Comenzar este texto mencionando la fotografía postmortem en la era victoriana puede resultar confuso si lo que se busca es hablar de la del de la artista plástica Claudia Hermosilla. Pero hay algo que invita a hacerlo, y es la coincidencia en la intención final de ese arte y de esta nota: el deseo de hacer perenne la imagen de lo retratado. En este caso, un espacio que fue amado por quien lo habitó y que en el momento de esta publicación ya no existirá como tal. Quedando estas fotografías como el último —y único— registro de un lugar y de un tiempo.

Puede sonar a duelo, a exageración. Pero desprenderse de objetos personales que han sido atesorados, estudiados, diseñados y vividos, significa para alguien que trabaja y se apasiona con la forma, el volumen y el color un verdadero desapego. Claudia regresa a su país de origen, Colombia, y por eso decidió decirle adiós a sus muebles a través de una subasta pública en el blog “Mi Casa Tu Casa”. El resultado fue para la artista —también conocida como Mona Herbe— un ejercicio reconfortante. “La posibilidad de jugar con adultos que aprecian el diseño y el valor de las cosas me ha hecho sentir acompañada en el proceso de desprendimiento. Saber que hay otros que gustan y disfrutan de lo mismo que yo me hace sentir menos sola. Luego, está el factor lúdico: quería trasformar una idea triste en algo con feeling”, describe.

El universo de Claudia tiene la intensidad del tono fucsia que destaca en la sala. Este departamento, elegido por la iluminación natural y la vista al mar, fue planteado como un espacio propio “que funcionara como guarida y útero” y donde convivieran sus imprescindibles: los libros, el arte y el diseño.

Texto: Gloria Montanaro.

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