Las 13 torres es el sector más valioso y frágil del complejo astronómico Chankillo. Estas se alinean de norte a sur a lo largo de la cima de un cerro, tienen escalinatas en el lado norte y sur que permiten subir a la cima. (Foto: Laura Urbina)
Las 13 torres es el sector más valioso y frágil del complejo astronómico Chankillo. Estas se alinean de norte a sur a lo largo de la cima de un cerro, tienen escalinatas en el lado norte y sur que permiten subir a la cima. (Foto: Laura Urbina)
Diana Gonzales Obando

El doctor Ivan Ghezzi viene realizando el proceso de postulación de Chankillo para que sea reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. ¿Cuánto conocemos de este impresionante observatorio solar ubicado a una hora y media de Caral? ¿Cómo sus habitantes interpretaron los movimientos del sol? A propósito del próximo solsticio de verano, conversamos con el arqueólogo sobre el funcionamiento de este observatorio solar de hace 2300 años.

El arqueólogo Ivan Ghezzi, director del proyecto Chankillo, lleva diez años estudiando a esta sociedad y su vínculo con el sol. Este observatorio fue el tema central de su tesis doctoral en la Universidad de Yale, EE. UU. (Foto: José Rojas)
El arqueólogo Ivan Ghezzi, director del proyecto Chankillo, lleva diez años estudiando a esta sociedad y su vínculo con el sol. Este observatorio fue el tema central de su tesis doctoral en la Universidad de Yale, EE. UU. (Foto: José Rojas)

–¿Qué hace que Chankillo sea considerado un observatorio?

Podemos demostrar con evidencias que ese sector de Chankillo, lo que llamamos observatorio solar, tiene como función principal y quizá única, la observación astronómica. Hay muchos lugares en el mundo popularizados como observatorios como Stonehenge, pero solo hay un alineamiento que se puede observar y que la comunidad científica acepta que es el solsticio de invierno. Entonces, ¿cómo se puede argumentar que la función principal de toda esa construcción es astronómica si solamente un día del año sirve para determinar una fecha. El consenso es diferente, se trataría de un espacio de característica ritual, funerario o quizá religioso que se construyó destacando la importancia de orientar una parte del edificio a marcar el solsticio de invierno en Europa.

–Entonces, no se puede decir tajantemente que Stonehenge es un observatorio...

Ejemplos como ese hay muchos, incluso en el Perú. De manera un poco laxa están usando el término observatorio, pero lo que quieren decir es que contienen uno o algunos alineamientos astronómicos. Si un sitio permite identificar los solsticios, equinoccios u otras fechas a lo largo del año, como por ejemplo Cerro del Gentil en el valle de Chincha (de la cultura Paracas), sabemos que sería un punto de observación de la puesta de sol sobre varios edificios Paracas. Dos de esos edificios coinciden con los solsticios y equinoccios. Sin embargo, Chankillo es el único que abarca todo el año y el único calendario de horizonte solar que conocemos que abarca todo el recorrido anual del sol. Este es el propósito principal y quizá exclusivo, el más auténtico observatorio que podamos conocer en el mundo.

–Hemos visto unas tomas aéreas donde se puede ver todo el recorrido del sol sobre las 13 torres de Chankillo. ¿Es un calendario de 365 días como los actuales?

Los calendarios de muchas sociedades están basados en los movimientos astronómicos principalmente de la luna y el sol. Muchas sociedades han adoptado un calendario solar, otras los han inventado por su propia cuenta. De manera natural el sol orienta a un calendario de aproximadamente 365 días. No es una cifra exacta, por eso tenemos los años bisiestos. Para lo que conocemos como “año”, podríamos llamar también “ciclo solar” que es el tiempo que le toma a la Tierra dar una vuelta alrededor del sol.

–¿Cómo se ve el solsticio en Chankillo?

Chankillo tiene una hilera de 13 torres. Los solsticios siempre son los extremos. En diciembre sale por la torre 13 y en junio por la 1. Si bien no sabemos qué significaba exactamente, sí hemos visto que los solsticios estuvieron marcados claramente y probablemente como los momentos más importantes. Después retorna por el mismo recorrido. Desde un punto fijo, que nosotros llamamos el observatorio, el sol siempre va a salir entre las torres, nunca va a salir de ese rango. El espacio entre las torres 6 y 7 es por donde sale el equinoccio; eso significa el cambio a otra estación.

Zona de las 13 torres del observatorio solar de Chankillo. Este 21 de diciembre el sol aparecerá por la última torre marcando el solsticio de verano.
Zona de las 13 torres del observatorio solar de Chankillo. Este 21 de diciembre el sol aparecerá por la última torre marcando el solsticio de verano.

–¿Cómo funcionaba exactamente el observatorio?

En la postulación a la Unesco para que sea nombrado Patrimonio Mundial de la Humanidad, lo hemos llamado "el observatorio solar y su centro ceremonial". Esto significa que el observatorio solar es un sector de un sitio más grande que llamamos Chankillo y que es un centro ceremonial con otros edificios. Por ejemplo, hay un edificio fortificado que creemos que contiene una especie de templo solar. Hay un espacio que parece público, donde se habrían reunido miles de personas para celebrar ritos solares y otras cosas en fechas fijas, seguramente determinadas por el observatorio. Pero al centro de todo este gran conjunto está el observatorio solar. Este está compuesto por varios edificios. Los más destacados son las trece torres.

–¿Se sabe qué cultura lo habitó o lo construyó?

No, podrían ser más de veinte. El mundo prehispánico tenía cientos de culturas. Lo que pasa es que no podemos usar culturas de la manera más libre. Pero sabemos de algunas sociedades que existieron que han dejado algunas evidencias, como la sociedad que construyó Chankillo; sin embargo, desconocemos los aspectos de su vida diaria. Entonces, la investigación no nos permite hablar de la cultura Chankillo, porque, a diferencia de los moches o los nazca, no tenemos una imagen de los seres humanos que habitaron aquí. Esa diferencia es un poco técnica y académica, por el momento.

–¿Cómo determinaron su antigüedad?

Es un resultado bastante novedoso. Muchos arqueólogos hemos empleado el fechado radiocarbónico, pero no son tan precisos como uno quisiera. En Chankillo había una incongruencia entre los fechados radiocarbónicos y lo que indicaba la arquitectura y la ocupación. Pero nosotros sabíamos que la incongruencia estaba en el fechado radiocarbónico, por eso en los últimos dos años hemos aplicado la técnica ‘dendrocronología’, que es el estudio de los anillos de los árboles para determinar edades y reconstrucciones climáticas.

Con los resultados hemos construido una historia de 120 años. Vemos claramente los anillos que han antecedido a Chankillo, pero también hemos podido sacar fechados radiocarbónicos de esos anillos. Con una serie de técnicas especiales hemos logrado determinar las fechas de construcción y abandono de Chankillo con muchísima precisión. Ya no estamos en un rango de 200 años de margen de error sino entre 10 y 15. Hemos determinado que Chankillo se construyó en el 245 a. C. y que en el año 200 todo fue abandonado violentamente debido a un ataque.