Sol Moscoso junto a su perra Morita, a quien adoptó a través de la plataforma de WUF y a quien hoy le dice Mora de cariño. (Foto: Andrea Carrión)
Sol Moscoso junto a su perra Morita, a quien adoptó a través de la plataforma de WUF y a quien hoy le dice Mora de cariño. (Foto: Andrea Carrión)
Andrea Carrión

Nuestras mascotas no entienden qué está pasando, solo intuyen que algo ha cambiado. Antes se quedaban en casa solos por pocas o largas horas, ahora tienen compañía 24/7. Antes nuestros perros salían al parque a olfatear, socializar, correr y revolcarse sin problema, ahora apenas huelen jardín, les toca hacer sus necesidades en tiempo récord.

Hoy se cumplen 24 días de aislamiento social obligatorio en el Perú. Quedarnos en casa tanto tiempo se ha convertido en un reto –para algunos más que para otros–, pero sin miedo a equivocarme, para gran parte de quienes tenemos una mascota, esta especie de encierro está siendo un poco más amable.

Más allá de los cambios de rutina y los procesos de adaptación por los que hemos tenido que pasar con nuestros animales de compañía, la mayoría de personas consultadas para esta nota coincide en que tenerlos cerca ha sido, y sigue siendo, un gran beneficio, incluso una bendición.

Hace unos meses, Sol Moscoso y su familia entraron a y adoptaron a Morita, una perra negra de raza mixta que se los ganó desde el día uno. Según ella, la cuarentena les ha dado la oportunidad de volver a su rutina anterior; trabajar de casa y tenerse cerca todo el día. Se han reencontrado.

“Morita está feliz de tenernos a todos en casa, pero extraña el parque. Le encanta jugar ahí, por eso los primeros días le costó adaptarse, miraba tras las rejas con cara de tristeza. Pero se fue acostumbrando y ya está más tranquila. Damos una vuelta corta en el condominio, lo necesario para que haga sus necesidades. También se acostumbró a que le limpie sus patitas con pañitos y ayudó el que le diera un premio. Ella lo ha hecho sencillo. Le gusta estar acompañada, se la pasa mejor que cualquiera. La buscamos mucho, jugamos con ella, nos da los buenos días a cada uno en su cuarto, y lo más gracioso es que le encantan los aplausos de las 8pm. Corre a la ventana apenas los escucha y salta moviendo la cola. Tener a Mora en estos días ha hecho que la cosa sea más llevadera, nos ayuda a mantener la calma”, comentó Sol en un audio compartido con WUF.

Tanto para Elit como para Genaro, ahora Morita es una Moscoso más. Hasta reciben visitas de otros miembros de la familia que preguntan '¿Y cómo está la nieta?' (Foto: Andrea Carrión)
Tanto para Elit como para Genaro, ahora Morita es una Moscoso más. Hasta reciben visitas de otros miembros de la familia que preguntan '¿Y cómo está la nieta?' (Foto: Andrea Carrión)

En estas últimas semanas se ha compartido mucha información respecto a los beneficios que supone tener una mascota cerca para lidiar con el aislamiento de la mejor manera, algo particularmente especial para quienes les ha tocado vivir esta experiencia sin otro humano al lado. Basta con ver la cantidad de ‘posts’ y ‘stories’ en redes sociales compartiendo momentos, anécdotas y hasta agradecimiento infinito por su presencia.

“Está probado que los perros ayudan a disminuir el estrés y la presión arterial, lo cual mejora nuestra salud cardiovascular. Ellos son una gran compañía para quienes tienen que pasar esta cuarentena en soledad”, señaló Lucía Soler, gerente general de la asociación , dedicada a promover la adopción de perros y tenencia responsable de mascotas.

“Jugar con ellos nos distrae de toda esta situación, nos inyecta un ‘boost’ de optimismo y ello permite que nuestro cuerpo se reinicie. Nuestros animales nos ayudan a vivir el ahora y a apreciar la suerte que tenemos algunos de contar con una mascota y poder ver cómo ven ellos el mundo”, agregó.

Para Sylvia Álvarez Calderón, psicoterapeuta y coach, en épocas de crisis, como la que está viviendo el mundo entero con esta pandemia, nuestras mascotas son esenciales. Ella misma lo vive con su Lucy y le estará siempre agradecida por su presencia incondicional en los últimos 24 días pues, como dice, “hubiera sido y sería muy triste si ella no estuviera”.

“Nuestras mascotas nos acompañan, nos miran, nos hablan, nos escuchan, nos hacen cariño, nos relajan y cuando es necesario, guardan distancia para darnos espacio. Ellas saben que se trata de dar y nos aman tanto que se adaptan a nuestro estado de ánimo y a nuestras necesidades”, explicó . Álvarez Calderón.

“Se establece un vínculo, una conexión emocional que se desarrolla y crece a través del tiempo, que traspasa fronteras y espacios, que lo perdona todo. Nuestras mascotas nos hacen más humanos y nos enseñan cada día a vivir el momento. Cada situación es trascedente e importante, y cada vivencia nos enseña, si así lo permitimos, a conectarnos con nuestro ser interior al admirar la sencillez de la entrega incondicional”, añadió.

Según Sylvia, desde que empezó esta cuarentena, Lucy se ha convertido en la extensión de su sombra. (Foto: Sylvia Álvarez Calderón)
Según Sylvia, desde que empezó esta cuarentena, Lucy se ha convertido en la extensión de su sombra. (Foto: Sylvia Álvarez Calderón)

Otra ventaja de combinar cuarentena con mascotas (perro en este caso) es poder . Esto ayuda a que el aislamiento sea menos sedentario. Nuestros perros se han convertido en una especie de salvo conducto al mundo exterior, el que debemos usar con responsabilidad y por pocos minutos para que hagan sus necesidades. Es una excepción esencial.

Quienes tienen gatos u otro tipo de mascotas menos dependientes y demandantes también se están beneficiando de su compañía en estos días.

Alejandro Maciel es un periodista mexicano que vive en Los Ángeles, California y que trabaja como director editorial de Los Angeles Times en Español. Él vive ambas experiencias al convivir con un perro, Max, y una gata, María.

Su experiencia de cuarentena es el reflejo de lo que estamos viviendo muchas personas que tenemos la fortuna de contar con la compañía de una mascota, dentro o fuera de una coyuntura con coronavirus, y su testimonio es tan contundente que elegimos publicarlo tal cual.

María fue adoptada por la familia de Maciel luego de que un buen día ella apareciera en su casa. (Foto: Cortesía)
María fue adoptada por la familia de Maciel luego de que un buen día ella apareciera en su casa. (Foto: Cortesía)

“Poco a poco Max se fue apoderando de todos los espacios. Lo rescatamos de un albergue cuando tendría dos o tres semanas. Apenas podía tenerse en pie. Ahora lo ocupa todo. La cama, el sillón, hasta el trampolín lo comparten mis hijos con él. Max es una mezcla extraña de razas, aunque debo decirlo, nunca nos ha interesado mucho saber su pedigrí. Es un perro juguetón y nervioso. Nadie que no sea conocido puede acercarse a la casa. Se le eriza el pelo del lomo, saca los dientes y pone cara de perro bravo y hasta el más valiente sale despavorido, incluyendo uno que otro cartero. Pero dentro de la casa es un perro adulto de tres años que nunca creció. Cuando regreso del trabajo siempre corre a mi alrededor y el recibimiento dura alrededor de tres minutos en el que nadie puede acercarse. Trae pelotas, juguetes y mueve la cola de un lado para otro”.

Contrario a las creencias y mala fama, Max y María son los mejores amigos. (Fotos: Facebook y cortesía)
Contrario a las creencias y mala fama, Max y María son los mejores amigos. (Fotos: Facebook y cortesía)

“Pero ese ritual cambió repentinamente. En estas semanas de encierro y pandemia, en el que nuestros hábitos se modificaron, también Max cambió. Ya no sale a recibirme moviendo la cola como un helicóptero. En cambio, quiere jugar todo el día. Cuando escribo en mi computadora, se me queda viendo y empieza a ladrar, a gruñir, a golpetearme con sus patas, hasta que por fin respondo. Entonces me levanto y empieza a correr a mi alrededor. En realidad, la de Max es una compañía sin altos ni bajos de humor. Siempre está dispuesto a jugar. No así María, la gata negra que un día llegó a la casa y se incorporó a la vida familiar. La conocida enemistad entre perros y gatos duró apenas unos días, hasta que María un día se detuvo a pesar de los gruñidos, le lanzó tres rasguños a la cara de Max y santo remedio. La enemistad legendaria se convirtió en una de esas amistades raras que ocurren en el reino animal. La gata, como buena felina, en cuanto ve abierta la puerta, sale en busca de aventuras. Ella se escapa por la puerta, la ventana o la cochera, es una muestra en el arte de escapar. Max, nervioso y adulto, se queda en la puerta esperando, y cuando reaparece, me ladra para que le abra la puerta. Entonces la lame y la recibe como la hija pródiga. Ahora, mientras trabajo, los escucho a mi lado. El corre de un lado a otro y ella ronronea, plácida en un almohadón. El coronavirus nos ha dado la posibilidad de convivir a toda la familia, y sin duda, esta familia estaría incompleta sin Max y María”.

Capitán junto a Luis Carlos y Claudia quienes lo adoptaron de la plataforma digital wuf.pe. (Foto: Andrea Carrión)
Capitán junto a Luis Carlos y Claudia quienes lo adoptaron de la plataforma digital wuf.pe. (Foto: Andrea Carrión)

Vale recalcar que . No hay estudio que lo haya demostrado y no hay motivo para alarmarse. Lo que los especialistas recomiendan, por un tema de higiene, es limpiar sus patas con agua y jabón tras cada salida, incluso algunos se aventuran a recomendar bañarlos. Eso sí, nunca usar alcohol, lejía, cloro ni gel anti bacterial con ellos.

La compañía de una mascota ha cobrado tal valor en ciertas sociedades que algunos refugios en Estados Unidos reportaron un alza en las adopciones durante su cuarentena. En el Perú, según algunos albergues entrevistados por , ha sucedido lo opuesto. Afortunadamente, no ha habido devoluciones, pero se han suspendido hasta nuevo aviso los procesos de adopción que ya estaban encaminados.

La experiencia que estamos viviendo a nivel mundial con el COVID-19 nos está llevando al límite, nos está forzando de ver la vida y el mundo de otra manera, y también nos está invitando a vernos y a ver bien a quienes nos rodean. Nuestros animales de compañía están bajo esa lupa y, seguramente, ya estemos empezando o terminando a ser conscientes del gran valor que le dan a nuestras vidas.

* Si estás interesado en adoptar un perro, visita