Rebeca Carrión Cachot. (Foto: Twitter del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM)
Rebeca Carrión Cachot. (Foto: Twitter del Museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM)
Pierina Denegri Davies

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Cuando hablamos de la arqueología en el Perú es imposible no pensar en el gran legado de Julio C. Tello. Junto a él, existe una larga lista de nombres que han investigado nuestra historia y nos han ayudado a entenderla un poco mejor. Pero en esta ocasión queremos poner bajo el reflector a una mujer en especial: Rebeca Carrión Cachot. Ella, además de ser conocida como discípula del maestro y guardiana de sus hallazgos, es celebrada como la primera arqueóloga peruana y, además, como una de las primeras catedráticas en nuestro país.

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Nació un 18 de diciembre de 1901 en el seno de una familia constituida por siete hermanos. Su padre fue el coronel don Pedro J. Carrión, héroe de la guerra con Chile, y su madre fue doña Isabel Cachot, quien fue concertista y compositora. Sus estudios escolares los realizó en el Liceo Fanning, bajo la dirección de la eminente educadora Elvira García y García (1862-1951).

Posteriormente, siguió con sus estudios ingresando a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), en 1917. En este punto, cabe recordar que en las primeras décadas del siglo XX se ve el ingreso de jóvenes de las clases medias a las aulas universitarias y, precisamente, en estos tiempos se inició la Reforma Universitaria. Cuando Carrión ingresó, el rector era el Dr. Javier Prado y Ugarteche, y el decano de la Facultad, el Dr. Alejandro Deustua. Como parte de la plana docente de ese entonces, encontramos a Carlos Wiesse, Mariano H. Cornejo, Luis Miró Quesada, José de la Riva Agüero, Víctor Andrés Belaunde y Horacio H. Urteaga.

LUCHAS EN LA VIDA UNIVERSITARIA

Pero, este periodo de aprendizaje estuvo marcado por algunas dificultades, principalmente debido a su economía. Como revela el artículo , de Efraín Núñez, más de una vez optó por ayudas económicas como la exoneración de pagos y becas.

Rebeca Carrión junto a su esposo, el americanista y etnólogo suizo Raphael Girard. (Foto: Archivo Histórico GEC)
Rebeca Carrión junto a su esposo, el americanista y etnólogo suizo Raphael Girard. (Foto: Archivo Histórico GEC)

Otro punto interesante era la proporción de estudiantes hombres y mujeres. Así, el texto ya mencionado explica que “por referencia de Luis Alberto Sánchez sabemos lo siguiente sobre la presencia de las mujeres en la Universidad: ‘Yo recordaba los días de estudiante: de 109 alumnos del segundo año de Letras solo 3 eran mujeres: Rebeca Carrión Cachot, que llegó a ser directora del museo de Arqueología; Herlinda Cabrera Casas, pedagoga natural de Cañete, y Ana Luz Pérez Treviño muy estirada e impasible, hija del líder radical Benjamín Pérez Treviño, lugarteniente de Gonzales Prada en la Unión Nacional’ (1983: 78).”

En 1924 obtuvo el grado de Bachiller en Letras, Filosofía e Historia. Su interés genuino por la historia de nuestro país, además de la influencia de su madre y de su maestra de colegio, le permitieron establecer contacto con el Dr. Julio C. Tello y gracias a su guía se adentró en el mundo de la arqueología, convirtiéndose así en la primera mujer peruana que se desenvolvió en esta ciencia.

En ese tiempo se dio la caída del presidente Augusto B. Leguía, por el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro. Una de las consecuencias fue que, el 30 de setiembre de 1930, C. Tello fue destituido de la dirección del Museo de Arqueología Peruana, que había fundado. Carrión y otros de sus discípulos se solidarizaron con él. Uno de sus mayores logros ocurrió al año siguiente, ya que obtuvo el grado de Doctor en Historia y Letras gracias a la tesis titulada “La indumentaria en la antigua Cultura Paracas”, que fue aprobada por aclamación, una distinción especial.

BÚSQUEDA INCANSABLE POR ENSEÑAR

Cuando hablamos del importante papel de la arqueóloga, no nos referimos únicamente a su pasión por la investigación. También mencionamos su entusiasmo por enseñar. El mismo año en que se tituló, la Facultad autorizó el funcionamiento de diversas cátedras libres, entre las cuales se encontraba Arte Peruano Pre-Colombino, a cargo de la “Señorita” Rebeca Carrión Cachot. Hacemos hincapié en el título con que se referían a ella, a pesar de haber obtenido su grado meses atrás, ya que es evidencia de una de las tantas diferencias que el mundo académico hacía con las mujeres.

Lamentablemente, los cupos para los catedráticos interinos siempre fueron ocupados por hombres, pese a que Carrión postuló más de una vez. En forma de solidarizarse con su discípula, Tello pidió que se constatara su oposición a la elección, criticando que los puestos se le entregaran a académicos sin doctorados y que un docente accediera a más de una cátedra. A pesar de esto, el entonces decano Horacio Urteaga rectificó su decisión y, en más de una ocasión, favoreció a otros catedráticos antes que a Carrión.

Aquí nace la duda de por qué se le negó tantas veces la oportunidad de enseñar, si contaba con las calificaciones necesarias. El Comercio conversó con el arqueólogo Pedro Novoa, subdirector de investigación y conservación de materiales arqueológicos de la Zona Arqueológica Caral, quien nos dio luces sobre este tema. “Sí es posible que Carrión encontrara cierta resistencia en el mismo San Marcos, donde la mayoría de catedráticos eran hombres. Pero, entran una serie de factores, no es un tema que se pueda ver, únicamente, porque era mujer. Esto podría haber estado ligado, además, con que formaba parte del grupo de Tello, y él era una figura muy polémica dentro del mundo académico de esta universidad. Cuando (la UNMSM) vuelve a abrir sus puertas en 1935, el decano era Horacio Urteaga, una especie de antagonista del arqueólogo”, explica Novoa.

(Foto: www.rugbooks.com)
(Foto: www.rugbooks.com)

A fines de 1941, la Dirección de la Escuela de Verano de la Universidad de San Marcos informó sobre la creación de varios departamentos, entre ellos el de Antropología Peruana, que tenía como cabeza a Julio C. Tello. Recién en esta ocasión, la Dra. Carrión pudo compartir la cátedra con el Dr. Toribio Mejía Xespe para el curso de Arqueología Preinkaica. Pero, como se explica en el artículo de Núñez, no existe suficiente información para asegurar que, en efecto, dictó el curso de verano. Lo que sí se sabe, es que tiempo después fue aceptada como auxiliar del curso de Arqueología, ganando 250 soles mensuales.

Asimismo, la investigación de Núñez explica que en 1946 el Dr. José Jímenez Borja, decano de la Facultad de Letras, indicó que como parte de la plana docente del Instituto de Antropología estaría la Dra. Carrión, llevando la cátedra de: Arqueología, Arqueología del Norte y Centro Andino y Arte Antiguo Peruano.

Todo cambió en 1947, con el fallecimiento del Dr. Julio C. Tello. Ante lo sucedido, la dirección del Instituto de Antropología recayó en ella. Dos años después, solicitó ser catedrática Principal Titular de Arqueología Preincaica, pero, al parecer, no sucedió así. En este punto es necesario explicar que su pedido se basaba, entre otros logros, en que contaba con 10 años de experiencia como docente, seis en San Marcos y cuatro en la Universidad Católica, donde dictó Historia del Arte Peruano.

Portada de una de las publicaciones de Carrión. (Foto: Instituto nacional de Cultura)
Portada de una de las publicaciones de Carrión. (Foto: Instituto nacional de Cultura)

ENTRE EL PASADO Y EL PRESENTE

Rebeca Carrión Cachot cuenta con un currículum que respalda su gran nombre. En el área de la arqueología, supo seguir los pasos de su maestro e hizo significativos aportes, plasmados en publicaciones como “La Mujer y el Niño en el Antiguo Perú”, “Julio C. Tello y la Arqueología Peruana”, “La Cultura Chavín” y “El culto al agua en el Antiguo Perú”, entre otras. Así también, organizó las exploraciones en las áreas de Ancón, Paracas, Cusco, Cajamarca, Pachacamac y Chavín.

“Es interesante el enfoque que tenía Tello de la arqueología en el Perú. La idea era intentar una compresión integral de la historia social del pasado. Lo intentaban no solo a través de los restos arqueológicos, sino recogiendo el trabajo antropológico, etnológico, lingüístico. Y, precisamente, los trabajos de Rebeca Carrión apuntan en esa dirección por completo”, reflexiona el arqueólogo Novoa.

En este momento solemne y antes de inhumarse los restos del Maestro querido, deseo hacer presente que su obra no termina con su muerte. (...) la verdadera Escuela arqueológica está preparada para continuar con su obra, para no truncarla, y para mantener a cualquier precio el magno monumento que deja a los peruanos para fortalecer la conciencia nacional”.


Extracto del discurso que dio Carrión tras el fallecimiento de Julio C. Tello.

Entre 1947 y 1955 prestó sus servicios en el ámbito museográfico, convirtiéndose en la directora del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, y también fue asesora en el área de arqueología para el Senado de la República.

Uno de los momentos más celebrados de su carrera en el ámbito internacional ocurrió en 1949. Fue durante uno de los Congresos Americanistas, realizado en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), donde abrió y aplicó por primera vez la técnica del carbono 14 a un fardo funerario de la cultura Paracas, de la que obtuvo como resultado una antigüedad aproximada de 3 mil años.

Fotografía de la arqueóloga recibiendo una momia. (Foto: www.thegirlexplorers.com)
Fotografía de la arqueóloga recibiendo una momia. (Foto: www.thegirlexplorers.com)

En 1955, se casó con el Dr. Rafael Girard, americanista y etnólogo suizo. Un año después, tomó la decisión de viajar a Guatemala, donde continuó sus investigaciones arqueológicas hasta su fallecimiento, el 3 de abril de 1960.

Cuando le preguntamos a Núñez por qué resulta importante el estudio de nuestra historia precolombina, como hizo Carrión, responde con una palabra contundente: identidad. “Como arqueóloga, supo que al rescatar y estudiar el pasado podemos dar respuestas a nuestro presente y proyectarnos al futuro. Todo esto fortalece la identidad. Conocer la vida cotidiana de los antiguos hombres y cómo estos enfrentaron el territorio peruano nos ayuda también a comprendernos y a fortalecer nuestra autoestima nacional”, explica el historiador.

Una mujer y profesional ejemplar, que aprendió a sortear cada dificultad que se le puso en frente con el empeño y la vocación que la caracterizaban. Supo nutrirse de lo enseñado por C. Tello, pero no dejó que su importante figura la intimidara. Construyó su propio camino y, gracias a sus aportes, hoy en día no se puede hablar de arqueología ni de nuestra historia sin mencionarla.

Más información

  • Como parte de su labor como educadora, ejerció la docencia a nivel secundario en el Colegio Rosa de Santa María y en el Colegio Antonio Raimondi.
  • Recibió “Las Palmas Académicas”, reconocimiento otorgado por el gobierno francés. Además, fue distinguida como huésped ilustre de la ciudad de Bonn, Alemania, en 1952. Tras su fallecimiento, se le otorgaron las Palmas Magisteriales.
  • En 2010 se cumplieron los 50 años del fallecimiento de la arqueóloga. En su honor, Serpost presentó un sello postal conmemorativo.
  • Rebeca Carrión Cachot es una de las figuras celebradas en la exposición “21 intelectuales peruanos del siglo XX”, organizada por el Proyecto Especial Bicentenario. .
  • Conoce los perfiles de los peruanos ilustres que se publican cada miércoles en El Comercio, en la sección especial. La próxima entrega será el miércoles 24 de marzo.

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