(Ilustración: Giovanni Tazza)
(Ilustración: Giovanni Tazza)
Óscar Vidarte A.

Internacionalista y profesor de la PUCP

Como resultado de los acuerdos de paz de 1998 entre el Perú y Ecuador, ambos países pactaron una serie de documentos que buscaban fortalecer su relación bilateral, entre ellos el llamado “Acuerdo de bases respecto de la rehabilitación o reconstrucción de la bocatoma y obras conexas del canal de Zarumilla”. Este convenio estableció una serie de obligaciones, algunas comunes y otras diferenciadas para cada país.

Una de ellas, tratándose de Ecuador, era “dejar disponibles 10 metros en la margen derecha del canal y construir en esa franja un camino de servicio”, el cual debería servir fundamentalmente para mantener el canal de Zarumilla en condiciones aceptables.

Lamentablemente, el cuidado de dicho canal no ha sido el mejor, encontrándose contaminado y marcado por la presencia de edificaciones en el lado ecuatoriano que han impedido la construcción del camino de servicio.

Una preocupación permanente de Ecuador en materia fronteriza ha sido el contrabando. Esta actividad implica principalmente la venta de gasolina subsidiada ecuatoriana en territorio peruano y el ingreso ilegal de productos importados por el Perú y que en Ecuador resultan altamente costosos por las barreras que existen a las importaciones.

Para hacer frente a esta realidad, y en aras de poder mejorar la zona –caracterizada por una alta presencia de comercio informal–, el Gobierno de Ecuador proyectó la construcción de un corredor para el desarrollo de su frontera sur (en el lado ecuatoriano del límite entre Huaquillas y Aguas Verdes), el cual incluye un parque lineal al que pertenece el cuestionado muro que se viene construyendo. Y, aunque fuentes ecuatorianas afirman que este tema ha sido tocado en los gabinetes binacionales, no parece cierto que se haya mencionado que dicho proyecto incluía un muro que no respeta lo establecido en el ordenamiento al estar siendo construido casi al borde del canal.

Actualmente, el simple hecho de hablar de un muro entre dos países es un tema muy sensible. La propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de construir un muro en la frontera con México es claramente un antecedente nefasto. Sin embargo, compararlo con el muro que viene construyendo el Gobierno Ecuatoriano puede ser injusto.

En primer lugar, porque el muro de Trump busca construirse en toda la frontera, mientras que el ecuatoriano solo en una pequeña parte de la misma. En segundo lugar, porque para Ecuador el muro es parte de un proyecto que busca promover la inversión y el turismo en la zona de frontera, así como impulsar espacios de recreación para la población. No obstante, si algo en lo que ambos muros se parecen es que ninguno va a poder acabar con prácticas delictivas transnacionales (ni con el narcotráfico entre México y Estados Unidos ni con el contrabando entre el Perú y Ecuador).

Los acuerdos de paz, habiendo sido muy criticados en su momento en el Perú, han sido fundamentales para el acercamiento entre ambos países en los últimos 15 años. Puede tratarse de un tema menor un muro de 800 metros –o de dos kilómetros a lo mucho– en una frontera de más de 1.500 kilómetros, pero el respeto a las normas que han posibilitado esta nueva etapa de la relación no debería ponerse en cuestión. Por ello, resulta extraño que este muro se construya en el epílogo del gobierno de Rafael Correa, presidente que ha sido fundamental para los cambios que se han dado en el vínculo entre el Perú y Ecuador.

El muro que construye Ecuador al borde del canal, si bien es parte de un proyecto más grande que puede ayudar a proteger la zona y contribuir al mejoramiento del canal de Zarumilla, constituye una violación a un compromiso internacional que merece ser discutido de manera bilateral.

Para los intereses peruanos, la respuesta ecuatoriana nos permitirá comprender la dirección de la política exterior del nuevo gobierno de Lenín Moreno en su relación con el Perú en los próximos años. Esperemos que este problema sirva para reafirmar la voluntad de ambos países de avanzar conjuntamente, como lo hemos venido haciendo, con grandes resultados para ambos pueblos.