MARIA ELENA CARBAJAL
Los postres limeños nunca pasarán de moda. ¿Quién no se ha quedado prendado con unos deliciosos picarones? Como los de Teresa Izquierdo, en El rincón que no conoces, que son un manjar para tu paladar; o los del parque Kennedy, en Miraflores, que puedes disfrutar mientras caminas apresurado; y los de la esquina de tu casa, preparados por la picaronera que te conoce hace tanto, que evocan años felices.
O quizás encontraste la felicidad en la esquina de las avenidas Larco y Shell, en Miraflores, donde la tradición viene frita, rellena de manjar blanco y fudge, y son tan ricos que se les llama churros y se comen mejor en el tradicional restaurante Manolo.
El arroz con leche y la mazamorra hacen que recuerdes días de niñez. Independientes en días pasados, un día se enamoraron, decidieron estar juntos y de ese matrimonio surgió una combinación nacional. Puedes encontrarlos juntos o revueltos en la dulcería Santa Rosa, en Magdalena.
En la esquina de Nicolás de Piérola con Carabaya, la pastelería San Martín abre todos los días desde 1930 y ofrece a sus visitantes uno de los postres más tradicionales de lima: el turrón de doña Pepa. Que esté caliente, suave y sabroso lo convierte en uno de los mejores de la ciudad.
Cuenta la historia que la receta de doña Romelia Illescas Sáenz y su hijo, don Emilio Quintana Illescas, ha sido reconocida desde principios del siglo pasado, y que bajo los portales de la Plaza San Martín, cientos de limeños se detuvieron para sucumbir ante la dulce preparación de yemas, harina, anís y miel.
CAPRICHOS Y SUSPIROS
Ha sido catalogada como la mejor torta de chocolate de la ciudad y basta probarla para reafirmar esa distinción. Dolce Capriccio está en la esquina de las avenidas Arica y Dos de Mayo, en Miraflores, y a su famosa torta le siguen postres para todos los gustos y estaciones.
Uno se puede pasar horas sentado en los diferentes ambientes, pasar la tarde tomando un café y degustando su variada carta. En este lugar, el tiempo pierde importancia y, además, se te concederán tus más excéntricos caprichos.
En este mismo distrito, en la avenida Benavides, hay un local al que uno llega suspirando. Magali Jacobs le ha puesto más de 18 sabores distintos al clásico suspiro a la limeña y a su local, Maga... mis suspiros, llegan asiduos visitantes a probar los de lúcuma, chirimoya, pisco, chocolate, entre otros.