abandonó el campo en la final de la en medio de lágrimas y volvió a festejar más de una hora después también en medio de un llanto feliz. Lo que pasó entre estas dos circunstancias fueron las que lo volvieron parte del show del encuentro pese a no estar en la cancha.

Cristiano Ronaldo sufrió una lesión en la rodilla izquierda en el partido ante Francia por la final de la Eurocopa 2016 tras ser trabado por Payet y, luego de ser atendido, se quedó casi todo el primer tiempo en el banquillo.

En el complemento, lo de Cristiano Ronaldo no fue diferente, una sola salida del banco sobre el final, con un salto que no denotaba su lesión en la final de la Eurocopa 2016. Un saltito que significó que Portugal casi se hace con el triunfo.

Pero el show de Cristiano Ronaldo empezó al final de los 90 minutos, cuando fue a levantar a sus compañeros, a alentarlos y a buscar en ellos una respuesta física que no había para afrontar la final de la Eurocopa 2016.

Cuando empezaron los suplementarios, Cristiano Ronaldo se transformó: se convirtió en un entrenador que rivalizaba en protagonismo en la zona técnica con Fernando Santos. Que reclamaba a los árbitros, que reclamaba a Deschamps, que ordenaba a sus compañeros el ritmo al que debían moverse si querían ganar la Eurocopa 2016.

Y quizás ahora la historia diga que Cristiano Ronaldo no venció en la Eurocopa 2016. Que apenas jugó 25 minutos de 110 en la final. Que el triunfo portugués no se lo debe. Aunque también habrá pasado a la historia por ser el más desequilibrante, incluso lesionado y en el banquillo.

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