La educación financiera en nuestro país es la penúltima a nivel regional. Solo Brasil tiene un desempeño más bajo. (Foto: El Comercio)
La educación financiera en nuestro país es la penúltima a nivel regional. Solo Brasil tiene un desempeño más bajo. (Foto: El Comercio)
Marcela Mendoza Riofrío

A pesar del avance económico y la reducción de índices de pobreza, los índices de baja bancarización en nuestro país se mantienen. Los últimos indicadores establecen que continuamos con solo un 36% de la población peruana insertada en el sistema financiero, informó Sergio Urday, jefe de estudios económicos de Asbanc.

“Estamos hasta las patas. Y da vergüenza compararnos con el resto de países. Seguimos mal y avanzamos, sí, pero a un ritmo muy lento”, agregó Carolina Trivelli, presidenta de directorio de Pagos Digitales Peruanos.

Se ha mejorado en algunos rankings y en tres años hemos pasado del puesto 17 al 13 en términos de a nivel Latinoamérica, reconoció, pero seguimos con una baja distribución de agentes o locales bancarios a nivel nacional (solo 47% de distritos tienen al menos un local) y los clientes no dejan de preferir el uso de efectivo.

“El Perú dejó de ser pobre, pero sigue sin bancarizarse. El problema esta diagnosticado, pero lo que nos falta es celeridad para ejecutar las estrategias de solución en todos los niveles, incluyendo desde la educación hasta el despliegue digital”, lamentó.

PERSPECTIVA NEGATIVA
Buena parte de la brecha existente se explica porque en la mayoría de la población no bancarizada se presentan problemas de percepción en torno al sistema financiero, comentó Urday.

Detalló que solo el 29,6% tiene ahorros en un banco y hay un 17,8% que tiene sus ahorros fuera del sistema, ya sea en una junta o “bajo el colchón”. Eso sucede, dijo citando las encuestas del INEI, porque no les interesa ahorrar en un banco o porque no confían en las instituciones financieras.

Para revertirlo, sugirió Carolina Trivelli, es necesario trabajar en forma conjunta tanto el sector público como el privado para poder diseñar estrategias y despliegues adecuados. Se necesita, agregó, reforzar la expansión de canales adecuados a las poblaciones mas vulnerables (en la actualidad solo la mitad de distritos tienen un local o corresponsal bancario), además de desplegar mejores y mas intensas campañas de educación.

EL RETO PISA
Patricia Gastrulo, directora de educación secundaria del Minedu, detallo que existe un plan con metas claras en términos de educación financiera hasta el 2021, lo cual incluye expandir varios de los programas pilotos que ya se vienen ejecutando en algunos colegios con el apoyo y guía de la SBS, el BID y el BCP, entre otros.

Gastrulo informó desde hace varios años la educación financiera está contemplada para la formación secundaria, pero desde este año se ha establecido que sea parte de la currícula incluida primaria. Ya se está trabajando los textos respectivos, añadió, y a partir del 2019 se estará extendiéndose a las 9000 escuelas secundarias los programas pilotos mas relevantes.

Sin embargo, aceptó que estamos bastante mal: según la última prueba PISA ocupamos el penúltimo lugar de la región en el desarrollo de habilidades y conocimientos financieros.

El reto a superar, aceptó, es enorme e implica no solo generalizar planes exitosos sino mejorar los niveles de medición y monitoreo de resultados para no quedarnos con medidas que no se vean aplicadas en la vida diaria y conlleven a un real cambio de actitud ante el sistema financiero.

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