Carla Dorado nació en Santa Cruz, Bolivia, pasó varios años estudiando en Barcelona, España y hoy vive en Lima con su pareja Álvaro Espinel y su perrita adoptada Pipoca.
Carla Dorado nació en Santa Cruz, Bolivia, pasó varios años estudiando en Barcelona, España y hoy vive en Lima con su pareja Álvaro Espinel y su perrita adoptada Pipoca.
Andrea Carrión

Algunos animales se convierten en mascota por casualidad, otros llegan a nosotros con moño de regalo en la cabeza, otros aparecen en la puerta de nuestra casa gimiendo dentro de una caja de cartón y otros son buscados en albergues, redes sociales, plataformas de adopción como o entre los anuncios clasificados de alguna página de Internet.

Éste último es el caso de Pipoca. A esta perrita de 5 meses de edad la encontraron en la sección de ‘Animales y Mascotas’ del portal OLX.

Carla Dorado y Álvaro Espinel tenían apenas 2 meses de haber regresado a Lima después de vivir una temporada en el extranjero y ya que estaban comenzando a echar raíces juntos, por qué no empezar con un perro.

Carla y Pipoca a pocos días de ser adoptada.
Carla y Pipoca a pocos días de ser adoptada.

Sólo había una condición: que fuera . Carla y Álvaro se conocieron en Barcelona, una ciudad que entre otras cosas, les sorprendió por el nivel de consciencia que en hay respecto a la tenencia de mascotas.

“Allá la gente no suele comprar perros, todos los que ves son adoptados, hay harta consciencia. Cuando salíamos a la calle, veíamos a todos estos perritos chuscos -como dicen ustedes- paseando con sus dueños y siempre decíamos que adoptaríamos uno cuando nos estableciéramos”, recuerda Carla.

Al principio la gente le decía que su perrita parecía un cachorro de Labrador, ahora solo le dicen que es una perrita hermosa.
Al principio la gente le decía que su perrita parecía un cachorro de Labrador, ahora solo le dicen que es una perrita hermosa.

Una vez en Lima, eligieron Miraflores para vivir y, una vez más, a Carla le llamó la atención la cantidad de perros de raza mixta paseando con sus dueños y sus familias por las calles del distrito y distritos vecinos.

“Yo soy Boliviana y allá aún no está muy difundido el tema de adoptar mascotas, pero sí fue algo que hicimos en casa desde que yo tenía 9 años. Con mi mamá siempre andábamos adoptando gatos de la calle. Luego ya de grande tuve mi primer perro, un Yorkie que se llamaba Coco, un regalo de mi ex novio”, comenta Carla.

A Pipoca no le falta nada.
A Pipoca no le falta nada.
Nada como acurrucarse vestidas del mismo color.
Nada como acurrucarse vestidas del mismo color.

Luego de escribirle al hombre que estaba dando en adopción a Pipoca, quedaron en encontrarse en el Óvalo Gutiérrez. Cuando finalmente llegó, dos horas después de lo pactado, el hombre sacó a esta cachorrita de mes y medio de edad del fondo de una mochila negra, en la que había viajado más de 2 horas en micro.

“Era una cosita chiquitita, hermosa, y yo estaba tan fascinada de tenerla que cometí el error de meterla a dormir en la cama. En la mañana la cama era un solo de pulgas, pero no me importó, yo estaba feliz”, comenta Carla. “Yo soy de Santa Cruz y no tengo familia aquí, por eso además de ser una alegría, Pipoca es una gran compañía para mi. Ahora todas las actividades de los fines de semana giran al rededor de ella”, agrega.

Álvaro y Pipoca en una playa al sur de Lima.
Álvaro y Pipoca en una playa al sur de Lima.
Para Carla tener una mascota no solo se trata de tener un animal doméstico en casa, sino también hacerla parte de las actividades que realice como familia.
Para Carla tener una mascota no solo se trata de tener un animal doméstico en casa, sino también hacerla parte de las actividades que realice como familia.

En las primeras semanas Pipoca –así le dicen en Bolivia a la canchita- tenía pinta de Labrador, luego fue revelando su esencia mestiza, algo que tiene a Carla fascinada.

“De mi perrita solo me han dicho que es hermosa. ¿Pero como no va a ser? Mira la pintura de hija que tengo”, dice apachurrando a su cachorra.

Pipoca, 5 meses de edad.
Pipoca, 5 meses de edad.
Carla eligió adoptar un cachorro porqeu siempre le llamó la atención criar y educar un perro desde pequeño.
Carla eligió adoptar un cachorro porqeu siempre le llamó la atención criar y educar un perro desde pequeño.

Según Carla, aquí en Lima estamos bastante avanzados en cuando a adopción de mascotas, al menos en comparación a Bolivia.

“Si hacemos más cosas como este tipo de entrevistas y seguimos difundiendo lo importante y gratificante que es adoptar, podremos llegar más rápido al nivel donde está Europa, donde muchas más personas adoptan en lugar de comprar”, señala Carla.

“Nosotros no le hayamos sentido a gastar dinero para recibir el mismo amor que recibes adoptando a un perro. Ellos son hasta agradecidos cuando los adoptan porque les cambias la vida, y no solo al animal, a uno mismo también”, agrega.

El paseo es parte fundamental de la rutina de Pipoca. Salir ayuda a todo perro no solo a ejercitarse sino también a socializar y a liberar estrés.
El paseo es parte fundamental de la rutina de Pipoca. Salir ayuda a todo perro no solo a ejercitarse sino también a socializar y a liberar estrés.
Carla: "Miren la pintura de hija que tengo". (foto: Andrea Carrión)
Carla: "Miren la pintura de hija que tengo". (foto: Andrea Carrión)