Angus Laurie

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En las últimas semanas, las entidades públicas han estado respondiendo a varias necesidades, y en paralelo planeando los pasos a seguir para los próximos meses. Una pregunta clave es ¿cómo podríamos repensar la movilidad para que las personas puedan tener una opción de transporte individual que sea segura, asequible y no contaminante el ambiente después de la cuarentena.

La ATU, por ejemplo, ha anunciado estrategias para limpiar las unidades de transporte masivo, y construir 300km de ciclovías en 100 días. La semana pasada escribí sobre la propuesta para hacer ciclovías, resaltando que es una medida muy urgente, que puede compensar en parte, la enorme reducción en la capacidad del sistema de transporte público que se requiere para practicar el distanciamiento físico en los próximos meses.

Al mismo tiempo, argumenté que las ciclovías son una intervención que generará un beneficio injusto, dando una mayor accesibilidad para aquellos residentes quien viven en distritos céntricos, donde existe una mayor probabilidad de vivir cerca de su lugar de trabajo. Para muchas de las personas quienes viven en barrios lejanos de su lugar de trabajo, la bicicleta no es una alternativa viable. Son estas personas las que se verán perjudicadas al reducir la capacidad del sistema de transporte masivo, considerado que los paraderos seguirán siendo los mismos, generando tiempos de espera adicionales, paraderos hacinados de personas y un mayor riesgo de infección por .ovid-19.

El urbanista Frances, Alain Bertaud, ha resaltado que la bicicleta puede representar un número significativo de viajes en las ciudades que tienen viajes promedios cortos entre las viviendas y los destinos de trabajo. Esto es el caso de muchas ciudades de Europa, incluyendo Ámsterdam o Copenhague, que son generalmente mucho más pequeñas, mono-céntricas y densas que las megaciudades de de la América Latina.

Como ciclista, comparto la esperanza de que después de la cuarentena, haya una revolución ciclística en nuestras ciudades. También comparto la esperanza de que las personas peleen para que el aire de Lima se mantenga limpio y tranquillo, cuando todos regresen a sus trabajos o estudios. Pero para que esto pase, primero hay que cambiar la estructura de la ciudad – un proceso que puede demorar décadas.

Actualmente, los distritos donde se concentran los destinos de trabajo incluyendo San isidro, Miraflores, y Magdalena, tienen densidades residenciales mucho más bajas comparado con al resto de la ciudad. Mas allá de la construcción de ciclovías, es necesario drásticamente cambiar la zonificación para que estos distritos sean mucho más densos, de uso mixto, e incluyan obligatoriamente un porcentaje de vivienda de interés social en sus futuros desarrollos inmobiliarios. En el contexto de la ciudad pos-, este cambio tiene mas sentido ahora que nunca.

Es así que, en el largo plazo, se podrá reducir la distancia promedio entre las viviendas y los trabajos. Este traslape entre la densidad de vivienda y la concentración de empleo, más que la existencia de una red de ciclovías, es el requerimiento básico para permitir que un número significativo de personas pueda montar bicicleta en una ciudad tan grande y extensa como Lima.


¿Cómo se contagia el coronavirus?

El COVID-19 se contagia por el contacto de una persona sana con otra que esté infectada. Esta enfermedad se propaga de persona a persona mediante las gotículas procedentes de la nariz o boca cuando el que se encuentra enfermo tose o exhala.

En muchos casos, estas gotículas caen sobre objetos o superficies, que después tocan otros individuos y se llevan a la nariz, ojos o boca cuando pasan sus manos por la cara.

¿Cómo evitar la propagación del coronavirus?

Para reducir la probabilidad de contagio existen varias maneras. Las principales son:

· Lavarse las manos con agua y jabón por 20 segundos y usar alcohol o gel desinfectante.

· Mantenerse a una distancia mínima de 1 metro de cualquier persona.

· Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca, debido a que las manos al palpar muchos objetos y superficies pueden recoger el virus.

· Mantener una buena higiene respiratoria: si tose o estornuda deberá cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel, que deberá desecharse de inmediato.

· Permanecer en casa si no se encuentra bien. En caso tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica y siga las instrucciones que le de personal de salud.

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