Sabrina Sato como Divina, presentadora del reality "Olimpo" a cuyo alrededor se desarrolla "Reality Z". A la derecha, los zombies que pondrán en peligro a los concursantes. Fotos: Netflix.
Sabrina Sato como Divina, presentadora del reality "Olimpo" a cuyo alrededor se desarrolla "Reality Z". A la derecha, los zombies que pondrán en peligro a los concursantes. Fotos: Netflix.
Patricia Castañeda Alva

“Reality Z” es la nueva apuesta de ciencia ficción del servicio de streaming . Desarrollada en Brasil, muestra cómo se desarrollaría una epidemia de muertos vivientes donde los únicos sobrevivientes son políticos corruptos, estrellas de televisión y algunos ciudadanos. Vimos los primeros cuatro episodios de esta serie y estas son nuestras impresiones.

LA TRAMA

“Reality Z” empieza con las calles de Río de Janeiro en caos, donde la gente se ataca mutuamente sin razón aparente (SPOILER: son los zombies). Mientras esto ocurre, Brand (Guilherme Weber), productor de un reality show llamado “Olimpo”, el más visto de Brasil; quiere salir al aire a pesar de los disturbios. No quiere que un “simple” especial informativo se interponga en su negocio.

“Olimpo” es como una mezcla entre “Gran Hermano” y “Esto es Guerra”. Los participantes, que además de convivir juntos y participar en competencias deben comportarse como dioses griegos, están vigilados con cámaras y micrófonos para mostrar todos los aspectos de su vida, desde las peleas hasta el sexo. Todo vale por el ráting.

Mientras los zombies consumen a Brasil, el show continúa. Los concursantes del “Olimpo” están encerrados y no saben lo que ocurren en el exterior. Esto los mantiene seguros de los zombies... al menos por un tiempo.

Escena del primer episodio de "Reality Z". (Foto: Netflix)
Escena del primer episodio de "Reality Z". (Foto: Netflix)

MÁS ERRORES QUE ACIERTOS

Los primeros cuatro episodios no muestran una trama inteligente más allá de solo exponer zombies y violencia. Si eres fan de este subgénero del horror, podría entretenerte; pero si buscas algo más que gritos, pistolas y momentos sexuales absurdos, no es para ti.

Uno de los errores típicos en ficciones de la pantalla chica es la sexualización extrema que no es acompañada por una historia. Es como una cinta para adultos con guion malísimo, pues lo más importante de estas producciones es crear morbo. Eso es lo que siento al ver “Reality Z”. Quizá al ver los seis episodios restantes de esta ficción mi opinión de la misma cambie, pero por lo pronto no es algo que merezca la pena verse.

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