Para Silvia Castañeda, Luna es un miembro más de su familia. (Foto: Cortesía)
Para Silvia Castañeda, Luna es un miembro más de su familia. (Foto: Cortesía)
Andrea Carrión

Luna es de esos seres que nacen con su propia estrella. Cuando tenía 2 meses fue encontrada en una calle de Comas con un tumor en la barriga. Marisol Aponte la llevó al albergue Amor y Rescate, donde la sanaron. Se recuperó y fue adoptada, pero su humano la tenía en la calle, donde se llenó de garrapatas.

Indignada por la irresponsabilidad del adoptante y por cómo ponía en riesgo la salud de su mascota, Marisol se la llevó a un hogar temporal. Hasta que un día la estrella de Luna brilló con más fuerza que nunca y fue ahí donde asomó WUF.

es una asociación sin fines de lucro que promueve la adopción de perros y la tenencia responsable de mascotas. Mucha gente ya lo conoce como ‘WUF, el portal donde puedes adoptar un perro’ y eso mismo fue lo que Silvia Castañeda escuchó luego de que su hija le dijera que ya era momento de tener otro perro.

WUF se esfuerza por hacer fotos profesionales de los perros que ofrece en adopción a través de su portal web, de esta manera son más atractivos. (Foto: WUF)
WUF se esfuerza por hacer fotos profesionales de los perros que ofrece en adopción a través de su portal web, de esta manera son más atractivos. (Foto: WUF)

Hacía poco más de un mes, Silvia y sus hijas habían perdido a su pequeña Lulú y eso las tenía devastadas. En su última Navidad, la curiosa Chihuahua se había comido los foquitos de las luces del árbol y eso le afectó su sistema digestivo por un buen tiempo. Ya años más tarde, a Lulú le diagnosticaron piometra, un infección uterina común en perras adultas, y falleció a pocos días de cumplir 7 años.

“Mi novio nos veía llorar mucho a las tres, extrañábamos mucho a Lulú. Entonces apenas mencionó a WUF, mi hija Stephanie y yo entramos a su página web, vimos perro por perro, hasta que mi hija dijo ‘¡Ella es! Era Luna”, recuerda Silvia.

Luna llegó al departamento de Silvia el 14 de agosto del 2018. Sus primeros cuatro días ahí fueron muy difíciles, estaba tan asustada y desorientada que no quiso orinar ni defecar. Encima de esto, le tenía pánico al carro. Felizmente con el tiempo fue entrando en confianza y hoy vive feliz como un miembro más de esta familia.

No exageramos al decir que Luna es la más engreída de esta familia.  (Foto: Cortesía)
No exageramos al decir que Luna es la más engreída de esta familia. (Foto: Cortesía)

Silvia anda enamorada de su Luna con cuatro patas, pero también vive sorprendida con ella. Cuenta que desde su llegada, han sucedido eventos fuera de lo común, situaciones que ella ve como bendiciones.

“Por ejemplo, al poco tiempo de adoptarla, WUF me pidió hacer una sesión de fotos con Luna para promocionar una caminata. Fueron a mi departamento, le tomaron varias fotos lindas y encima me regalaron un par de zapatillas nuevecitas”, recuerda Silvia.

Luna tiene total libertad para andar dentro de este departamento. Su tamaño nunca ha sido un problema. (Foto: Cortesía)
Luna tiene total libertad para andar dentro de este departamento. Su tamaño nunca ha sido un problema. (Foto: Cortesía)

Aunque la historia que le paró los pelos sucedió a los cinco meses de adoptarla. Fue en el Año Nuevo del 2018 al 2019. Silvia se fue a Mancora y dejó a Luna en un hospedaje en Lima.

“Y de pronto el 1ro de enero me llaman a decirme que se había escapado durante la noche del 31 y que no me avisaron antes porque no querían malograrme el festejo. Casi me da algo”, recuerda.

Hoy Luna tiene 4 años de edad (aprox.) y dos años viviendo con Silvia y sus hijas. (Foto: Cortesía)
Hoy Luna tiene 4 años de edad (aprox.) y dos años viviendo con Silvia y sus hijas. (Foto: Cortesía)

Silvia publicó avisos en cuanto grupo de Facebook encontró y dos horas después la llamó una chica diciéndole que la había encontrado perdida en la calle y que antes de irse a su fiesta, la había dejado en casa de su mamá.

“Yo en Piura aún, miraba al cielo agradeciéndole a esta chica y extrañando a mi Luna. Y me pasó algo rarísimo en esos días, me encontraba con imágenes de Mickey y Minnie Mouse por todos lados, y no entendía por qué. Luego, cuando llegué a Lima y fui a recoger a Luna, ¿qué crees? Quien la recogió tenía puesto un polo de Minnie”, cuenta Silvia, aún asombrada.

Si bien Luna llegó con su cuota de miedos, no tardó mucho en agarrar confianza. (Fotos: Cortesía)
Si bien Luna llegó con su cuota de miedos, no tardó mucho en agarrar confianza. (Fotos: Cortesía)

Es la primera vez que Silvia y su familia adoptan a una mascota. A Lulú la compraron en una clínica veterinaria, pero esta vez decidieron darle la oportunidad a un perro de 2 años de edad que no había tenido la suerte de encontrar a una familia que la quisiera bien.

Basta con ver las fotos para darse cuenta de lo bien que la pasa Luna con Silvia y sus hijas Natalia y Stephanie. Ellas aprendieron mucho con Lulú, como por ejemplo, la importancia de colgar luces en el árbol de Navidad a prueba de perritos curiosos.

“Estoy muy agradecida con WUF. Desde el inicio, su servicio ha sido excelente, las chicas encantadoras y la inducción muy buena. Tienen un sistema de adopción muy responsable y sí le hacen seguimiento a sus casos”, asegura Silvia. “Y sí es cierto que algunos perritos adoptados a veces tienen sus traumas, pero con amor y paciencia agarran confianza y se convierten en mascotas maravillosas... como mi Luna”, agrega.

Si deseas contactar a WUF, ingresa a www.wuf.pe o visítalos en su página en e .