El verano pasado, Ellita conoció Trujillo junto a su nueva familia. (Fotos: cortesía de Graciela Brito)
El verano pasado, Ellita conoció Trujillo junto a su nueva familia. (Fotos: cortesía de Graciela Brito)
María Alejandra López

La doctora Graciela Brito y su esposo, Estefar Pajuelo, tenían muy claro que al adoptar una mascota no estarían adoptando un “guardián” para cuidar la casa. Ellos querían adoptar un perro con la intención de que se convirtiera en un integrante más de la familia. Por eso, cuando vieron a Ellita en la página de WUF, sabían que ella era la perrita perfecta para complementar la felicidad de su matrimonio y unirse a la dinámica de su hogar.

"Mi esposo es el que más la engríe. Él se encarga de ella: la saca a pasear y le da sus comidas", cuenta Graciela sobre la rutina de Ellita.
"Mi esposo es el que más la engríe. Él se encarga de ella: la saca a pasear y le da sus comidas", cuenta Graciela sobre la rutina de Ellita.

“Nosotros vivíamos con la perrita de mi papá, que murió a los 18 años. Mi papá la rescató y, cuando ella tenía casi 15 años, él falleció. Mi mamá es una persona mayor y quizás por eso ya no quería otro perro más en casa, pero mi esposo y yo sí soñábamos con tener uno. Por eso nunca dejamos de estar pendientes de las páginas de adopciones”, cuenta Graciela.

Un día, haciendo scroll en la página de WUF, encontró a la mascota indicada. “Dije ‘ella es’ y le conté a mi esposo que había visto una perrita de 4 años muy bonita, y que no tenía mucho pelo”, recuerda. Inmediatamente, la familia inició los trámites para adoptar a Ellita, sueño que se cumplió el 23 de octubre de 2019.

El día que Ellita llegó a casa, Graciela la llevó a un veterinario de confianza para hacerle un chequeo general. Felizmente, no encontraron ninguna complicación que afectara su salud.
El día que Ellita llegó a casa, Graciela la llevó a un veterinario de confianza para hacerle un chequeo general. Felizmente, no encontraron ninguna complicación que afectara su salud.

Un pasado difícil

El pasado 23 de octubre, Ellita celebró sus 5 años en compañía de su nueva familia. En la mesa de la casa, no faltó una torta decorada especialmente para la ocasión, así como bocaditos y globos para agasajar a la cumpleañera. “Es como nuestra hija”, dice Graciela.

Antes de ser adoptada, vivió en el albergue Wasi wau, en Cieneguilla, a donde llegó con problemas de la piel tras ser rescatada de un hogar en el que la tenían en un espacio muy reducido y sin los cuidados adecuados.

"Lo que más le gusta hacer es dormir. Si por ella fuese dormiría todo el día. No es mucho de jugar, pero le gusta salir al jardín para tomar sol", cuenta Graciela.
"Lo que más le gusta hacer es dormir. Si por ella fuese dormiría todo el día. No es mucho de jugar, pero le gusta salir al jardín para tomar sol", cuenta Graciela.

“Felizmente, el albergue logró rescatarla y la ayudó a tratar su problema de piel. Luego fue adoptada, pero la familia adoptante no logró adaptarse a ella y la regresaron al albergue en donde finalmente encontró un gran hogar”, cuenta Andrea Suárez, jefe de ayuda de WUF.

Aunque Graciela y su esposo han preferido no ahondar en el pasado de su perrita y concentrarse en darle un presente lleno de amor y diversión, sí les generó curiosidad el por qué ella no tiene los dientes delanteros. “Me contaron que vivía amarrada a una soga y, al tratar de desamarrarse, utilizaba sus dientes”, explica.

"No sabemos mucho de su vida antes de nosotros, pero sí sentimos que ella se nos pega bastante. Por eso la llevamos a todos lados. Ya sabemos cuáles son los restaurantes a los que podemos ir con ella", cuenta Graciela.
"No sabemos mucho de su vida antes de nosotros, pero sí sentimos que ella se nos pega bastante. Por eso la llevamos a todos lados. Ya sabemos cuáles son los restaurantes a los que podemos ir con ella", cuenta Graciela.

A pesar de las complicaciones del pasado, Ellita no tuvo ningún problema para adaptarse a su nuevo hogar. “Al segundo día, ¡ya se sentía en casa! Subía y bajaba las escaleras con total tranquilidad”, agrega su Wufer.

Aventuras playeras

Graciela y su esposo son una pareja que jamás le dice “no” a un viaje y, siempre que tienen la oportunidad, buscan salir de Lima para conocer un nuevo destino y relajarse. Felizmente, Ellita se ha mimetizado a la perfección con esa dinámica. No solo disfruta muchísimo de los viajes en carro, sino también del mar y el sol. El verano pasado, la familia recorrió el norte del Perú en carro. Allí descubrieron que ella ama nadar.

Lo único "complicado" de ir de paseo con Ellita es subirla al carro. "Subirla al carro es todo un trámite porque pesa 30 kilos, pero a ella le encanta y la hace feliz", expresa su familia.
Lo único "complicado" de ir de paseo con Ellita es subirla al carro. "Subirla al carro es todo un trámite porque pesa 30 kilos, pero a ella le encanta y la hace feliz", expresa su familia.

“Tenemos una anécdota muy especial de nuestro paseo a Tuquillo. El mar ahí era tranquilo, sin olas, por lo que decidimos dejar que ella nade sola. Fue un momento increíble: entró de a poquitos al mar y empezó a nadar feliz sin nuestra ayuda. ¡Parecía una tortuga! También salió solita y se fue caminando a la arena”, recuerda Graciela.

Conforme empezaron a llevarla a la playa, también descubrieron que era necesario tener a la mano agua helada para poder refrescarla y así prevenir un golpe de calor. “Cuando hace mucho calor, se empieza a agitar porque es una perrita gordita. Por eso, le compramos un cooler para la playa. Ahí ponemos bolsas de hielo y agua para refrescarla en cualquier momento”.

Cuando no hay playa, la familia suele salir de Lima para relajarse en restaurantes pet friendly en Cieneguilla o Lunahuaná.
Cuando no hay playa, la familia suele salir de Lima para relajarse en restaurantes pet friendly en Cieneguilla o Lunahuaná.

Si bien el verano pasado Ellita y su familia fueron todos los fines de semana a la playa, la pandemia del coronavirus ha cambiado sus planes este 2020. Sin embargo, ese no es un impedimento para que emprendan unas nuevas vacaciones. “Tengo unos días libres y voy a averiguar hoteles que acepten perritos. Nos gustaría ir por la ruta de Barranca. Si no conseguimos un hotel, pensamos alquilar una casa. Siempre hay una solución, incluso si tienes perritos”, señala Graciela.

Lo único seguro es que aún les quedan más aventuras por escribir. Ya conocen el norte, planean conocer la sierra y no le cierran las puertas a visitar la selva del Perú. Eso sí: siempre con la compañía de Ellita.

¿Te gustaría adoptar una mascota y tener un nuevo compañero de vida? Ingresa a www.wuf.pe para encontrar a tu próximo amigo. ¡Hay muchos perros en busca de hogar! Puedes seguir el trabajo de WUF en , o sumándote a la comunidad .