"Veníamos con un panorama muy incierto en el mundo del trabajo por la digitalización (...), y ahora se suman los cambios sin precedentes en las dinámicas de trabajo que trajo la pandemia", señala Temple. (Foto: Getty Images)
"Veníamos con un panorama muy incierto en el mundo del trabajo por la digitalización (...), y ahora se suman los cambios sin precedentes en las dinámicas de trabajo que trajo la pandemia", señala Temple. (Foto: Getty Images)
Inés Temple

Estaba explicando cómo los líderes de las más exitosas se esfuerzan a diario por encontrar maneras diferentes de conseguir retornos en medio de esta tormenta perfecta, cuando vi muchas manos levantadas (digitalmente) en el webinar.

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“¿Tormenta perfecta?”, preguntó un participante. Sí, respondí. Veníamos con un panorama muy incierto en el mundo del trabajo por la , por las grandes diferencias culturales entre generaciones y en sus expectativas, y ahora se suman los cambios sin precedentes en las dinámicas de trabajo que trajo la .

“¿Y a qué nuevas maneras de conseguir retorno te refieres?”, repreguntó. A uno que va más allá de la última línea. Estos líderes buscan un retorno que refleja lo que una empresa realmente representa: como sabes, es un hecho que las personas son el componente esencial de cualquier organización. Las personas están detrás del ingenio, del producto que se envasa y se envía, del servicio, de la reputación y del crecimiento. Las personas tienen el potencial de convertir cualquier fuerza de trabajo en una verdadera fuerza. Por esto las empresas modernas y de avanzada están pensando en el talento que tienen de una manera completamente nueva. Y con ese cambio de pensamiento llega una nueva definición nuestra de ROI: el retorno sobre los individuos.

“Eso nunca lo había escuchado antes”, dijo otro participante. Sí, respondí. Las organizaciones que van a la delantera en términos de retornos, cultura y valorización del talento eligen invertir en aquellos que trabajan todos los días comprometidos y con potencial para aceptar nuevos cambios, listos para satisfacer las nuevas demandas del negocio y de sector. Buscan desarrollarlos para que tengan la confianza de dar un paso adelante, a veces en una carrera completamente nueva, si llega a ser el caso. Equipan a los trabajadores con las habilidades que necesitan para competir donde quiera que vayan en la organización. Saben que entrenar a su gente es una inversión a largo plazo que retorna en su productividad y compromiso, más aún en momentos críticos.

Pero eso, claramente, no pasa en el Perú, y menos ahora, dijeron varios, encendiendo a la vez sus micrófonos. Es cierto, quizá aún no con ese nombre, pero las organizaciones decididas a ser buenos lugares para trabajar para poder atraer a los mejores talentos, con buenas marcas empleadoras, lo hacen aquí hace años. Y sus resultados lo confirman: las que se preocupan de que sus equipos tengan las mejores oportunidades para entregar lo mejor que pueden dar –retorno con impacto en la organización– son las que llevan la delantera en todos los indicadores en sus sectores. Nosotros trabajamos con muchas de ellas en el Perú.

¿Pero esto significa que las personas quieran participar activamente en el proceso de reentrenamiento y capacitación? Sí, por supuesto; es condición fundamental del modelo ROI que las personas estén dispuestas a querer estudiar, aprender, practicar, cambiar y crecer para alcanzar esas oportunidades de desarrollo y crecimiento. Y poner todo el esfuerzo que les toca para lograrlo. Imaginen las posibilidades de ROI en el Perú, con todo el talento que tenemos a todo nivel. Imagínenlas.

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