This undated handout image obtained March 28, 2021, courtesy of The National Institue of Allergy and Infectious Diseases/ NIH shows a transmission electron microscope image of SARS-CoV-2, the virus that causes Covid-19, isolated from a patient in the US, as virus particles are shown emerging from the surface of cells cultured in the lab, the spikes on the outer edge of the virus particles give coronaviruses their name, crown-like - The novel coronavirus has killed at least 2,777,761 people since the outbreak emerged in China in December 2019, according to a tally from official sources compiled by AFP at 10H00 GMT on March 28, 2021. At least 126,622,220 cases of coronavirus have been registered. The vast majority have recovered, though some have continued to experience symptoms weeks or even months later. (Photo by Handout / National Institute of Allergy and Infectious Diseases / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO /NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY AND INFECTIOUS DISEASES/NIH/HANDOUT " - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
This undated handout image obtained March 28, 2021, courtesy of The National Institue of Allergy and Infectious Diseases/ NIH shows a transmission electron microscope image of SARS-CoV-2, the virus that causes Covid-19, isolated from a patient in the US, as virus particles are shown emerging from the surface of cells cultured in the lab, the spikes on the outer edge of the virus particles give coronaviruses their name, crown-like - The novel coronavirus has killed at least 2,777,761 people since the outbreak emerged in China in December 2019, according to a tally from official sources compiled by AFP at 10H00 GMT on March 28, 2021. At least 126,622,220 cases of coronavirus have been registered. The vast majority have recovered, though some have continued to experience symptoms weeks or even months later. (Photo by Handout / National Institute of Allergy and Infectious Diseases / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO /NATIONAL INSTITUTE OF ALLERGY AND INFECTIOUS DISEASES/NIH/HANDOUT " - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
/ HANDOUT
Agencia EFE

Una inmunoterapia basada en la administración intranasal de un preparado de bacterias muertas (denominado MV130) es altamente eficaz para prevenir la mortalidad causada por el coronavirus (SARS-CoV-2) y para potenciar el efecto de las vacunas contra el COVID-19.

Lo ha comprobado -de momento en animales- un equipo de científicos españoles, que han demostrado con estos resultados que se puede mejorar la eficacia y la respuesta inmune de las vacunas, particularmente en algunos segmentos de la población y también frente a las variantes del patógeno que puedan reducir la eficacia de esas vacunas, y contribuir así a una mejor protección de la población frente a el COVID-19.

Los resultados de la investigación -que se publican hoy en la revista Frontiers in Inmunology- han arrojado una contundente evidencia científica: la mortalidad de los ratones infectados fue significativamente menor cuando recibieron esa inmunoterapia (MV130) antes de la infección.

En la investigación han participado numerosos centros, coordinados por los investigadores Carlos del Fresno, del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario La Paz; Juan García Arriaza y Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); y David Sancho, del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

La llegada de las vacunas ha sido la mejor arma contra la pandemia, han subrayado el CNIC y el CSIC en una nota difundida hoy, pero han constatado la necesidad de disponer de herramientas efectivas y rápidas para responder a la aparición de nuevos virus, algo que se puede conseguir mediante el entrenamiento de la respuesta inmunitaria.

Y la inmunoterapia compuesta por bacterias muertas (denominada MV130), producida por la empresa española Inmunotek (Alcalá de Henares, Madrid), ha demostrado esa eficacia en los experimentos que ya se han realizado en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC), en Madrid.

David Sancho ha explicado a EFE que se trata de un medicamento en investigación en España que ya se ha utilizado en ensayos clínicos con buenos resultados en infecciones recurrentes respiratorias en niños y adultos, y ha asegurado que se podría fabricar en cantidades suficientes para administrar a grupos de riesgo, como mayores de 70 años.

Serviría, ha explicado el científico, para reforzar la inmunidad innata “si nos enfrentamos a una nueva situación de un patógeno respiratorio frente al que no tenemos una vacuna específica, o para reforzar vacunas con limitada eficacia, como podría ser la de la gripe”.

”Dada la alta eficacia de las vacunas frente al COVID-19, creemos que su aplicación se limitaría a aquellos individuos que puedan tener una menor respuesta a la vacunación”, ha explicado David Sancho, y ha asegurado que disponen ya de datos en ratones -que aún no han publicado- que muestran que esta inmunoterapia es eficaz contra otros virus, por lo que podría aplicarse también a otras infecciones.

El CNIC y el CSIC han recordado que hasta hace pocos años se creía que la inmunidad específica (o adaptativa) era la única que poseía memoria (capacidad de recordar patógenos previos como virus o bacterias) y desencadenar la respuesta para defender el organismo, mientras que la inmunidad innata (no específica para un patógeno concreto) no tenía esa capacidad.

”Hoy se sabe que se puede entrenar la inmunidad innata para conseguir una mejor respuesta frente a infecciones posteriores no relacionadas; por ejemplo, entrenar la inmunidad innata con preparados bacterianos para proteger frente a infecciones virales, como SARS-CoV-2, y que dicho entrenamiento perdura en el tiempo”, según David Sancho.

Los investigadores han estudiado si esta inmunoterapia, aplicada de modo previo a la administración de las vacunas contra el COVID-19, podría mejorar las respuestas inmunitarias generadas por esas vacunas, y han demostrado que sí.

”El resultado reveló que los animales que recibían MV130 de modo previo a la vacunación y, por tanto, tenían el sistema inmunitario innato entrenado, mostraban mejores respuestas inmunitarias tras la vacunación”, ha señalado el científico Carlos del Fresno.

En el mismo sentido, el investigador Juan García Arriaza ha aseverado que la inmunoterapia con este “preparado” protege de manera directa contra la mortalidad por el coronavirus SARS-CoV-2 y ayuda a mejorar las respuestas inmunitarias generadas por las vacunas.

”Se trata de unos resultados relevantes que indican que, en el caso de futuras nuevas infecciones causadas por patógenos emergentes, la inmunoterapia con MV130 podría proteger a grupos particularmente sensibles al patógeno hasta la llegada de vacunas específicas frente a antígenos asociados al patógeno”, ha apuntado Mariano Esteban.

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