Sobre cuestión de confianza: Caipo manifestó: "Con los ánimos tan caldeados en la víspera de la visita de la OEA, no entendemos realmente cuál es la lógica de lo que pretende hacer el Gobierno". (Foto: GEC)
Sobre cuestión de confianza: Caipo manifestó: "Con los ánimos tan caldeados en la víspera de la visita de la OEA, no entendemos realmente cuál es la lógica de lo que pretende hacer el Gobierno". (Foto: GEC)
María Rosa Villalobos

Óscar Caipo, presidente de la Confiep, manifestó desde CADE Ejecutivos 2022 que esperan generar, en las próximas semanas, un espacio de diálogo alternativo entre trabajadores y empleadores. Ello en vista de alcanzar acuerdos en materia laboral que permitan beneficiar, en conjunto, a trabajadores y empleadores.

Caipo, asimismo, indicó que existe una relación “muy pobre” con el Ministerio de Trabajo y que urge ver la problemática actual con sentido de urgencia. Para ello, coincide también con otros expertos: se debe generar confianza.

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—Muchos organismos e instituciones se han retirado del Consejo Nacional de Trabajo y comentaste la necesidad de impulsar otras alternativas. ¿Cuáles serían?

Hemos suspendido nuestra participación nueve gremios empresariales. [...] El motivo es que no sentíamos que había una auténtica voluntad de diálogo. Nosotros la hemos puesto en la mesa. Hemos llegado a consensuar agenda con los trabajadores y cuando estábamos sentados, con sesión instalada, el Gobierno –no entendemos realmente el porqué– sospechamos que por razones políticas, ha ido sustrayendo temas y sacándolos vía Decreto Supremo simplemente porque podía. Eso va en contra de la institucionalidad, contra el principio y la buena voluntad de querer dialogar.

El día de hoy, aquí en CADE, hemos tenido la suerte de tener la participación de Luis Villanueva. Él es secretario nacional de la Federación de Trabajadores de Construcción Civil; pero también es el presidente de la CGTP. Ellos tienen esa misma sensación: las cosas no están fluyendo. Nosotros, los empresarios, tenemos la necesidad de defender nuestros derechos ante atropellos en la vía administrativa o legal. Los mismos recursos que tienen los trabajadores cuando sienten que eso sucede o cualquier ciudadano. Todo está trabado, y a pesar de que hasta ahora nos están dando la razón, no estamos celebrando porque eso no es lo importante. Lo que queríamos era sentarnos con los trabajadores y buscar consensos que nos permitan avanzar.

Hemos sacado de esta sesión en la mañana dos buenos acuerdos, y uno de ellos es formar un espacio de diálogo alternativo bipartito entre trabajadores y empleadores de tal forma que podamos llegar a ciertos acuerdos efectivos y en ese momento ya involucrar al Poder Ejecutivo, al Congreso o a quien corresponda para que las cosas puedan fluir y salir adelante.

—¿Hay algún avance de este compromiso hecho hoy? Por ejemplo, ¿cuándo podrían iniciar este espacio de conversación?

La verdad que habíamos conversado previamente de esta posibilidad en los últimos días. Habíamos tenido ya un acercamiento hace un año exactamente y luego se dio la historia que conocemos. No tenemos una fecha fija, pero imagino lo vamos a estar activando en las próximas semanas porque hay una necesidad de hacerlo: urge reactivar el empleo y construir confianza.

Hemos tenido otro acuerdo que es aún más urgente e importante, que tiene que ver con la salud de los trabajadores. Las empresas privadas formales financiamos el 70% de salud para beneficio de nuestros trabajadores. Eso origina que tengamos, tanto los trabajadores como los empleadores, tres asientos cada parte en el directorio de Essalud. Y tres asientos por el lado del Gobierno. Sin embargo, la gobernanza le da todo el poder al Gobierno, al Ministerio de Trabajo, pero en realidad [de nombrar] a quien esté en la presidencia ejecutiva de Essalud y a su vez el nombramiento de la gerencia general. Creo que hemos visto en los últimos días que ahí no ha estado la prioridad y la responsabilidad de nombrar personas que realmente conozcan de lo que se necesita para brindar un servicio de salud de calidad y que sea digno para los trabajadores y sus familias.

Estamos hablando de 12 millones de asegurados entre trabajadores y sus familiares, de un presupuesto de S/14 millones que se manejan en Essalud. Es más del 60% de todo el presupuesto en salud y, por qué no, los trabajadores y empleadores no vamos a tener una voz [sobre] quién se nombra para beneficio de los trabajadores. Así que, lo que hemos acordado hoy es [que] vamos a recuperar Essalud y vamos a ir con una propuesta legislativa. Vamos a alcanzarles [a los trabajadores] una propuesta que ya hemos preparado en los últimos días y esperamos ir juntos, que es lo que hemos acordado hoy, al Congreso para que eso pueda promulgarse y se haga efectiva.

—¿Cuándo se presentaría?

Calculo que pueda ser un tema de un par de semanas. Voy a tener una reunión con el presidente del Congreso el día viernes. Le voy a anticipar este tema para que se pueda ir preparando el Congreso. Nadie puede cuestionar de que no pongamos la salud de los trabajadores y sus familias como la más alta prioridad, sobre todo después de una pandemia. Estos dos acuerdos lo que están haciendo es sacar la injerencia política, tanto del diálogo como de nombramientos claves –[por ejemplo] en salud–, para que realmente podamos avanzar en el diálogo y podamos comenzar a brindar un servicio de salud digno y de calidad para los trabajadores.

—¿Este proyecto mostraría un perfil para la presidencia de salud?

Esto en primer lugar, debería darle al directorio la atribución de nombrar a la presidencia ejecutiva y a la gerencia general.

—Otorgar institucionalidad.

Darle institucionalidad, en este caso, es la gobernanza de Essalud. Por otro lado, el Gobierno hoy podría vetar a quién de los trabajadores o los empleadores propongamos en el directorio y no debería ser así. Cada parte debería tener la capacidad de nombrar si obviamente se cubren ciertos perfiles y requisitos mínimos, que inclusive hoy existen. Hemos visto la noticia que el nombramiento que se ha hecho hace dos días no cumple con el perfil. [...] Entonces, debemos cambiar eso. La prioridad debe ser atender las necesidades de la población, en este caso, la salud de los trabajadores y sus familias. Con esta iniciativa, trabajadores y empleadores juntos vamos a buscar cambiar eso y recuperar la salud para los trabajadores.

—¿Cuál es la relación que se tiene actualmente con el Ministerio de Trabajo?

Es muy pobre, porque desde que hemos suspendido nuestra participación por las acciones del Gobierno, no hemos vuelto a interactuar. Ha sido lo mínimo. Nos han venido convocando a reuniones de grupo de trabajo e inclusive, la semana pasada, nos convocaron a una sesión extraordinaria y nosotros no fuimos porque les hemos explicado que no se están dado las condiciones. Tenemos a un ministro Salas que habla del tema como si todo comenzara con su gestión y desconocer que es parte de una política de gobierno que viene de sus antecesores, particularmente, [de] la exministra de Trabajo, Betssy Chávez. Fue en su gestión donde se dieron estos dos decretos supremos cuando estábamos justamente sentados en la mesa para dialogar.

—¿Ven posibilidad de entendimiento real?

Imagino que, cuando el ministro y el Gobierno se den cuenta que trabajadores y empleadores hemos logrado consenso y cuando terminen de darse cuenta que lo único que va a ayudarnos a generar desarrollo y bienestar es el crecimiento económico [...], va a ser muy difícil que no entiendan o van a ir en contra de un acuerdo bipartito entre trabajadores y empleadores. Sería bien difícil. Nada nos sorprende últimamente.

—Uno de los temas principales en el sector laboral es la limitación de la tercerización. Ayer, el titular del MEF, dijo que no estaban teniendo buenos resultados y mencionó la posibilidad de su derogación. ¿Ven que esto pueda suceder en el corto plazo?

Solamente está confirmando el ministro Burneo la opinión técnica y desapasionada que nosotros hemos venido repasando y otros expertos. La prohibición no solamente es ilegal porque atenta con las libertades de contratar, sino que no ha habido un análisis técnico y no han visto el impacto que esto puede tener en proveedores, que son usualmente empresas medianas y pequeñas. Inclusive en el sector minero, que justamente para desarrollar bienestar y progreso alrededor de las minas se crean empresas para brindar servicios en el núcleo del negocio. Pero tampoco se han dado cuenta que hay otros sectores donde la tercerización trae competitividad porque trae especialización. Han sacado algo apurado. Lo sacaron entre gallos y medianoche en una publicación extraordinaria porque les estaban haciendo una marcha los trabajadores y ha salido algo que no está bien ni en forma ni en fondo y nos están dando la razón. Si bien los derechos laborales no son barreras burocráticas, cuando salen normas sin el debido análisis y sin la socialización, sí se genera una barrera burocrática. El Gobierno ha hecho las cosas muy mal.

—¿Estamos en manos del Congreso?

Estamos en manos del Congreso para poderlas derogar, buscar un acuerdo y llevar un proyecto alternativo –trabajadores y empleadores– al Congreso. Podría acelerar también darles una alternativa viable para ambas partes, de tal manera que mejoremos lo que tengamos que mejorar. Creemos que no es la prohibición, quizás se puede precisar ciertos temas en la norma; pero sobre todo, la fiscalización es el mejor camino. Y si en algún lugar hay desnaturalización y abuso, eso debe ser sancionado por Sunafil que tiene la competencia para eso. Pero hoy estamos bloqueados. Es un tema más que no permite que trabajadores y empleadores nos enfoquemos en invertir y generar más puestos de trabajo, sobre todo, formales.

—¿Cómo observa el 2023?

[...] La economía se viene desacelerando. Los últimos dos meses reportaron crecimientos por debajo del 2%, el anuncio del ministro Kurt Burneo ayer solamente confirma que eso se debe estar dando también en setiembre y octubre, y solamente faltan dos meses. Entonces, imposible que haya un crecimiento por encima del 3% si tenemos esa trayectoria. Si bien el empleo se está recuperando, es precarizado. No solamente debemos comparar cómo vamos saliendo de la pandemia, sino cómo comparamos con la situación previa a la pandemia.

En este momento tenemos más de un millón de trabajadores adicionales en el subempleo versus el 2019 y 400.000 trabajadores menos en el empleo pleno. Entonces, no nos hemos recuperado. El ingreso medio, real, de los trabajadores en informalidad ha decrecido 20%, o sea [representa] menor capacidad adquisitiva en un 20%. A eso hay que sumarle que viene, posiblemente, una crisis alimentaria a raíz de que no se pudo comprar fertilizantes, en realidad nunca se debió comprar fertilizantes, se debió compensar el diferencial de precios mediante un bono; pero se generó la expectativa. No todos tenían la capacidad de comprar fertilizantes. No han llegado en agosto y lo más probable es que tampoco lleguen este año. Ya no [vamos] a tener una inflación internacional de precios sino una inflación local. La papa ya ha venido subiendo de precio y los productores agrarios del Valle del Mantaro nos confirman que tiene que ver con la falta de fertilizantes. Todo esto impacta a la población.

Si a esto le sumamos el cambio de autoridades, que cae la inversión pública en los primeros cuatro a seis meses del año, más una crisis internacional... el panorama no se ve bien. Debemos reaccionar y debemos ver la problemática con sentido de urgencia. La única manera de hacerlo es cambiar la trayectoria. Y eso generando confianza. Eso es generando normas que promuevan la generación de inversión privada para generar empleo formal y digno, y no estar sacando normas que nos estén enfrentando y que no se dialogan. No estar tratando de separar a trabajadores y empleadores cuando todos los días estamos juntos en la empresa.

—Es difícil generar confianza con la situación política actual. Por ejemplo ayer, con el anuncio de la cuestión de confianza.

Sin duda. Con los ánimos tan caldeados en la víspera de la visita de la OEA, no entendemos realmente cuál es la lógica de lo que pretende hacer el Gobierno o lo que pretende hacer el premier. Hace ya un buen tiempo que le hemos perdido la confianza al premier y para nosotros ya estaba agotado. El Gobierno decidió no hacer un cambio y seguir por esta senda de polarización que no suma nada y esta medida para nosotros es como kerosene en una fogata. No es en un buen momento. Necesitamos unirnos.

[...] Reconocemos la importancia de retomar el crecimiento económico. Ojalá que los ministros transmitan esto al presidente, que tengamos mayor coherencia en el gabinete porque no basta con el ministro Kurt Burneo y un muy buen plan, Impulso Perú, que siempre puede ser perfectible; pero si no lo acompañamos con otros nombramientos de personas que tengan la capacidad de manejar la cartera y que sigan nombrando gente con capacidad [...], esto va a tener un costo altísimo para el país en el mediano y largo plazo.



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