Foto:  Alice Cullen/Unsplash
Foto: Alice Cullen/Unsplash

Una de las razones por las que los veterinarios recomiendan la esterilización temprana en hembras es para prevenir la piometra: el problema uterino más común en perras adultas.

“Esta enfermedad, que se trata de una infección en donde el útero se llena de pus, se puede producir desde el primer celo de la mascota”, explica Micaela Vizquerra, socia fundadora de y médico veterinaria de

Como detalla la especialista, la piometra está relacionada con el ciclo hormonal de la perra.

“Cuando la progesterona aumenta, se disminuyen las contracciones uterinas, lo que origina cambios en el endometrio. Esot causa crecimiento bacteriano y, finalmente, infección y acumulación de pus dentro del útero”, señala.

¿Por qué se origina la piometra?


"Normalmente, se da en mascotas mayores a partir de los 5 años, pero puede ocurrir en cualquier celo", explica Vizquerra. Foto: Celyn Bowen/Unsplash.
"Normalmente, se da en mascotas mayores a partir de los 5 años, pero puede ocurrir en cualquier celo", explica Vizquerra. Foto: Celyn Bowen/Unsplash.

“Puede ocurrir en caninos o felinos, ya que también se presenta en gatos, que han recibido terapia hormonal con estrógenos o progestágenos”, dice Vizquerra.

Y es que, hoy en día, existen dueños de mascotas que interrumpen la preñez de sus mascotas cuando están en celo a través de la terapia hormonal o, incluso, recurren a las hormonas para tratar la incontinencia urinaria.

Tipos de piometra


La piometra es más común en perras. Sin embargo, también se presenta en gatas. Foto:  Ryan Walton/Unsplash
La piometra es más común en perras. Sin embargo, también se presenta en gatas. Foto: Ryan Walton/Unsplash

Según la veterinaria, existen dos tipos de piometra:

  • Piometra abierta: la cérvix se encuentra abierta, va drenando y se observa descarga vulvar de secreciones purulentas/sanguinolentas.
  • Piometra cerrada: debido a una obstrucción, no hay drenaje, por lo que no se observan descargas y se acumulan las secreciones en el útero y cuernos uterinos. Entre los síntomas, encontramos fiebre, decaimiento, inapetencia, entre otros.

En ambos casos, la piometra se diagnostica realizando una revisión física, anamnesis, y se confirma con una ecografía abdominal. “Es importante realizar análisis de sangre para poder evaluar el estado en el que se encuentra la mascota”, enfatiza Vizquerra.

Vale la pena resaltar que, en esta enfermedad, el tratamiento ideal es la ovariohisterectomía, una cirugía que consiste en retirar el útero, los cuernos uterinos y los ovarios.

Si sospechas que tu perra podría tener piometra, visita a tu veterinario de confianza para tener un diagnostico adecuado. Encuentra más artículos de tenencia responsable de mascotas en