Brenda Gálvez, de 17 años, adoptó a Apolo en el 2016 de la plataforma wuf.pe. El perro tenía 5 años de edad, aproximadamente. (Foto cortesía)
Brenda Gálvez, de 17 años, adoptó a Apolo en el 2016 de la plataforma wuf.pe. El perro tenía 5 años de edad, aproximadamente. (Foto cortesía)
Andrea Carrión

Este Apolo está muy lejos de ser una deidad y más lejos aún de ser hábil con las artes, el arco y la flecha, tal como se le atribuye a uno de los dioses del olimpo más populares de la mitología griega.

De hecho a este Apolo con cola y cuatro patas le hubiera encantado vivir en uno de los templos que tuvo el Dios Apolo, pero por más de 2 años tuvo que resignarse a la tierra y la hostilidad de las calles limeñas pues nadie lo quería.

Hoy este perro llamado Apolo tiene una mejor historia que contar, y si bien no tiene título de divinidad mitológica, sí tiene una vida que muchos perros callejeros sueñan con tener.

Apolo es el engreído máximo en esta familia. (Fotos: Cortesía)
Apolo es el engreído máximo en esta familia. (Fotos: Cortesía)

Todo empezó a inicios del 2016. Brenda Gálvez Ríos, como si hubiera pensando ‘Año nuevo, perro nuevo’, le dijo a su mamá, Bertha Gálvez Ríos, que ya extrañaba tener un perro en casa.

Brenda había sido criada en Cusco junto a un pastor alemán llamado Ipi y cuando cumplió 5 años, ya viviendo en un departamento en Lima su mamá le compró un Chihuahua al que llamaron Parches. Pero ahora Brenda ya tenía como 14 años, ambas mascotas ya habían pasado a mejor vida y ella quería un perro y quería que éste fuera adoptado.

“Volví a rogarle a mi mamá y como en esa época aún vivíamos con mi abuelo, volví a preguntarle a él también y volvió a decir ‘No’, tal como había hecho con Parches. Pero esta vez mi mamá y yo dijimos ‘Piña’. Así que entramos a la , buscamos entre todas las opciones que tienen de perros en adopción y cuando vi la foto de Apolo grité ‘¡Él es!’. No sé qué fue, yo solo vi su foto y hubo una conexión bien fuerte”, recuerda Brenda.

Pasar la cuarentena en compañía de Apolo ha hecho que estas semanas de encierro sean menos estresantes para Brenda y Bertha.
Pasar la cuarentena en compañía de Apolo ha hecho que estas semanas de encierro sean menos estresantes para Brenda y Bertha.

Ahí mismo Brenda y Bertha iniciaron el proceso de adopción a través de la misma . Una vez aprobadas como adoptantes, se coordinó un encuentro en una clínica veterinaria en Jesús María y ahí se conocieron.

“Yo le dije ‘¡Apolo!’ y él se paró en dos patas y me dio una de sus patas delanteras. Fue muy lindo. Luego se subió al toque al carro y todo el camino se la pasó metiendo su cabeza entre los dos asientos delanteros para que le hiciéramos cariñito”, recuerda Brenda.

No hay mucha información ni fotos del Apolo en sus días de callejero. Solo se sabe que antes de ser acogido por un grupo de rescatistas del albergue 2 Patas, 1 Corazón, se calcula que pasó un par de años sobreviviendo de lo que recogía en la calle. Luego pasó 3 años en el albergue y como era un perro grande con una dentadura bien fea gracias a su mala costumbre de comer piedras, nadie se interesaba en adoptarlo.

“Felizmente a nadie le interesó”, dice Brenda entre risas.

Brenda y Apolo se la pasan jugando. A él le encanta morder las ligas que ella usa para amarrarse el pelo.
Brenda y Apolo se la pasan jugando. A él le encanta morder las ligas que ella usa para amarrarse el pelo.
Y así el juego puede seguir por un buen rato.
Y así el juego puede seguir por un buen rato.

Al principio a Bertha le preocupó que Apolo tuviera como unos 5 años de edad (nunca se sabe con los rescatados de la calle), entonces le comentó a su hija ‘Tal vez no te has dado cuenta de que es viejo’ y Brenda le respondió ‘Por eso mismo lo quiero, mamá, nadie lo va a adoptar’.

“La verdad es que un perro muy especial”, asegura Bertha. “¡Y es mudo! Casi no ladra, jaja. Es muy bueno con todos y es engreído hasta la pared del frente, tanto que cuando suena el timbre jura que vienen a visitarlo a él. Hasta mi suegra pensó que exagerábamos y se dio cuenta que no”, agrega Bertha.

Si bien cuando fue rescatado de las calles Apolo era muy tímido, con el tiempo recuperó la confianza en la gente y hoy es muy cariñoso gracias al amor que ha recibido y recibe.
Si bien cuando fue rescatado de las calles Apolo era muy tímido, con el tiempo recuperó la confianza en la gente y hoy es muy cariñoso gracias al amor que ha recibido y recibe.

Hasta el abuelo sucumbió a los encantos de Apolo. Claro que su primera reacción cuando lo conoció fue ‘¿Qué es esto? Es un animalazo, es muy grande’, pero cuenta Brenda que Apolo se le acercó a su abuelo, se sentó, le dio las dos patas y ahí mismo se lo ganó.

“Incluso una vez hasta durmió en su cama.... Ya no vivimos con mi papi, ahora tiene 94 años y como está delicado de salud, lo cuida mi hermano. Pero una de las cosas que más extraña es a Apolo. Pasó de tenerle miedo a los perros a amar a Apolo”, agrega Bertha.

En estas semanas de cuarentena por el COVID-19, Apolo ha sumado más puntos de los que ya tenía. El encierro les ha dado la oportunidad de disfrutar más a su perro ya que normalmente, entre el trabajo de Bertha y los estudios de Brenda, se ven poco durante la semana.

Para Brenda, la pinta fue lo de menos, ella se enamoró de la expresión, la historia y la personalidad de Apolo.
Para Brenda, la pinta fue lo de menos, ella se enamoró de la expresión, la historia y la personalidad de Apolo.

“Solo nos volvemos locas por la cantidad de pelo que bota y todo lo que tenemos que barrer, jajaja, pero él está fascinado de tener compañía todo el día y de hecho que a nosotras nos ayuda a reducir el estrés, que inevitablemente sentimos todos con esta situación”, comenta Brenda.

Ambas coinciden en que adoptar a Apolo fue la mejor decisión que pudieron tomar, pero también son conscientes de que para tener mascota es indispensable estar seguro de que tendrá buena calidad de vida.

“Lo primero es asegurarse de que realmente quieren y pueden tener al perro, y tener bien claro que adoptarlo es un beneficio mutuo. Ellos son tan agradecidos y amorosos, te miran la cara como si fueras la mejor persona del planeta. Si puedes, adopta, es un acto de devolver lo que has recibido en la vida, ese sería mi mensaje”, añade Bertha.

Y encima de todo, a Apolo le encanta posar para las fotos.
Y encima de todo, a Apolo le encanta posar para las fotos.

¿Qué es WUF?

WUF es una asociación sin fines de lucro que desde su fundación, en el 2015, está dedicada a la promoción de la adopción, el trabajo de concientización sobre la realidad de los perros en estado de abandono y la ejecución de proyectos que contribuyan a la construcción de un mundo mejor para todos los perros.

Si estás interesado en darle una vida mejor a un perro sin hogar, visita para encontrar a tu Wuf ideal. También puedes conocer más de WUF en sus redes sociales entrando a e .

En la plataforma digital de WUF encontrarás varias opciones de perros en busca de un hogar. Visita wuf.pe/adopta
En la plataforma digital de WUF encontrarás varias opciones de perros en busca de un hogar. Visita wuf.pe/adopta