desde que el Event Horizon Telescope consiguió la primera imagen directa de un agujero negro en esta galaxia.

Como se sabe, cuando un cuerpo es atrapado por un agujero negro, el material gira a su alrededor y cae hacia este, pero parte de la materia es arrojado hacia afuera en potentes haces conocidos como chorros o ‘jets’.

Para identificar la velocidad, los astrónomos estudiaron las regiones del chorro y compararon los cambios en el espectro de rayos X con datos tomados durante cinco años.

Tras analizar los datos, los astrónomos concluyeron que las partículas en el chorro están siendo impulsadas por el agujero negro hasta el límite máximo de velocidad cósmica.

Además, los científicos estudiaron la presencia de dos nudos o protuberancias en ese gran “jet”. Las observaciones sugieren que se han movido más rápido que la velocidad de la luz. Este fenómeno sucede cuando un objeto que viaja casi a la velocidad de la luz se mueve en la dirección en la que se encuentra el observador, lo cual hace parecer que viaja incluso más rápido que la luz.

“Una de las leyes inquebrantables de la física es que nada puede moverse más rápido que la luz. En realidad, no hemos roto las leyes de la física, hemos encontrado un ejemplo de un fenómeno fascinante que recibe el nombre de movimiento superluminal”, explica Brad Snios, el coautor de la investigación.

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