Izquierda: 'Chanchito' en la veterinaria Woof Spa, en donde le realizan sus baños medicados para la piel. Derecha: la familia en uno de sus viajes en el Perú. Fotos: cortesía de Miluska Peralta
Izquierda: 'Chanchito' en la veterinaria Woof Spa, en donde le realizan sus baños medicados para la piel. Derecha: la familia en uno de sus viajes en el Perú. Fotos: cortesía de Miluska Peralta
María Alejandra López

Para Miluska Peralta y su esposo, Luca Rossato, no es algo fuera de lo común que una persona se aleje si la ve caminando junto a Chancho, su dogo argentino con pitbull de 1 año y medio.

Para la especialista en ventas, es muy común que las dos razas de su hijo sean consideradas razas peligrosas cuando lo que ocurre es que, en casos puntuales en los que se presentan accidentes, los perros no han sido educados de la forma correcta.

“Hace unos días, una señora pasó cerca de nosotros y nos dijo que nuestro perro debía tener un bozal, asegurando que su raza era peligrosa y que no debíamos criar esa clase de perros. A nosotros, no nos parece correcto juzgar a una mascota de forma anticipada: el carácter de un animal también depende del contexto en el que vive”, explica Miluska.

'Chanchito' cuando solo era un cachorrito. Hoy el engreído de Miluska tiene 1 año y medio.
'Chanchito' cuando solo era un cachorrito. Hoy el engreído de Miluska tiene 1 año y medio.

‘Chanchito’ es un perro sumamente noble y dócil. Como aseguran sus padres, cuando ve a otro perro en el parque, lo que más quiere es ir a jugar con él. Tampoco es un ‘buscapleitos’. “Si un perro que no es su hermano recoge su pelota, él camina y se olvida”, agrega su madre.

Con su adopción, tanto ella como su esposo, han descubierto en los pitbull a una raza de perros llena de ternura y amor que, sin embargo, requiere de cuidados específicos.

“Obviamente, existe una gran diferencia entre adoptar un chihuahua y un pitbull. Por ejemplo, un pitbull tiene muchísima energía: debe jugar, caminar y aprender a relacionarse con otros perros desde cachorro”, señala Luca. “Por eso, para nosotros siempre ha sido importante aprender cómo criarlo de la mejor manera”, añade.

Hay un hotel para perros en Lurín, en donde la pareja lleva a 'Chanchito' y a 'Monito' una vez al mes para que tengan un día de diversión e interacción con otros perros.
Hay un hotel para perros en Lurín, en donde la pareja lleva a 'Chanchito' y a 'Monito' una vez al mes para que tengan un día de diversión e interacción con otros perros.

Desde que adoptaron a Chancho, en febrero de 2020, la pareja ha estado abocada en recabar toda la información posible sobre las dos razas de su engreído y complementar lo aprendido con el trabajo de un adiestrador, quien también trabajó con ‘Monito’, el otro pequeño de la familia.

“Él nos enseñó cómo caminar con ellos y cómo hacer para que nos obedezcan. Ha sido una experiencia muy positiva”, revela la pareja.

Un final feliz

La familia completa en la Navidad del 2020.
La familia completa en la Navidad del 2020.


A través de las redes sociales, los esposos no solo buscan erradicar los estereotipos en torno a determinadas razas, sino también promover la adopción y tenencia responsable de mascotas. Y es que ambos han forjado su familia con dos perros que adoptaron de cachorros.

Chancho, por ejemplo, fue abandonado a su suerte en una veterinaria. Tenía solo dos meses cuando sus anteriores dueños lo dejaron para un baño y jamás regresaron. “Carmen Bautisa (la rescatista) me contó que estaba buscando urgente un hogar temporal para un cachorro que tenía casi dos semanas en la veterinaria”, recuerda Miluska.

“Intentamos ir a restaurantes que acepten mascotas para compartir nuestras salidas con ellos”, cuenta Miluska. Aquí se encuentran en el restaurante Limaná, en San Isidro.
“Intentamos ir a restaurantes que acepten mascotas para compartir nuestras salidas con ellos”, cuenta Miluska. Aquí se encuentran en el restaurante Limaná, en San Isidro.

Aunque al comienzo la idea era darle un temporal, ninguno de los dos pudo separarse de él. “A los 30 segundos, tomamos la decisión de adoptarlo”. Para la alegría de la familia, Chancho hizo clic con Monito, el primer perro de la pareja.

Al igual que Chancho, Monito también tuvo un pasado difícil. Era solo un cachorro cuando lo encontraron en un basurero. La rescatista Carmen Bautista y su hija, estaban caminando por un parque en el Rímac, cuando vieron a un Cocker Spaniel entre la basura.

“Chanchito siempre duerme al medio con nosotros. Monito se acomoda encima de mi almohada. ¡Esta foto es nuestro despertar al natural!”, confiesa Miluska.
“Chanchito siempre duerme al medio con nosotros. Monito se acomoda encima de mi almohada. ¡Esta foto es nuestro despertar al natural!”, confiesa Miluska.

“Lamentablemente, es algo muy común... Si los vendedores no logran comercializar al perro, lo dejan a su suerte cuando pasan más de dos meses porque tienen menos probabilidades de encontrar un comprador”, explica Luca.

Felizmente, Monito no solo encontró en ellos un hogar: ellos también encontraron en él un compañero de vida. Hoy la pareja comparte su día a día junto a sus mascotas: las involucran en sus viajes, en sus salidas a restaurantes y en cada aspecto de su rutina.

La familia en Lunahuaná, a donde viajaron junto a sus dos engreídos.
La familia en Lunahuaná, a donde viajaron junto a sus dos engreídos.

“Nos gustaría adoptar a todos los perritos de la calle. Pero, tenemos que ser realistas, en este momento solo podemos tener a dos. Por eso, hoy buscamos que nuestros amigos más cercanos adopten, especialmente los que tienen un estilo de vida que se pueda complementar con el de una mascota”, puntualizan.

Puedes seguir las aventuras de estos perritos en Instagram como . Miluska también invita a las personas a seguir la cuenta de la rescatista @

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