Contaminación vehicular en Lima, por Gino Costa
Contaminación vehicular en Lima, por Gino Costa
Redacción EC

Las malas condiciones ambientales de Lima constituyen, a criterio de sus habitantes, el tercer problema de la ciudad, después de la inseguridad ciudadana y el transporte público, según el quinto y último informe anual de .

¿Qué aspecto de la cuestión ambiental preocupa principalmente? Por lejos, la contaminación por vehículos, que se expresa en la llamada congestión vehicular y en la y del aire que estos producen. Efectivamente, se trata de un problema no solo ambiental, pues, al afectar la fluidez del tránsito, se constituye en una condicionante fundamental de la movilidad urbana.

Curiosamente, el ratio de vehículos por habitante en Lima no es de los más altos de la región y menos del mundo. Es verdad que si logramos modernizar el transporte público, podríamos reemplazar las , las coasters y los microbuses por la mitad de buses. También es verdad que nos sobran taxis. Pero, en general, el problema no tiene tanto que ver con el número de vehículos, sino con el desorden y el caos que genera la ausencia de una autoridad que regule el tránsito y el transporte, y que haga cumplir las normas.

Urge, pues, constituir una autoridad única para Lima y Callao, que, con el apoyo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), trabaje en tres frentes: el transporte masivo –Metro y Metropolitano–, el reemplazo de las combis por los buses modernos y la mejora del tránsito, que implica formalizar el sistema de taxis, profesionalizar la Policía de Tránsito –que podría depender de la municipalidad metropolitana– y mejorar la cultura vial de choferes y peatones. Continuar con la modernización del sistema de semáforos es fundamental.

Otros aspectos de la cuestión ambiental tienen que ver con la escasez de árboles y áreas verdes, el todavía deficiente recojo de basura en muchos distritos y el elevado nivel del ruido producido por los vehículos. Es interesante notar que en el 2014, de acuerdo con la PNP, tocar bocina en exceso fue la principal infracción al reglamento de tránsito.

Estoy seguro de que si el uso de alarmas de vehículos constituyera una infracción de tránsito, esta sería la más numerosa, pues a diferencia de las bocinas, que son esporádicas, su ruido suele ser más agudo y extendido, y con frecuencia recurrente. Se encuentra, además, presente en toda la ciudad, pero especialmente en Lima Centro. Felizmente, algunos distritos lo están regulando, pero los mecanismos de aplicación de las ordenanzas respectivas son todavía muy precarios.

No cabe duda de que para enfrentar los temas ambientales se requiere, entre otros, modificar nuestros patrones de conducta. La tarea no debería ser tan difícil, por cuanto, de acuerdo a la encuesta de Lima Cómo Vamos, los limeños mayoritariamente saben en qué consiste el buen comportamiento ambiental, pero reconocen que estamos lejos de hacerlo realidad. Para ello, se requiere un eficaz sistema de aplicación de la ley y campañas educativas para cambiar nuestros patrones culturales.