El Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), órgano encargado do de revisar y aprobar los Estudios de Impacto Ambiental detallados (EIA-d) de los grandes proyectos de inversión, tiene en evaluación seis EIA mineros por US$438,6 millones, informó Patrick Wieland, jefe de este organismo, en Perumin 2017.
El Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), órgano encargado do de revisar y aprobar los Estudios de Impacto Ambiental detallados (EIA-d) de los grandes proyectos de inversión, tiene en evaluación seis EIA mineros por US$438,6 millones, informó Patrick Wieland, jefe de este organismo, en Perumin 2017.
Redacción EC

El –o estudio de impacto ambiental– no es un mero requisito legal, debido a que si una empresa no lo tiene e inicia sus operaciones afectando el , puede ser sancionada con la paralización de su proyecto y con multas.

 Este tipo de instrumento ha representado para muchas empresas una oportunidad para conocer mejor el territorio sobre el que van a operar y, a su vez, una oportunidad para conocer a los vecinos con los que convivirán por horizontes que pueden superar los 40 años.

 Tal es el caso, por ejemplo, de CEPSA, empresa originalmente española que llegó al Perú en el 2007. CEPSA está presente en Ucayali a través de su proyecto en el lote 131. Ha elaborado varios EIA durante las diferentes etapas de su proyecto para cumplir con la normativa. A su vez, ha tenido la oportunidad de conocer al detalle las características y la naturaleza en el territorio en el cual está ubicado su proyecto.

Esta empresa, a través del Plan de Participación Ciudadana que se lleva a cabo durante la elaboración del EIA, tuvo la oportunidad de compartir con la comunidad su proyecto. Durante tres talleres y una audiencia, la población pudo saber de qué se trata, dónde se llevará a cabo, de qué manera podrá formar parte de él, conocer las características que los científicos encontraron en sus territorios, además de conocer las estadísticas sobre sus actividades económicas.

Sus EIA han sido un ‘win to win’.

Pluspetrol Norte, por su parte, tuvo la oportunidad de comunicarse de manera adecuada con la población de Saramuro, cerca del proyecto Yanayacu, para poder transmitir el mensaje que le permita a la población saber cuáles eran los planes respecto de aspectos ambientales a tratar, tales como pasivos ambientales ajenos al proyecto.

Este instrumento les permitió que se logre diferenciar el proyecto del tema de la remediación. Si bien la legislación peruana tiene como requisito realizar un EIA antes de iniciar un proyecto con impactos significativos, este requisito representa una oportunidad para las empresas de conocer su entorno y relacionarse con la comunidad.

Aún si no existiera el requisito legal de elaboración de un EIA, una firma con altos estándares, responsable y estratégica, optaría por uno en aras de buscar la sostenibilidad de su proyecto, y saber en qué entorno opera para predecir sus impactos y evitarlos. Ese control minimiza los riesgos que enfrentan.

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