Redacción EC

FERNANDO VIVAS ()

Es hija de Alan y pata de Beto, dos razones para trenzarnos en discusiones sobre el valor de la verdad, del poder, del engaño. Se ha preparado para ello y no la puedo defraudar. Pero tengo que entrevistar a Carla a secas; preguntarle por su compulsión tuitera ( es su llamada de la jungla en las redes); por su look y estilo disperso que, sin embargo, no le ha impedido hacer documentales como "El niño del Cusco" o el Proyecto Helga; por su activismo ; por su feeling de detalles cotidianos mientras anda con gente de peso.

Vas a tener un programa con Beto ¿será la buena y el malo o al revés?
Tenemos opiniones bien diversas con respecto absolutamente a todo. Tengo la sensación que soy la más metiche, el enuncia cosas largas y yo me estoy metiendo encima. Él tiene la escuela de la TV, todo lo que dice suena a una locución importante.

Eres una comunicadora compulsiva, entras al Twitter aunque sea para decir: ¿Hola cómo están?
El Twitter desató eso en mi, porque siempre hay una persona al otro lado. Y eso que no ves lo que yo contesto.

Leí que tu padre te animó a decidirte por la literatura
Yo creí que tenía que decidirme por carreras familiares como derecho y quise ser diplomática pero él me dijo, ‘tu siempre te revelas contra el poder y el diplomático siempre está sujeto a un ministro'. Me fui a estudiar literatura a la Universidad de Chile.

En “Queloide” (libro en base a su blog homónimo) te prendas de detalles cotidianos
Todo el mundo esconde una historia maravillosa atrás, pero todos nos hemos centrado en esas personas que tienen un éxito fabuloso, y tienen millones de restaurantes, el número 9 del ránking de no sé que.

Te gusta lo común y corriente, lo mediocre, lo ordinario
Le rindo culto a la mediocridad. Me parece que la gente que no está compitiendo contra el tiempo y contra nadie, es feliz.

¿Le has discutido muchas cosas a tu padre?
Sí, dentro de la vida personal, dentro del gobierno y dentro del cotidiano.

¿Y quién gana?
Él. Es mucho más vehemente que yo. Como yo soy mediocre (ríe) no tengo ansias de ganar y abandono las batallas.

Habrán discutido temas como la unión civil y la iglesia.
Él está de acuerdo conmigo en la unión civil. No lo dice con tanta frecuencia y ojalá la gente lo replicara cuando lo dice. Ahora, si yo arremetiera contra los católicos o dijera algo terrible del cardenal que no fuera cierto, él me diría que no le falte el respeto. Trato de tenerles mucho respeto a los creyentes.

Temas como la unión civil serán parte de tu programa
Sí, pero no tenemos ninguna agenda, somos dos patas que se van a divertir y tienen ganas de comunicarse con la gente.

Todo lo contrario de la TV,¿qué te pasó ahí? (Condujo el reality “La casa de los secretos”).
La TV, cuando te bota, te saca por el basurero. Cuando entras eres la próxima Gisela Valcárcel y, luego de que sales, nadie pregunta qué aprendiste.

¿Qué aprendiste, por favor?
Aprendí  que no debo aceptar cosas que no quiero hacer, que la gente de la tele a veces miente. Yo, lorna, hice mi cásting para conducir un debate, hablé con un psicólogo. Empezamos y a la semana, dije ‘¿y los debates?’. Un buen día tenía el pelo largo con extensiones, minifalda y escote, todo lo que yo no soy. Era impresionante como te va tragando la TV y empiezas a esforzarte en gustar, en rogar a la gente, ‘por favor, quiéreme'.

Ahora será la radio sin formato.
La otra vez fui algo que yo no quería ser, que me hizo infeliz. Ahora en la radio haremos un programa lindo y no haré nada que no me dé la regalada gana.

Y estás con alguien que sabe mucho de TV ¿ Ves “El valor de la verdad”? ¿Lo discuten?
No, porque a diferencia de muchos que critican, pienso que la TV tiene un rol de entretener y esas personas están yendo voluntariamente a concursar, es problema de gente adulta que está ganando dinero o tratando de ganarlo así.

¿Si yo me sentaría? No me sentaría. Para mí es un juego.
Si es un juego, las reglas no están claras. Lo veo como televidente y me entretengo. No lo voy a magnificar ni le voy a echar la culpa de las desgracias de la sociedad peruana porque esta viene desgraciándose hace rato.

Te quiero preguntar por tu madre, Carla Buscaglia.
Me gusta hablar de ella. Se llama Carla igual que yo y es mi pata, es como si hubiéramos crecido juntas. Cuando era chica ella trabajaba y yo estaba con mis abuelos. Viajamos juntas todo el tiempo. A ella le hubiera gustado que me dedicara a la política.

Bueno, se ligó con un político.
Con un 'wannabe', en ese momento era un chibolo. Cuando me tuvieron, él tenía 25 y ella 24, pero están juntos desde chiquitos. Ella no se imaginó lo que iba a pasar, ni mis tías viejas que lo veían como un hippie.

Me cuesta ver al ego colosal como un ‘wannabe’ (risas).
Claro, un chibolo como son ahora mis amigos jóvenes apristas, todos con ansias y planes.

¿Pasaste momentos de tensión?
Acompañé a mi papá a muchos lugares a inaugurar obras. Cuando ves a la gente y ves el agradecimiento en sus caras y tocas su realidad, esa sensación no te la quita nadie, ningún tipo que quiera acusar de cosas horribles.

Eso que llamas cosas horribles, son temas que investigar.
Cualquier persona que haya estado en el poder tiene que ser investigada, sin saña. Toledo no tuvo una megacomisión, Belaunde no la tuvo. Hay mucho odio repartido en todos lados.

¿Y qué hacer frente al odio?
No sé qué hacer, pasarlo por alto, prefiero ser una estúpida en cuya boca la risa abunda.

Eres activista de algunas causas.
Y lo voy a hacer en buena onda. En el programa estará esa buena onda. Y no dejaré de lado mis proyectos de largometraje (junto a Ricardo Ayala ganó un concurso de Conacine, con el corto “Justicia”).

¿Te provoca compartir algo de tu vida sentimental?
Es aburrida. No estoy con novio, salgo con personas, o sea, tengo una vida sentimental. Imagino que es muy difícil para la gente acercarse a mí. Tengo dos personas enormes a mi lado, mañana, tarde y noche. Una se llama Alan y la otra se llama Beto Ortiz. Federico (su hermano menor) es capo y lo adoro, pero está en la edad de cero besitos a la hermana. También ando con mi mamá y mis amigos.

¿Crees que ambos, tú y Beto, son buena influencia  el uno para el otro?
Sí, porque yo soy un poco pastrula, tiendo a meterme en proyectos volátiles, estoy un poco en la luna y él me baja y me aterriza. Y yo trato de que él esté de buen humor y no con esa tendencia rara de pelearse con gente. Le bajo la intensidad. Nos queremos un montón.