En su tercera participación en la FIL Lima en cuatro años, el escritor cubano disertará virtualmente sobre la tradición de la novela negra y de su más reciente novela: “Como polvo en el viento”. (Foto: AFP / Adalberto Roque)
En su tercera participación en la FIL Lima en cuatro años, el escritor cubano disertará virtualmente sobre la tradición de la novela negra y de su más reciente novela: “Como polvo en el viento”. (Foto: AFP / Adalberto Roque)
Enrique Planas

Mario Conde, protagonista de nueve de sus novelas, es un año mayor que . Para estrechar aún más el vínculo con su alter ego, el escritor decidió que cumpliera años el mismo día que él, el 9 de octubre. El dato ilustra la identificación del entrañable escritor cubano con el género de la novela policial, que en su caso no solo apela a la observación, el análisis y la deducción para intentar resolver un crimen, su autor y su móvil, sino para mirar también con lucidez y pasión la realidad habanera. En sus novelas policiales hay crímenes, robos, extorsiones, engaños, infidelidades, estafas, persecuciones. Pero también retratos de una época marcada por el desencanto y la decadencia aparentemente perpetua.

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Y si bien el escritor aclara que “Como polvo en el viento”, su más reciente novela, no tiene a su dilecto detective como protagonista ni pertenece al género negro, acepta que podría ser leída como un policial. “Tiene que ver con la vida cotidiana de mi generación, que por una u otra razón ha salido de Cuba. Es una novela construida con dos contraposiciones: diáspora / permanencia y amistad/ infidelidad. Así, juego con dos pares de elementos altamente dramáticos. Desde el principio se plantean toda una serie de incógnitas que desarrollo a lo largo del libro”, señala misterioso.

Portada de "Como polvo en el viento" su más reciente novela, que circula desde este lunes en librerías españolas. A Latinoamérica llegará la segunda semana de setiembre.
Portada de "Como polvo en el viento" su más reciente novela, que circula desde este lunes en librerías españolas. A Latinoamérica llegará la segunda semana de setiembre.

“Como polvo en el viento” aparece este lunes 31 de agosto en las librerías españolas, y a inicios de setiembre se distribuirá en América Latina. Mientras esperamos, Padura se conectará a la FIL Lima para un nuevo encuentro con sus lectores.

A causa de la pandemia, vivimos una realidad que tiene vetas de novela negra, solamente que el asesino es invisible...

Este 2020 la humanidad ha tenido la oportunidad de reflexionar sobre sí misma. Todo el desarrollo de la tecnología y de la ciencia ha sido puesto en jaque por una molécula capaz de matarnos. Y esta capacidad ha desatado nuestro miedo a morir. Eso ha desfigurado por completo el mapa de la vida social en el mundo, y nos hizo aceptar vivir confinados, aislados, manteniendo distancia. Por eso, más que una novela negra, vivimos una novela existencialista: nuestro éxito evolutivo ha sido puesto en duda por un enemigo ínfimo, invisible, pero muy presente.

¿Cómo cree que la humanidad ha respondido?

Lo más importante tiene que ver con la responsabilidad ciudadana. A veces, las personas tenemos actitudes que van contra nuestra necesidad de convivir con los demás, y esta pandemia nos lo ha recordado. No solo es que podamos ser víctimas de la enfermedad, sino que podemos ser victimarios de otros. Yo, por ejemplo, he tenido enorme cuidado en mi relación con mi madre, que tiene 92 años. Lo más que me acerco a ella es un metro. A veces tengo que salir por mis propios compromisos de trabajo, y trato de mantener esa responsabilidad hacia los demás. Todas estas son reflexiones que han ido despertándose en mucha gente.

¿Para usted escribir en esta época es un refugio o una forma de resistencia?

En mi caso, he podido dedicar mucho más tiempo a mi trabajo literario, que comprende además el trabajo de lectura. Más bien es la promoción de mis libros lo que se ha visto tronchado con el coronavirus. Ahorita mismo participo de manera virtual en la feria del libro limeña a la que he asistido dos veces en los últimos cuatro años y hubiera querido estar este año con ustedes. Y la semana próxima debía presentar mi nueva novela en España. He debido cancelar muchas cosas y recurrir a estas presentaciones virtuales. Tenemos que sacar el mayor provecho posible de cada desafío que se nos presenta, porque no nos queda otra. Hay que ser pragmáticos para salir con el mejor resultado posible.

En sus novelas negras protagonizadas por Mario Conde, el asesinato esta siempre relacionado con un hecho paradigmático de la sociedad cubana. ¿Cómo planifica usted un asesinato en sus novelas?

Muchas veces, el crimen en mis novelas surge del propio proceso de la escritura. Yo escribo una primera versión en la que cuento los acontecimientos de una manera esquemática, y luego armo la historia de principio a fin. Y en algún momento ocurre ese crimen que se convertirá en uno de los motores dramáticos. Hay novelas en que el crimen empieza antes que ocurra la novela, otros ocurren al principio, y otras cerca del final. El elemento del crimen no es un elemento esencial, sino que se convierte en una motivación dramática. Me permite articular la historia y llegar al final de lo que quiero contar. Y te puedo contar algo más: en ese mismo proceso de escritura, yo descubro, casi al final de la novela, quién es el asesino. ¡Por lo general, no lo sé! Esto implica, como imaginarás, que cuando termino de escribir esa primera versión de la historia prácticamente es cuando empiezo a escribir la novela. Cuando he logrado saber qué cosa es lo que pasa y entonces tengo que escribir bien los acontecimientos que he logrado hilvanar llevándolos a un plano literario, artístico.

El trabajo de pulir las palabras...

Así es. Empiezo el proceso de escribir varias versiones de la novela, perfilando todo ese argumento, trabajándolo verbalmente. Allí le doy el sentido literario. Es por eso que cualquiera de esas novelas policiales me toma por lo menos dos años de trabajo, y algunas el doble. Ese es mi método en la novela policial. Es diferente el método que sigo en las novelas de carácter histórico, como “El hombre que amaba a los perros” o “La novela de mi vida”, donde hay una serie de acontecimientos históricos que trazan el rumbo del argumento.

En la FIL Lima hablará especialmente de la novela negra Iberoamericana. Me gustaría preguntarle por un escritor cuya reciente ausencia se ha hecho sentir: Rubem Fonseca. ¿Cómo recuerda a su colega brasileño?

Rubem Fonseca es, sin duda, uno de los maestros de la novela negra iberoamericana. Es uno de los iniciadores de una tendencia que incluso se ha llegado a llamar el “Neo policial”, un tipo de literatura en la cual el elemento del enigma deja protagonismo al elemento social y literario. Insisto en social y literario, porque puedes hacer una novela muy “intencionadamente social”, incluso muy “bienintencionadamente social”, pero si no tienes un valor literario, el proyecto será fallido, bueno para los sociólogos pero no para la literatura. Y yo creo que Rubem demostró que era un excelente escritor, con una mirada sobre su sociedad muy aguda, que en varias ocasiones encauzó dentro del género. Desde sus primeros libros, el libro de cuentos “Lucía McCarthy”, hay varios textos importantes, pero sobre todo en los años 80, con dos novelas definitivas: “El gran arte”, que según él era el arte de matar con cuchillo, y “Bufo & Spallanzani”. El magisterio que establece Rubem, de alguna manera, nos iluminó a todos. Tuve ocasión de conocerlo aquí, en La Habana, en los años 90. Compartimos un jurado del premio Casa de las Américas, y hablé con él casi todo lo que es posible hablar con un hombre como él, que no hablaba. Rubem apena daba entrevistas, era muy huraño y hosco, pero hubo ocasión de hablar algunas noches y establecer algo cercano a una relación de amistad. Siempre tuve admiración y respeto por él. Siempre que hablo del desarrollo de la novela policial en Iberoamérica lo menciono como uno de los maestros y fundadores de su parte más literaria y social del género.

Fonseca era hosco con colegas y periodistas, pero frente al público se transformaba...

Sí, entraba en una especie de éxtasis y se transformaba, para beneficio de quienes pudieron verlo.

El escritor brasileño Rubem Fonseca falleció a los 94 años en Río de Janeiro tras sufrir un infarto. Padura le dedica cariñosos recuerdos y reconoce su influencia. (Foto: AP /Guillermo Arias)
El escritor brasileño Rubem Fonseca falleció a los 94 años en Río de Janeiro tras sufrir un infarto. Padura le dedica cariñosos recuerdos y reconoce su influencia. (Foto: AP /Guillermo Arias)

Lo que usted me dice de Fonseca también podría decirse de su propia obra. Sin embargo, ustedes dos se encuentran en dos polos estilísticos. Fonseca es más directo y concreto, más cerca de la escuela de Hammett o Chandler. Usted prefirió la introspección psicológica, con un lenguaje más barroco, más cercano de su colega Manuel Vázquez Montalbán.

Hay entre el trabajo de Rubem, el de Vasquez Montalbán y el mío una relación muy importante. La narrativa de Rubem y la de Vásquez Montalbán fueron para mí modelos de inspiración. Sobre todo en el alto sentido literario que le dieron a su trabajo con los géneros, específicamente con el género policial. Ese es un aprendizaje que he tratado de respetar a lo largo de mi trabajo. Pero hay una serie de condiciones que hicieron diferente mi trabajo con respecto al de ellos. Por ejemplo, la violencia. Rubem trabajó su literatura a partir de este elemento integrante y muy pesado de la realidad brasileña, mientras que yo escribo desde una sociedad donde la violencia no tiene para nada el peso que puede tener en Brasil o en México. Lo que yo busco son las razones sociales de ese delito que muchas veces no está marcado por la violencia sino por el peso que tiene en la sociedad cubana la corrupción, el arribismo, el nepotismo, el abuso de poder. De allí que, a nivel de estilo, tenga más diferencias con Rubem Fonseca y más cercanía Manuel Vásquez Montalbán.

Sean Connery como James Bond y la actriz Daniela Bianchi en una escena de "From Russia With Love". (Foto: MGM)
Sean Connery como James Bond y la actriz Daniela Bianchi en una escena de "From Russia With Love". (Foto: MGM)

Un género dentro del policial es el de las novelas de espías. A propósito de los 90 años cumplidos esta semana por Sean Connery, quería preguntarle cuán simpático o antipático le parece el personaje de James Bond.

El James Bond del cine depende mucho del actor. Y creo que en el caso de Sean Connery logró el mejor retrato posible de ese personaje. Yo lo sentía mucho más humano, más posible de lo que resulta en las siguientes entregas, donde hay toda una serie de elementos absolutamente fantasiosos. El James Bond de Sean Connery era un espía que a través de su simpatía y de su inteligencia lograba vencer a sus oponentes. En las últimas versiones cinematográficas del personaje se basa en poderes tecnológicos y extra naturales.

A pesar de su éxito, Ian Fleming siempre se sintió un escritor de segundo orden, por detrás de John le Carré o Len Deighton...

De hecho lo fue. Como escritor, creó un gran personaje pero, como decíamos al inicio de la entrevista, a veces tienes una gran intención y logras una gran comunicación, pero a nivel literario no alcanzas el nivel. Curiosamente, quizás por eso fue que sus novelas fueron tan fácilmente llevadas al cine.

Ian Fleming con Sean Connery  en 1962 en Jamaica, durante el rodaje de Dr. No. [Foto: United Artists Corporation]
Ian Fleming con Sean Connery en 1962 en Jamaica, durante el rodaje de Dr. No. [Foto: United Artists Corporation]

Para terminar, quería hablar de un libro suyo que ha vuelto a circular: “Los rostros de la salsa”, un bellísimo retrato de personajes tan fascinantes como Mario Bauzá, Cachao López, Papo Lucca, Juan Luis Guerra, Rubén Blades, Willie Colón, Johnny Pacheco o Juan Formell. Usando tópicos de la novela negra, ¿cree que la Salsa fue asesinada por el reguetón?

La salsa es un movimiento que, como cualquier producto cultural, tiene una evolución. Tiene un proceso de surgimiento, de maduración, con un gran éxito entre los años 70 y los 90, pero que fue agotando sus capacidades en la medida en que fue admitiendo la entrada de las fuerzas del mercado. Eso pasa siempre. Todo el proceso comercial construido alrededor de la salsa fue devaluando su presencia. Con todo, la salsa tuvo músicos que mantuvieron su fidelidad, y si bien hoy no tienen la misma presencia cultural que tenía hace treinta años, sigue ofreciendo una producción notable. En los últimos años, con la llegada y el ascenso del reggaetón, ocurre que la música del caribe ha caído en uno de sus puntos más bajos. Pero, a mi juicio, el reggaetón no es una causa, es solo una consecuencia. A una decadencia cultural la acompaña una decadencia artística, y esa decadencia artística tiene elementos, comportamientos, actitudes visibles. Toda la estética que acompaña al reggaetón es una muestra de esa decadencia que estamos viviendo, tanto en el caribe como en América Latina.

"Los rostros de la salsa", un clásico originalmente publicado en 1997) y reeditado recientemente.
"Los rostros de la salsa", un clásico originalmente publicado en 1997) y reeditado recientemente.

Hay quien dice que la salsa desapareció porque el modelo de las grandes orquestas dejó de ser sostenible económicamente.

En los orígenes de la salsa ese problema ya se veía en Nueva York. Entonces había pasado la época de las jazz band, que podían tener 25 o 30 músicos, y se crean formatos reducidos para poder tocar y hacer espectáculos. Por ejemplo, los hermanos Palmieri crean una banda que se llamó La Perfecta, porque con apenas 7 miembros, la banda lo mismo podía tocar en el formato de charanga o de conjunto sonero. Por eso no creo que la justificación tenga que ver con los formatos. Hay una parte importante de la música del Caribe que ha sido interpretada por tríos, como una parte importante del jazz tocada por tríos. No hay que escudarse en los grandes formatos parta hablar de la falta de capacidad artística que un género musical puede sufrir en un determinado momento.

Lo cierto es que es muy difícil para un músico de salsa competir hoy contra una computadora...

Por supuesto. Es más difícil competir con una computadora. Y sobre todo con un público que se ha hecho adicto a consumir esa música de computadora.


EL DATO

Hoy sábado 29, a las 5 de la tarde, el escritor cubano Leonardo Padura, acompañado del autor peruano Martín Roldán, disertará sobre cómo romper los tópicos de la novela negra en la conferencia virtual “El perfil criminal: sospechosos y culpables”. Organizada por la Cámara Peruana del Libro, podrá verse a través de la cuenta de Facebook live de la FIL Lima.


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