Jackie Fernández asegura que Oso es y será su único hijo. Aquí frente a su restaurante ubicado en el distrito de San Martín de Porres. (Foto: Cortesía Julissa Fernández)
Jackie Fernández asegura que Oso es y será su único hijo. Aquí frente a su restaurante ubicado en el distrito de San Martín de Porres. (Foto: Cortesía Julissa Fernández)
Andrea Carrión

Todo empezó hace, exactamente, 14 años. Jackie Fernández andaba en la calle frente a la cabina de Internet que, en ese entonces, administraba su hermano. En eso su hermana le comenta que, otra vez, se acercaba el mismo muchacho con otro cachorrito en brazos.

“Hasta ahí todo iba bien, pero cuando me comentó que ese mismo chico venía de tirar al río a los primeros dos cachorros de su perra porque su mamá le había pedido que se deshiciera de todos pues no quería llenarse de perros, salté indignada. Luego grité ‘¡Que se tire él al río, el cachorro se queda aquí!’”, comenta Jackie.

Oso a pocos días de haber sido rescatado por Jackie.
Oso a pocos días de haber sido rescatado por Jackie.
Oso empieza a crecer y a jugar con ositos de peluche más grandes que él.
Oso empieza a crecer y a jugar con ositos de peluche más grandes que él.

Fue una decisión impulsiva que pudo costarle una pena mayor. En esa época Jackie aún vivía con sus padres en el segundo piso de una casita en San Martín de Porres. Pese al poco espacio, ahí ya vivían 5 perros, todos recogidos, y no entraba ni uno más. Encima hacía apenas un mes había muerto su perro adorado. Lo último que necesitaba era perder otro.

Atinó a esconderlo en el local que ella alquilaba para su propio negocio de cabinas de Internet. Pasó un mes y nadie se había dado cuenta, hasta que un día salió y el perrito, bien vestidito, la siguió. En ese momento aparecieron sus papás.

“’¿Y ese perro?’, preguntó mi papá. ‘Ay... yo no sé’, respondí, pero el perrito que me seguía y me seguía. ‘Tu crees que soy tonto, ¿no?’, agregó mi papá y yo seguí diciendo ‘Ay, pobrecito, apenas dos mesecitos y solito en la calle. Mejor me lo quedo’. Y así se quedó”, recuerda Jackie.

Jackie y Oso de paseo.
Jackie y Oso de paseo.
Jackie deja claro que su perro es tan hijo suyo que su nombre completo es Oso Cuzcano Fernández.
Jackie deja claro que su perro es tan hijo suyo que su nombre completo es Oso Cuzcano Fernández.

La Casa de Oso

Pasaron los años y hoy Jackie es chef de profesión, tiene su propia empresa de pastelería fina y comercial, y hace 7 meses abrió una fuente de soda a la que llamó en honor a su perro. Aquí todos son bienvenidos, personas y mascotas.

Oso llegó a Jackie antes de conocer a Miguel Angel. Al principio el perro le orinaba el pantalón y le ensuciaba la camisa, hoy hasta comparten cama. (Foto: Cortesía)
Oso llegó a Jackie antes de conocer a Miguel Angel. Al principio el perro le orinaba el pantalón y le ensuciaba la camisa, hoy hasta comparten cama. (Foto: Cortesía)

“Mi esposo siempre anda diciendo ‘Esta es la casa de Oso donde todo es sabroso y delicioso’. (risas) Hasta las boletas de venta las tengo impresas con esa frase”, dice Jackie.

Justamente hoy se celebra el cumpleaños número 14 de Oso. En realidad no se sabe cuándo nació, pero Jackie decidió establecer el 26 de febrero como fecha simbólica para el cumpleaños de quien llama su hijo, tanto para ella como para Miguel Ángel Cuzcano, su esposo.

Jackie calcula que Oso tendría 1 mes de nacido cuando impidió que fuera llevado al río para ser lanzado al agua.
Jackie calcula que Oso tendría 1 mes de nacido cuando impidió que fuera llevado al río para ser lanzado al agua.

Como es de esperar, a estas alturas Oso tiene algunos retos de salud. Su corazón y su hígado ya le están pasando factura, pero Jackie está al día con todas sus medicinas y chequeos médicos. Hasta dice que se mudaron a una casa más grande –aire acondicionado incluido– para que Oso esté más cómodo.

“No sé qué haría si mi hijo no estuviera. La gente dice que Miguel y yo estamos locos porque no tenemos hijos. Mi respuesta es que nunca sabes cómo serán tus hijos, si de viejo te acompañarán o te abandonaran, tal como veo en varias familias y en la mía con mis abuelos. Sabemos que algún día Oso envejecerá, pero siempre será nuestro bebé y mientras esté con nosotros, le daremos lo que necesite”, dice Jackie.

En familia. Oso junto a Jackie y Miguel Angel en San Antonio de Mala. Suelen llevarlo seguido de paseo fuera de Lima.
En familia. Oso junto a Jackie y Miguel Angel en San Antonio de Mala. Suelen llevarlo seguido de paseo fuera de Lima.
Oso ya está acostumbrado a los paseos en bus. Los 3 suelen salir de paseo seguido.
Oso ya está acostumbrado a los paseos en bus. Los 3 suelen salir de paseo seguido.
Aquí los tres listos para una noche de gala.
Aquí los tres listos para una noche de gala.

Más empatía con los animales

Jackie no es la única en su familia que tiene la habilidad de ponerse en el lugar de un animal necesitado. Sus padres y sus hermanos también han ayudado –y siguen ayudando– a muchos perros y gatos que vagabundean por su barrio.

“Por acá hay demasiados perros desamparados. Los botan de sus casas por cualquier motivo y los abandonan en las esquinas. A los pobrecitos los encuentras desorientados, aterrados, desconfiados y hambrientos. Nosotros hemos ayudado a varios dándoles agua, comida, bañándolos y llevándolos al veterinario. A algunos les hemos buscado hogar, otros se han quedado con nosotros, como los que llamamos Beethoven, Manchas, Blanco y Marrón. Pero hay que tener cuidado si decides quedarte con ellos en casa, se puede ir de las manos y llenarte de animales que no puedes mantener”, advierte Jackie.

Miguel Angel de paseo con Oso, su mascota oficial, y Layca y Peluchín. Los últimos dos también son adoptados, pero viven con la mamá de Jackie.
Miguel Angel de paseo con Oso, su mascota oficial, y Layca y Peluchín. Los últimos dos también son adoptados, pero viven con la mamá de Jackie.
Jackie y Bethoveen, a quien rescató luego de que fuera abandonado por su anterior dueña.
Jackie y Bethoveen, a quien rescató luego de que fuera abandonado por su anterior dueña.

Ser responsable de nuestras mascotas siempre será la mejor opción. Alimentarlos, vacunarlos, esterilizarlos, desparasitarlos y aplicarles su anti pulgas regularmente es la forma de darles calidad de vida, además de darles cariño. Abandonarlos a su suerte los expone a los peligros de la calle.

“Hasta para quienes queremos ayudarlos es complicado porque si les dejas una camita, un plato de comida o un tazón de agua en la calle, los recicladores pasan y se lo roban. Tenemos que amarrar baldes a rejas o postes para que tengan agua disponible. ¿Por qué le tienen que quitar al animalito que no tiene ni familia? ¡Es el colmo! Como sociedad necesitamos ser más conscientes y solidarios con los animales”, agrega Jackie