Inés Temple: "El miedo no te cura"
Inés Temple: "El miedo no te cura"
Inés Temple

Presidente de LHH DBM Peru y LHH Chile

Hoy más que nunca nadie puede cometer el error de tratar mal a su gente. Las formales y modernas saben bien que los talentos miran con atención cómo se comportan sus líderes y eso es determinante al momento de escoger una empresa para , o retirarse de ella.

Trabajando de cerca con casi el 100% de las empresas que están siempre entre los primeros lugares de los distintos reconocimientos a las buenas prácticas de reputación, RSE y RR.HH. –somos testigos de los importantes esfuerzos que hacen por mejorar constantemente sus culturas, prácticas y políticas de liderazgo a todo nivel, basándolas en el respeto a su personal y en las muchas formas en que este se manifiesta.

Y sabemos también de la enorme ventaja que tienen a su favor frente a organizaciones que aún no tienen claro el valor de tratar bien a su gente. Es una lástima ver cómo organizaciones no modernas, para llamarlas de algún modo,  pierden oportunidades, prestigio, valor de marca, clientes y talentos por la falta de lucidez de sus líderes frente a lo que significa para su gente no sentirse bien tratada y respetada. Aunque muchas veces lo hacen por ignorancia o por simple descuido, igual terminan dañando irremediablemente la relación de respeto y confianza con sus colaboradores.

Esto sucede con más frecuencia en situaciones que generan ansiedad e incertidumbre, como cambios organizacionales, fusiones y adquisiciones y cambios de liderazgo, entre otras. Y pese a que son momentos en que las personas se sienten especialmente vulnerables y necesitan más que nunca de respeto y cuidado de su autoestima y dignidad, al no ver drama o lágrimas, muchos “líderes” descuidan sus actitudes y decisiones, y terminan haciendo que su gente se sienta ignorada, ofendida o maltratada.

Así, no cumplen sus promesas en relación al futuro o las carreras de su gente, o los dejan en la incertidumbre por semanas. No les dan un trato equitativo: discriminan el apoyo a las personas según su experiencia, función, origen, género o edad sin recordar que todos merecen respeto por igual.

Maltratan al favorecer a unos frente a otros por puras simpatías; al someter a las personas a situaciones de estrés excesivo para cumplir metas u objetivos nada realistas. También al comunicar noticias que los impactan sin la consideración debida o delante de otros; al criticarlos siempre en vez de darles oportunidades de mejora; al solo señalar sus errores sin mencionar sus aciertos; al violar la confidencialidad de sus temas personales; al hablarles mal o sin respeto y, por supuesto, al mentirles o engañarlos con plazos improbables.

Para evitar el maltrato es vital capacitar a los líderes de todo nivel en temas de respeto y consideración al personal. Hacerlo es señal de la madurez de la organización y de su líder. Y esta madurez, como sabemos, se refleja en su reputación, en el compromiso y la felicidad de los colaboradores, y por supuesto en los resultados de negocio.