Enrique Planas

Aceptó la responsabilidad de escribir el prólogo para la edición conmemorativa de “Un mundo para Julius” con la seriedad de quien siente que paga con ello una deuda. Una deuda de lector. “Para mí, su lectura fue decisiva. Me conmovió mucho y me descubrió el mundo de Alfredo Bryce”, dice el poeta y crítico literario Luis García Montero (Granada, 1958). El Director del Instituto Cervantes la descubrió, recuerda en este diálogo telefónico que lo contacta en Madrid, en uno de los cursos de verano de la Universidad Complutense, donde Alfredo Bryce Echenique fue invitado por estudiosos y amigos suyos tan notables como José Manuel Caballero Bonald y José Esteban Gonzalo, a principios de los años noventa. “Ahora, al conmemorar el cincuentenario, releí con atención ‘Un mundo para Julius’. Es una novela que se lee de rodillas, como el propio Alfredo decía sobre los clásicos que él admiraba”, explica el también catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada.

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