Cambia tu mirada para avanzar, por Inés Temple [Opinión]
Cambia tu mirada para avanzar, por Inés Temple [Opinión]
Redacción EC

Por , presidenta de LHH DBM Perú y Chile

Cuando era chica, tenía mucho miedo a las acequias. Me habían dicho: “Si te acercas mucho a una, te jala la mano negra”. Así, jamás me acerqué a una, aunque de lejos las aguaitaba por si veía un poquito de la temida mano negra. Mis primos sabían del cuento y en los paseos familiares al campo mi miedo era siempre motivo de cariñosas burlas. 

Hasta que un día me tocó enfrentar mi miedo. Me dieron las instrucciones del caso para mi primer salto de acequia: “No mires abajo”. Por supuesto que salté sin despegar los ojos del agua para tratar de evitar el jalón temido. Casi caí a la acequia (pero no me agarró la mano negra, felizmente). Al siguiente intento, me recomendaron mirar a la otra orilla, lo hice y casi logré mi cometido. En eso estábamos cuando nuestros padres nos llamaron desde lejos para almorzar. Salimos volando hacia la parrilla, hambrientos y felices. 

Al llegar, me percaté de que había saltado la acequia. ¡Lo había logrado sin darme cuenta! Con la mirada puesta adelante, en la promesa de un rico almuerzo, la acequia dejó de ser una amenaza. Ese día murió la mano negra para mí y, aunque no la extraño, me dejó una gran lección.

¿Qué aprendí? Que el cambio de mirada es clave para poner las cosas en perspectiva y cambiar el contexto de una situación. Si la nueva mirada la ponemos en algo que nos inspira, apasiona o motiva mucho, las dificultades pasan a ser menos limitantes y las reconocemos como parte natural del camino. Nos empoderamos y crecemos ante los retos.

Como líderes –y todos los somos de una u otra manera–, muchas veces nos toca ayudar a los nuestros a cambiar su mirada, lejos del aparentemente insalvable problema de hoy, y ponerla en el destino anhelado. Pero ese destino debe poder ser visto con claridad. Por ejemplo, en mi labor diaria, si alguien está preocupado por conseguir un trabajo o por elevar su nivel de empleabilidad, lo ayudamos a poner el foco de su mirada no en el tiempo que le tomará conseguirlo, sino en el resultado de encontrar su trabajo soñado, el que además, ojalá, le pagará más y traerá consigo más oportunidades de crecimiento. 

Otra metáfora relacionada es la de liderar a un grupo perdido en el desierto. No se los apoya focalizando su atención en las dificultades –el calor debilitante, el sol abrasador, la sed implacable o la arena que quema–, sino en lo increíble que será estar en el oasis, tomando agua fresca bajo la sombra de las palmeras, comiendo dátiles exquisitos y hasta viendo a odaliscas bailar (para darle un tono jocoso). La motivación que nos da una visión así ayuda a sacar una garra que no sabíamos que teníamos y nos inspira a no abandonar ni caer derrotados ante la incertidumbre que confunde y paraliza.

Liderar, hemos visto, pasa por ayudar a los nuestros a cambiar de perspectiva hacia una que los inspire y motive a seguir adelante. ¿Será que en el Perú hoy también necesitamos un cambio de mirada así?