• Óscar López Arias nos dice cómo llegar a la sierra en moto - 4
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Mochila, mapa, carpa, linterna y herramientas, listas. Frenos, nivel de aceite, presión de llantas, listos. Tanque lleno y galonera con combustible adicional, todo ok. Puse la llave y arranqué la moto. Nuestro destino era la ciudad del Cusco.

Salir de Lima es un placer. La panamericana sur impecable. Ciudades maravillosas como Chincha, Ica, Nazca esperan con mucho vino, frutas, sopa seca y las tejas inevitables. Toda la ruta Lima-Nazca tiene un clima manejable, así que llevar una casaca de cuero (para moto) es suficiente.

Luego, uno empieza a subir a la sierra, encantadora siempre. Ayacucho es alto y frío pero no es impedimento para seguir. Viajé con un grupo de amigos con los que somos aficionados a las motos, nos llamamos los ´Necios sin Razón MG´. En nuestro caso los vehículos jamás dudaron en avanzar y trepar hasta llegar a Puquio, desde donde las cosas todavía se ponen más frías. La altura y la baja temperatura congelan hasta los malos pensamientos, pero la gente y el rico emoliente caliente que venden ayuda a mantener las ganas de seguir de cualquiera. Aquí sí es necesario llevar puesto buen abrigo. Un polo corto y otro largo, también una capucha de algodón. Yo llevé cubierto el cuello, ambos polos y sobre eso, la gruesa casaca de cuero. Guantes, esto último es muy importante, no lo olviden. Después de eso siguen varias horas de carretera limpia, perfectas curvas y uno que otro acantilado peligroso. Hay que tener especial precaución con las curvas ciegas o muy cerradas.

Hicimos paradas, a manera de descanso, frente a esos paisajes de tanta calma, grandes precipicios y en algunas lagunas para las respectivas fotos de esos lugares que solo vemos en las revistas como la Reserva Nacional Pampa Galeras que es espectacular. En esta ruta se debe tener cuidado con los anuncios que dicen: ¡Cuidado cruzan animales!

Los restaurantes del camino y esas sopas contundentes de sierra te ponen fuerte para avanzar con energía. Recuerdo que siempre había gente muy atenta, pero también nos cruzamos con otros desconfiados por los motores ruidosos y hasta perros curiosos.

Ocurrió un accidente que nos asustó mucho. En parte, cambió nuestra forma de ver la vida. Un hermano del grupo chocó en la ruta pero felizmente no hubo pérdidas lamentables, tampoco alguna lesión grave. Tuvimos suerte. En esos momentos de angustia y riesgo, mientras se aclaraba el panorama, nos unimos más como grupo de viaje. Nos hicimos más amigos y ello nos enseñó a ser más cuidadosos en la carretera y a valorar más la amistad. 

Superado el susto seguimos. Cruzamos varios pueblos encantados con esa magia milenaria que enamora pero no nos detuvimos a visitarlos. Andar en moto es más de viajero que de turista. Los lugareños, sobre todo los más pequeños siempre levantaban los brazos y saludaban. Tengo muchos momentos grabados en la retina. El cielo y el aire disputaban la pureza de cada lugar. Los valles, las pampas, los animales, las chacras, desiertos, carretera... Algunos grifos congelados por las altas temperaturas y algunas máquinas detenidas en el tiempo. A veces solo encontramos gasolina de 84. Turistas extranjeros por ahí tan felices como nosotros por tanta belleza, tanta naturaleza, tantos lugares. La Pachamama es caprichosa, encantadora y sabia.

Y así fue que llegamos al Cusco. Cansados, contentos, sorprendidos y satisfechos de tanto manejar. Sacsayhuamán, el Valle Sagrado, la Plaza de Armas, los mercados, algún hostel, noches de mucha diversión y gente encantadora del Perú y del mundo. Un recorrido diferente que vale la pena.

La misión fue: pasear, aprender, comer, caminar, hacer fotos, amigos nuevos, amigas también por supuesto. ¡Y lo logramos!

El idioma nunca es el límite. En el quechua mágico, inglés universal o en el misterioso hebreo, ¡nos entendimos todos! La pasamos demasiado bien. Y volveremos una y otra vez, lo sé.

Si estás leyendo esto escoge la fecha y viaja. No importa si vas en moto, avión, auto o tiras dedo. Importa un poco menos si vas solo o en grupo, siempre será tú viaje.  Es la mejor experiencia de todas, de hecho.

Aquí algunos datos que te comparto:

- Todas las rutas está bien señalizadas.

- El GPS es útil pero en algunas zonas no hay cobertura. Es preferible llevar siempre un mapa.

- La señal de teléfono se corta con frecuencia.

- Cada vez que consigas señal, reporta tu ubicación actual y cuál será su próximo destino a algún amigo o familiar. 

- Si hay sueño o cansancio, hazle caso a tu cuerpo y para, así disfrutarás mucho mejor el viaje.