Wasi wau es uno de los 7 albergues afiliados a WUF.
Wasi wau es uno de los 7 albergues afiliados a WUF.

Para el no solo es difícil conseguir agua y comida para sacar adelante a sus más de 150 inquilinos sino también velar por los perros con necesidades especiales: aquellos que requieren cuidados y medicamentos específicos mes a mes.

Para Majo Morales, administradora del albergue, esto representa todo un reto, ya que a los perros con enfermedades crónicas y degenerativas les es complicado encontrar adoptantes que estén dispuestos a costear sus tratamientos y medicinas.

¿Cuál es la historia de estos Wufs y qué es lo que necesitan para estar en óptimas condiciones de salud?

1. Holly (2 años)


Gracias a la empresa Can Kar, hoy Holly tiene una silla de ruedas para moverse con comodidad por el albergue.
Gracias a la empresa Can Kar, hoy Holly tiene una silla de ruedas para moverse con comodidad por el albergue.

Holly tenía aproximadamente 8 meses, cuando fue atropellada y abandonada a su suerte en Comas. A raíz de ese accidente, hoy tiene graves lesiones en la médula espinal. “Lamentablemente, no va a volver a caminar”, explica Majo.

Al ser una perrita con una discapacidad física, una trabajadora del albergue vela por ella al 100 %: se encarga de alimentarla, darle sus medicamentos y cambiar los protectores de su cama durante las noches. “Ella no maneja sus esfínteres. Por eso, duerme con una tela especial en el colchón para que este no se moje”, agrega.

Por eso, puntualiza Majo, su adoptante ideal vendría a ser una persona que tenga tiempo, paciencia y solvencia económica.

“Hacerse cargo de un perrito con discapacidad no es fácil pero tampoco es imposible. Y eso nos demuestra Holly porque ella no siente la ausencia de sus patitas traseras: corre, sube y baja escaleras, y siempre tiene una sonrisa”.

El albergue necesita más de S/ 1000 soles mensuales para comprar los pañales de Holly, así como sus medicinas, las telas especiales que necesita para dormir y la comida medicada que requiere al tener un problema en los riñones. Para adoptarla y/o ayudarla, puedes escribir al: 954 712 075.


2. Porongocha (10 años)


Porongocha es una de las Wufs 'viejitas' de Wasi wau.
Porongocha es una de las Wufs 'viejitas' de Wasi wau.

Porongocha llegó a Wasi wau hace aproximadamente 4 años. Cuando Majo la recibió en el albergue, aún no sabía que la perrita tenía problemas graves en el corazón, ya que inicialmente creyó que solo era un resfriado.

“Tenía una tos incurable. Después de innumerables chequeos con el veterinario, la llevé al cardiólogo y ahí descubrí que ella en realidad tenía una cardiopatía: su corazón es más grande de lo normal”, cuenta Majo.

Diariamente, Porongocha debe tomar "Cardial", un vasodilatador mixto y protector cardíaco.
Diariamente, Porongocha debe tomar "Cardial", un vasodilatador mixto y protector cardíaco.

A raíz de esa enfermedad, Porongocha tose bastante por las noches. “Hay personas que son muy sensibles y que, al tener problemas de sueño, no pueden tolerar eso, ya que ella se despierta y camina en la madrugada”.

Hoy Majo está segura de que la perrita pasará el resto de sus días en el albergue y que, por eso, necesita el mejor de los cuidados para tener calidad de vida. “Una vez la adoptaron y al poco tiempo la devolvieron. Por eso, hemos decidido ya no ofrecerla en adopción: está acostumbrada al albergue”, añade.

Porongocha necesita comida medicada para perros con problemas cardíacos y el medicamento Cardial. Esto representa aproximadamente unos S/ 600 mensuales solo para cubrir sus necesidades en el albergue. Para ayudarla, puedes escribir al: 954 712 075.


3. Tomasa (1 año y medio)


Tomasa llegó en el 2021 al albergue Wasi wau. Fue encontrada en Cieneguilla por una rescatista de la zona.
Tomasa llegó en el 2021 al albergue Wasi wau. Fue encontrada en Cieneguilla por una rescatista de la zona.

Al igual que Holly, Tomasa fue atropellada cuando solo era una cachorrita de seis meses. Felizmente, una rescatista la escuchó llorar y así pudo salvar su vida y llevarla al albergue Wasi wau.

“Tomasa no tiene la columna partida en dos pero, después del accidente, nunca más volvió a caminar. Mueve sus patitas traseras pero no quiere pararse”, explica Majo.

"Tomasa ha aprendido a manejar su silla de ruedas y tiene una vida normal", resalta Majo.
"Tomasa ha aprendido a manejar su silla de ruedas y tiene una vida normal", resalta Majo.

El accidente le dejó secuelas físicas que hoy no solo se evidencian en el uso de una sillas de ruedas, sino también en su estilo de vida. “Tomasa controla sus esfínteres pero no le gusta hacer pichi en su cama. Por eso se aguanta y sufre de cistitis”, señala Majo.

Debido a las infecciones urinarias recurrentes, la perrita debe tomar Uroflogin y, cada cierto tiempo, llevar una dieta especial. A pesar de eso, Majo no pierde la esperanza de que la pequeña encuentre una familia adoptante.

Tomasa debe realizarse una resonancia magnética cuyo costo asciende a S/ 1000. Esta con el fin de determinar el estado actual de su columna. Para adoptarla y/o ayudarla, puedes escribir al: 954 712 075.

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