El porcentaje de mujeres que trabaja menos de 30 horas semanales es alto en comparación con los hombres
El porcentaje de mujeres que trabaja menos de 30 horas semanales es alto en comparación con los hombres
Maricielo Garvan

El informe sobre el panorama laboral femenino en publicado hoy por la revela que existe una brecha salarial del 17%, a favor de los hombres. Esto en base a la hora trabajada en el mercado formal de la región.

Aunque la ha caído entre 2% y 3% durante el quinquenio (2012-2017) observado, la mujer  aún recibe menores ingresos de los que recibe un hombre en el mismo puesto y bajo las mismas condiciones, explica el informe de organización internacional.

La metodología de emparejamiento utilizada se enfoca en comparar a hombres y mujeres con las mismas características, tales como edad, educación, condición laboral, presencia de niños por hogares, sector de ocupación, entre otras. El objetivo de esta metodología es encontrar aquellos factores "no observables" que explican las diferencias salariales y la magnitud de la brecha.



Durante el 2017, los resultados muestran que los retos para la mujer en el mundo laboral de hoy son grandes. La participación laboral femenina asciende a 50,3% actualmente, sin embargo, el informe detalla que esta es aún baja. La participación laboral muestra patrones claros que guardan relación con el ciclo de vida de las personas, donde la participación menor se da entre las mujeres más  jóvenes (15-24 años) y aquellas que superan los 45 años.

En el caso de los hombres, la participación laboral asciende al 75 % en la región y el rango de edades que muestran mayor inserción son entre 25 y 44 años).

Asimismo, el documento explica que a pesar de que hay más mujeres trabajando en el mercado laboral, la tasa de crecimiento viene reduciéndose a partir del año 2000, periodo en el cual esta creció sostenidamente, pero en los últimos años ha ido evolucionando de forma lenta.

UNA MAYOR BRECHA
Dos variables que el informe destaca para explicar la brecha existente son las horas semanales de trabajo y la pobreza. Al controlar la diferencia salarial por el número de horas que la mujer oferta en el mercado, esta crece a más del 25% en el 2012 y más del 20% en el 2017.

salarial
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Asimismo, si comparamos estas cifras con las obtenidas cuando se busca explicar la brecha salarial por variables como la edad, educación, presencia de hijos menores o tipo de empleo (empleados o autoempleados), la brecha no sobrepasa el 20% en el 2012 y se encuentra entre el 15% y 17% en el 2017.

"La disponibilidad de las mujeres para trabajar es tan diferente a la de los hombres, que tal variable marca la pauta para tener unas brechas más marcadas", explica Hugo Ñopo, economista jefe para la OIT en América Latina y el Caribe. 

El porcentaje de mujeres que trabajan menos de 30 horas semanales es alto en comparación con los hombres. El informe detalla que una de cada cuatro mujeres trabaja a tiempo parcial mientras que en el caso de los hombres, la relación es de uno cada diez. 

Los resultados muestran que las mujeres realizan cerca del 80% de las tareas del hogar, que incluye el cuidado de los hijos, frente a solo un 20% del que realizan los hombres.

El objetivo de la metodología utilizada en el informe presentado por la OIT,  es encontrar aquellos factores "no observables" que explican las diferencias salariales y la magnitud de la brecha salarial entre hombres y mujeres
El objetivo de la metodología utilizada en el informe presentado por la OIT, es encontrar aquellos factores "no observables" que explican las diferencias salariales y la magnitud de la brecha salarial entre hombres y mujeres

Dicha situación limita su oferta de horas semanales en el trabajo y en el largo plazo tendrían menores probabilidades de ascender a un puesto más alto—que implique más horas de trabajo— y un mayor poder de negociación frente a sus empleadores, lo que resultaría en menores ingresos. 

RELACIÓN POSITIVA CON LA POBREZA
En esta línea, la pobreza también es una variable que agudiza la brecha y que explicaría su magnitud. Las diferencias salariales entre hombres y mujeres son más pronunciadas entre los trabajadores ingresos de más bajos, es decir, la brecha está asociada a la pobreza.

Entre los percentiles del uno al diez (trabajadores de menores ingresos) la diferencia salarial se mantuvo casi inalterada durante el periodo observado. Sin embargo, esta disminuye especialmente entre los percentiles 15 y 35 y los percentiles 65 y 85— que incluye empleados con ingresos más altos— de la distribución de ingresos. 

Dichos resultados se encuentran vinculados a la informalidad y el incumplimiento de los salarios mínimos. La brecha se reduce un poco cuando se analiza a trabajadores de clase media, entre los percentiles 20 y 50.

Entre los trabajadores nacidos en 1990, el 40% de las mujeres que trabajan tienen educación terciaria frente al 25% de los hombres, de acuerdo a la investigación.
Entre los trabajadores nacidos en 1990, el 40% de las mujeres que trabajan tienen educación terciaria frente al 25% de los hombres, de acuerdo a la investigación.

MÁS CAPACITADAS PERO...
Durante los años 40, la tasa de educación terciaria (después de la secundaria) era más alta para los hombres que para las mujeres, no obstante, desde los años 50, el panorama de la educación en la mujer es más favorable. Entre los trabajadores nacidos en 1990, el 40% de las mujeres que trabajan tienen educación terciaria, frente al 25% de los hombres, de acuerdo a la investigación.

A pesar de un mayor acceso a la educación y su evolución favorable en las últimas décadas, la persistencia de las brechas salariales persiste, detalla el documento.

"La tendencia en la región muestra que las mujeres han ido retrasando la edad de nacimiento de sus hijos y el número promedio de hijos por familia. Estos resultados muestran una inserción laboral femenina más alta, pero no han permitido que la brecha se reduzca sustancialmente", sostiene María Arteta, especialista en género y no discriminación de la OIT para América Latina y el Caribe.

La fecundidad explica también la brecha salarial. El documento señala que la tendencia en la región desde los años 80 es tener solo un hijo y la edad en la que nace el primer hijo de las mujeres se ha ido posponiendo cada vez más.

La brecha empieza a crecer cuando la mujer se encuentra en edad de fecundidad, alrededor de los 30 para trabajadores dependientes y unos años antes para las personas autoempleados.
La brecha empieza a crecer cuando la mujer se encuentra en edad de fecundidad, alrededor de los 30 para trabajadores dependientes y unos años antes para las personas autoempleados.

Aunque dichos resultados pueden indicar que la brecha salarial ha caído cada vez más debido a que lás mujeres ingresan al mercado laboral, esto no ha ocurrido, y el hombre sigue ganado más por hora de trabajo que sus pares mujeres.

La brecha empieza a crecer cuando la mujer se encuentra en edad fértil. Alrededor de los 30 para trabajadores dependientes y unos años antes para las personas autoempleados. 

Por último, de acuerdo a la literatura, las brechas salariales crecen también con los años de educación (entre 15% y 17%), donde en sociedades con niveles más altos de educación se registran brechas salariales más pequeñas. 

Las políticas de las empresas y el Estado deben promover un balance  trabajo-vida para insertar de manera adecuada a la mujer en todas las ramas laborales
Las políticas de las empresas y el Estado deben promover un balance trabajo-vida para insertar de manera adecuada a la mujer en todas las ramas laborales

POLÍTICAS PÚBLICAS
Las políticas propuestas por la organización internacional advierten que para reducir la brecha salarial entre hombre y mujeres no es suficiente cambiar las condiciones de trabajo. 

Flexibilizar las políticas laborales es importante, agrega la entidad, pero es importante también, incluir dentro de las políticas la participación de actores relevantes como las escuelas y los padres, para fomentar un cambio de mentalidad y eliminar los sesgos cognitivos que relacionan a la mujer solo con el trabajo domestico, señala el estudio.

El informe añade que es importante que las políticas incluyan a los hombres en el cuidado del hogar para reducir las horas de la mujer ocupadas en el trabajo doméstico y puedan insertarse a mejores trabajos y puestos más relevantes dentro de las organizaciones.