"How To Get Away  With Murder".
"How To Get Away With Murder".
Sebastián Pimentel

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He tenido ya la oportunidad de reseñar un buen melodrama en formato de miniserie, como la producción de Hulu, ahora ofrecida en Amazon Prime, “Pequeños fuegos por todas partes” (2020). En Netflix, no obstante, se puede ver otro melodrama, pero esta vez lleno de dramas judiciales y ‘thrillers’ criminales. Producido por ABC, “How To Get Away With Murder” es, también, una de las series más populares y galardonadas de los últimos años.

Peter Nowalk, su creador, parte de una premisa atractiva: Annalise Keating (Viola Davis), abogada de acusados con pocas posibilidades de ganar sus juicios, es también profesora de Derecho Penal en una prestigiosa universidad de Filadelfia. Keating recluta a sus mejores alumnos para que trabajen, con ella, en sus escabrosos litigios, mientras comienzan a ocurrir hechos luctuosos que involucran a los propios estudiantes.

Lo primero que habría que remarcar en esta serie de larga duración es el trabajo de Davis, una de las mejores actrices de Estados Unidos. Es con este papel de la abogada Keating que ella no solo gana un Emmy a mejor actriz protagónica; también se consolida como una gran actriz de carácter. Es una creación excesiva, casi épica: brillante y feroz, tierna y cruel, sociópata y bisexual, alcohólica y sobreviviente del abuso y la pobreza.

Pero lo interesante de la serie es, también, que sabe madurar y prescindir, con el tiempo, de algunas de sus concesiones televisivas, que eran el punto más débil de las primeras temporadas: escenas de sexo rutinarias y gratuitas, por ejemplo. Sin embargo, a favor está el desparpajo con que se presenta, no digamos el sexo o la homosexualidad de muchos de sus personajes, sino el trasfondo de poder que está detrás de la sexualidad.

Y si aquí todo es excesivo, es a conciencia. Desde su duración hasta su heroína, desde su truculencia hasta su mordaz ironía. Pero, más allá de las coincidencias forzadas propias de la ficción y del melodrama, su género de base –pese a los procesos judiciales o el suspenso del ‘thriller’–, los creadores nunca saltan de una cuerda de equilibrista de hierro: la complejidad de los protagonistas y la excelente dirección de actores.

A su vez, si bien la serie se luce en su habilidad de enganchar a la audiencia con las técnicas del misterio o las vueltas de tuerca, hay dos aportes importantes: una crónica psicosocial que se muestra a través de los acusados y víctimas de los casos, que pertenecen a múltiples estratos y proveniencias étnicas; y, sobre todo, una nueva distribución del poder, ya que aquí son, sobre todo, las mujeres las que lo ejercen y disputan.

“How To Get Away…” es uno de los productos fílmicos menos pacatos que se han hecho en Estados Unidos. Tanto Keating como sus parejas y alumnos pueden ser tan buenos como infieles y ambiciosos, y en toda la serie trabajan para encubrir sus propios delitos y crímenes. Sin embargo, aun así, lo que está de fondo, en este colectivo marcado por hechos siniestros, es siempre el anhelo por recuperar una familia perdida.

Es la búsqueda del verdadero padre, la reconciliación con la madre, la ilusión de una familia sustituta para estos personajes monstruosos, lo que estructura un viaje que es, también, el de un tiempo enloquecido. Con su frenético y casi neurótico uso del ‘fast-forward’ –saltos a hechos del futuro– y del ‘flashback’, con las mujeres como verdaderas líderes de las diversas mafias de bufetes legales como de estancias gubernamentales, y con un reparto de actrices y actores afroamericanos del más alto nivel –donde también se luce Cicely Tyson–, “How To Get Away…” dará que hablar por mucho tiempo más.

LA FICHA

Título original: “How To Get Away With Murder”.

Género: Drama, crimen, thriller.

País y año: EE.UU., 2014-2020.

Director: Peter Nowalk (creador), Bill D’Ellia, Laura Innes, Eric Stoltz. Actores: Viola Davis, Alfred Enoch, Jack Falahee, Aja Naomi King, Timothy Hutton.

Plataforma: Netflix.

Calificación: ★★★★.