Milagros Asto Sánchez

Quien gane la presidencia de está obligado a enfrentar con urgencia la profunda y compleja crisis de la violencia que avanza en el país. La alarma sobre el tema alcanzó un nuevo nivel tras el asesinato del candidato Fernando Villavicencio, ultimado a tiros el 9 de agosto al finalizar un mitin en Quito, y se refleja también en las fuertes medidas de seguridad desplegadas para la jornada de elecciones presidenciales y legislativas extraordinarias que se realizarán este domingo.

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Unos 100.000 efectivos de la fuerza pública, entre policías y militares, integrarán durante la jornada electoral el eje de seguridad en todo el país. El ministro del Interior, Juan Zapata, informó que la única restricción que se ha impuesto para el día de la votación será la revisión de mochilas a quienes acudan a los recintos a sufragar. También afirmó que la jornada será monitoreada “minuto a minuto” desde tres puestos de mando.

Zapata dijo que habrá un ambiente de tranquilidad, lo que se pretende es brindar toda la seguridad y garantías a los electores. Enfatizó que pese a los lamentables hechos que se han suscitado en los últimos días, las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la mesa de seguridad en su conjunto trabajan para salvaguardar la vida de los ecuatorianos, para que el 20 de agosto todos puedan ejercer el derecho a votar, elegir y ser elegidos, según consigna el diario ecuatoriano “El Universo”.

Las medidas son una respuesta a los temores de seguridad suscitados tras los recientes asesinatos de Fernando Villavicencio y de Agustín Intriago, alcalde de Manta, la tercera ciudad del país, hechos que pusieron en evidencia el aumento de la delincuencia y el crimen organizado en el país.

Simpatizantes de Villavicencio salen a las calles a recordar el candidato presidencial. (Foto: EFE)
Simpatizantes de Villavicencio salen a las calles a recordar el candidato presidencial. (Foto: EFE)
/ Santiago Fernández

La discusión sobre la inseguridad ha acaparado prácticamente toda la campaña electoral, más aún con el asesinato de Villavicencio. El Gobierno achaca la crisis al crimen organizado y al narcotráfico, que se han hecho fuertes en la zona costera del país.

Temor persistente

Lo delicado de la situación hizo que al menos 44 candidatos, procedentes de las provincias de Esmeraldas, Guayas, Manabí, Cañar y Santo Domingo de los Tsáchilas, solicitaran seguridad para el domingo, la misma que será mantenida hasta luego del proceso electoral.

Christian Zurita, cuya postulación en lugar de Villavicencio fue aceptada la noche del miércoles a un día de terminar la campaña electoral, aseguró que cuenta con una fuerte custodia policial porque tiene el mismo perfil de riesgo que el político asesinado la semana pasada.

“Las amenazas de muerte “siempre fueron ‘vamos por todos’”, dijo en rueda de prensa Zurita, quien lleva constantemente un chaleco antibalas. El político busca la presidencia por el movimiento “Construye”.

El periodista y candidato presidencial del partido Construye, Christian Zurita, habla durante el cierre de su campaña de cara a las elecciones nacionales. (Foto: AFP)
El periodista y candidato presidencial del partido Construye, Christian Zurita, habla durante el cierre de su campaña de cara a las elecciones nacionales. (Foto: AFP)
/ MARTIN BERNETTI

En tanto, los restantes siete candidatos presidenciales se aprestan en las próximas horas a realizar sus respectivos cierres de campaña especialmente en Quito, Guayaquil y la provincia de Manabí, en la costa central de Ecuador, donde la seguridad también estará bajo la lupa.

Estos comicios se realizan de forma extraordinaria, luego de que el presidente Guillermo Lasso disolviera al Legislativo con la muerte cruzada y acortara su propio mandato en medio de un juicio político que buscaba destituirlo. La persona que salga elegida debe completar su período hasta el 2025.

(El Comercio)
(El Comercio)

De chalecos antibalas a autos blindados

El aumento de la delincuencia en Ecuador ha hecho que los ciudadanos opten por velar por su propia seguridad como puedan. Muchos de ellos están comprando cascos y chalecos antibalas como medida de precaución.

La agencia AFP indica que la demanda de seguridad está creciendo y que la popularidad de estos artículos coincide con la ola de violencia en Quito.

Políticos, empresarios y representantes de medios de comunicación están entre quienes más buscan protección.

Además, decenas de conductores han pagado para transformar sus autos en vehículos blindados de vidrios oscuros.

“Los blindajes más económicos para automóviles rondan los 20.000 dólares, en un país con un salario mínimo de 450 dólares”, señala AFP.

PUNTO DE VISTA
“Esta coyuntura es grave, encendida y riesgosa”

Julio Echeverría

Sociólogo y politólogo ecuatoriano

Hay bastante incertidumbre y un poco de temor por la presencia descontrolada de bandas criminales que están atentando contra la vida de candidatos. La muerte de Fernando Villavicencio ha sido un golpe extremadamente fuerte a nivel de la opinión pública y los ciudadanos, y creo que eso va a incidir de alguna manera en el voto y en la misma participación electoral. Es probable que se incremente el abstencionismo.

Existe un sentimiento de pesar por la muerte de Villavicencio. Es probable que se produzca un voto de pésame, un voto de solidaridad con esa figura, que significaba una estrategia clara y valiente contra las mafias del narcotráfico y contra la narcopolítica.

Las medidas de seguridad que se están tomando son necesarias y deben implementarse en esta coyuntura tan grave, tan encendida y tan riesgosa. El gobierno tiene la obligación de hacerlo, más aún cuando el atentado a Villavicencio demostró que hay un desempeño poco profesional de la Policía para resguardar su seguridad. El gobierno está tratando de enmendar, en alguna medida, esos crasos errores, que se manifestaron y está extremando la seguridad, está militarizando las juntas de voto, está generando espacios libres para el acceso a las juntas de voto y proyectar así un ambiente de seguridad y que los ciudadanos puedan acercarse a las urnas.

El aumento de seguridad con respecto a elecciones anteriores es evidente. La condición misma de inseguridad que se vive en el país más los dos últimos atentados a candidatos ponen sobre el tapete una situación de extremada contingencia y de incertidumbre para el evento electoral. Esto hace mucha diferencia respecto a los procesos anteriores.

“Esta coyuntura es grave, encendida y riesgosa”