Las agendas voladoras, por Fernando Rospigliosi
Las agendas voladoras, por Fernando Rospigliosi
Fernando Rospigliosi

Analista político

Uno de los argumentos más extravagantes usados por Nadine Heredia y su abogado Eduardo Roy Gates para tratar de desvirtuar la autenticidad de las agendas y libretas, difundidas por “Panorama” y otros medios, es que viajaron a Europa y regresaron, y que en ese largo trayecto podrían haber sido manipuladas

La primera línea de defensa de Nadine Heredia fue que a ella no se le había perdido ninguna agenda; por tanto, cualquiera que se le atribuyera e hiciera pública era falsa. Incluso el domingo pasado, cuando ya se anunciaba que “Panorama” las haría públicas, sostuvo a través del Twitter que eran “truchas”, fraudulentas

Como es obvio, si las libretas son falsas, no tiene ninguna importancia que emigren a Europa o a la Cochinchina, que transiten por el mundo entero. Si son falsificadas, fabricadas expresamente para perjudicarla, como han sostenido algunos exaltados y vehementes defensores de la gobernante de facto, se les denuncia como inventadas, apócrifas y no hay más vueltas que darle.

Pero en realidad Heredia y Roy Gates ya estaban preparando la segunda línea de defensa: las libretas son verdaderas pero han sido adulteradas. Lo que finalmente le interesa a la primera dama es negar lo que está consignado como “arqueos” en las libretas, uno con más de tres millones de dólares y otro con más de cinco millones de dólares, porque eso confirmaría que la pareja presidencial se apropió, para su uso personal, de millones que le fueron donados para la campaña, presuntamente por el Gobierno Venezolano de Hugo Chávez.

En el primer “arqueo” aparecen US$1’965.000 y US$1’080.000 como guardados en sendas “cajas”, probablemente cajas fuertes. ¿Quién atesora semejante cantidad de dinero en cajas fuertes sino alguien que no puede ingresarla al sistema financiero legal porque no tiene justificación?

Las publicaciones de nuevas informaciones de las libretas que han hecho “Perú21”, “Hildebrandt en sus trece” y Cecilia Valenzuela hacen, a estas alturas, que ninguna persona sensata dude de que son, en efecto, de Nadine Heredia. Nadie sería capaz de fabricar con esos detalles y precisión los datos, personas, teléfonos, direcciones, viajes, ideas, directivas, etc., contenidos en las agendas. Sin mencionar los peritajes grafotécnicos realizados por “Panorama”, que indican que las libretas han sido escritas por el mismo puño, incluyendo los “arqueos”, y que es una escritura espontánea, es decir, que no ha sido copiada con intención de falsificar.

Si bien es cierto que esos peritajes no tienen valor judicial, son altamente confiables. Por supuesto, el hecho que Heredia se niegue a una prueba es un indicio adicional de que las agendas son suyas. Al igual que su socio político Alejandro Toledo, que se rehusaba a hacerse un análisis de ADN para descartar que Zaraí era su hija, la primera dama no acepta una prueba grafotécnica que desbarataría en un instante todas las sospechas y le serviría para desvirtuar otras investigaciones que tiene pendientes.

Pero a estas alturas, es muy probable que a Heredia ya no le importe mucho su desgastada credibilidad y, por tanto, se contradice sin remordimientos, porque lo que le preocupa son las consecuencias penales de estas revelaciones, tal como a Toledo ya no le desvela enredarse con Ecoteva y las supuestas propiedades de su suegra, sino evitar una sentencia.

Otra comprobación interesante de la lectura de las agendas es la que ha anotado Juan José Garrido en “Perú21”: Heredia no solo manejaba las cuentas, sino la campaña y al candidato (“Presidente Heredia”, 20/8/15). Esto le da verosimilitud a lo que dijo la primera dama cuando en una entrevista con Gabriel Gargurevich en la revista “Cosas”, afirmó que ella lo empujó a realizar el levantamiento de Locumba cuando él vacilaba, y que ella tomó la iniciativa en el noviazgo, “o sea, yo lo invité a salir”. 

Es decir, ella tiene la fuerza, la iniciativa, la voluntad, las ideas y, al parecer, también maneja la plata, asignándole a su esposo 800 soles semanales en el período previo a su llegada al gobierno, según las minuciosas cuentas en una de las libretas.

En suma, todo indica que ahora el interés supremo de la pareja presidencial es evitar llegar a un proceso judicial que demuestre que hubo lavado de activos, que se embolsicaron millones de dólares ilegales provenientes de Venezuela.