México a la sombra de Trump, por Óscar Vidarte
México a la sombra de Trump, por Óscar Vidarte
Óscar Vidarte A.

Internacionalista y profesor de la PUCP

Muchos han criticado la política del gobierno mexicano de Peña Nieto frente a Donald Trump como benigna, reclamándole una posición más dura frente a los continuos ataques del ahora presidente de EE.UU. ¿Pero, un país como México, como cualquier otro país de América Latina, debe o puede enfrentarse a la potencia mundial? Más allá de lo que un lunático al otro lado de la frontera pueda hacer, ¿cuáles pueden ser las consecuencias de asumir un rol confrontacional respecto a EE.UU.? La política exterior no se trata solo de ser bueno o duro, se trata de ser inteligente en aras de poder satisfacer tus intereses como país, aunque esto muchas veces implique tomar posiciones difíciles o incomprendidas por la opinión pública.

Un buen ejemplo puede ser Canadá. ¿Qué hace un gobierno progresista como el de Justin Trudeau dando por muerto el Nafta o aceptando la reactivación de la construcción de dos oleoductos que Trump quiere desarrollar y que el presidente Obama había vetado por considerar que podían afectar el medio ambiente?

Trudeau es consciente de que, no obstante que los acuerdos comerciales son de gran importancia, la interdependencia comercial entre los dos países va a continuar. Por eso, en caso no se concrete un nuevo tratado, una vez pasada la ola aislacionista de Trump, el próximo presidente, sea un demócrata o un republicano, deberá solucionar el problema, con un Canadá en mejores condiciones para negociar luego de las nefastas consecuencias que el proteccionismo va a causar sobre la economía estadounidense.

De la misma forma, respecto al tema de los oleoductos, Trudeau debe saber que lo que se viene en EE.UU. es una batalla judicial importante y grandes protestas, que van a lograr que el país se fracture más de lo que ya está. Es imposible pensar en el corto o mediano plazo en la construcción de dichos oleoductos, sin que antes se desangre la sociedad americana. En 4 años que seguramente solo estará Trump en el poder, Canadá no va a tener ningún problema al respecto.

En cambio ¿qué ha hecho México hasta el momento respecto a Donald Trump? Desde un inicio, y hasta hace muy poco tiempo, asumió la idea de que es posible conversar con alguien como él. Promoviendo una visita del entonces candidato a Ciudad de México sin ninguna claridad de lo que quería obtener de dicha reunión, hasta nombrar al ex secretario de Hacienda Luis Videgaray –alguien al parecer cercano a Trump– como nuevo canciller. Considerando la filosofía empresarial de Trump –que determina la importancia de no detenerse hasta conseguir sus objetivos y la necesidad de responder fuertemente contra los perdedores– y su propuesta de campaña, México no solo representa un rival al que debe derrotar, sino también un país que muestra debilidad al tratar de acercarse a su agresor.

De ahí que tratándose del muro, para citar un caso, el gobierno mexicano bien pudo haber señalado que no puede impedir lo que otro país en forma soberana quiera hacer en su territorio, aunque esto vaya en contra de la globalización, destruya la relación bilateral y no solucione ningún problema, pues dicho muro ya existe en gran parte de la frontera común y no ha detenido la migración ilegal ni el narcotráfico. Creer que problemas de naturaleza transnacional van a ser solucionados por la vía unilateral, sin la ayuda de México, es conocer poco acerca de la dinámica mundial. En otras palabras, el gobierno de Trump igual se verá afectado si es que no busca acercarse y cooperar con México.

Es más, ante la invitación que recibió Peña Nieto para ir a Washington, si ya se sabe qué va a decir Trump en los días previos a la reunión, ¿para qué la aceptó el gobierno mexicano? Peña Nieto sigue cayendo en el juego de Trump. Y si la acepta, que la cancele Trump y él quede como el responsable del alejamiento bilateral y no Peña Nieto. Y si no la cancela, ir a plantearle cara a Trump en EE.UU. y demostrarle lo equivocado de su planteamiento y las nefastas consecuencias contra sus propios intereses. El problema es si Peña Nieto tiene la capacidad de hacer esto, pero ese es otro tema.