¡No olviden que somos antimonárquicos!
¡No olviden que somos antimonárquicos!
Redacción EC

Vi a y me puse feliz. Que para eso somos plebeyos emprendedores: para poner en su sitio a los que sin haber hecho nada, están arriba. Si la noticia es que, empachado de su decadencia, renunció para no explotar junto a su familia palangana, pues, ¡a hacer fiesta como lo están haciendo muchos españoles en calles y plazas! Es más, el grito de referéndum para abolir la monarquía se oye con fuerza.

Pues yo que empiezo a celebrar y, ¡zas!, oigo a nuestro embajador en Madrid,  Francisco Eguiguren, advertir, compungido, que Juan Carlos quiere y conoce al Perú al igual que su hijo Felipe y su nuera Leticia. O sea, no puedo hacer fiesta. El marqués de Eguiguren estaría advirtiéndonos que estos borbones cuyo pensamiento no es vinculante con decisiones de Estado ni con políticas públicas, algo tendrían que ver, no sé cómo, con que España sea el principal inversor en el Perú.

Recién me estaba reponiendo de las declaraciones del marqués y tuve que oír a Martín Riepl en su noticiero matinal de Canal 2 explicar que la abdicación de Juan Carlos no pone en riesgo el proceso para eliminar la visa Schengen. A ver, un momentito. Si bien Rajoy, el presidente español, fue quien propuso esa excepción, el asunto está en manos del parlamento europeo; no del gobierno español y mucho menos del rey en desgracia que se fregó la columna por dárselas de 'mataor' de elefantes en Botswana.

Pero yo aprendí a ser antimonárquico desde el colegio, así que no me van a confundir. Apenas tuve uso de razón, me enseñaron que los virreyes eran de la misma laya que los reyes, que la independencia fue contra ellos y que nacimos como república sin tronos. Es más, en 5to. de media, mi profe de historia del Perú contó que San Martín tenía ideas monárquicas y fantaseó con la posibilidad de encargar un príncipe europeo para regir el Perú. No quise creerle, pero en la universidad lo confirmé.

Por nuestros próceres de la independencia, por el roche de San Martín y por los clavos de Cristo, que también fue antimonárquico; ¡no me vengan a pintar la abdicación de Juan Carlos como un drama! ¡No me retuerzan la historia¡

Eguiguren cometió un desliz diplomático al  que Humala debe ir al acto de asunción de Felipe VI. Impertinencia de embajador político obnubilado por su roce con la realeza. Torre Tagle tendrá que ponerlo en su sitio, porque el presidente de una república no está para ser alentado a asistir a asuntos cortesanos.

Lo que pasa es que la democracia es generosa y respeta los símbolos y tradiciones monárquicas allí donde se arraigaron. Las últimas generaciones de las familias reales europeas son, además, muy afortunadas. Sus abuelos y padres tuvieron la mala suerte de ser atacados por fascismos y comunismos autoritarios. Los zares no lo sobrevivieron, ni las familias reales alemanas e italianas. Pero sí los borbones españoles, que fueron maltratados por Franco y a la caída de este, pasaron por poco menos que agentes del destape. Juan Carlos recuperó con creces todo el tiempo que había perdido por culpa del franquismo.

El rey abdicó y es como si hubiera muerto. El rey puesto será más joven y asediado por las cámaras. Será un símbolo y un ícono pero no líder vinculante. A Letizia se la comparara con Diana. Y a los antimonárquicos todo ello nos llegará al copete. Si fuera español estaría gritando junto a miles en la Puerta del Sol: !Referéndum! !Borbones a las elecciones! !España, mañana, será republicana!

El 04/06/2014 Martín Riepl me envió esta carta:


Que tal Fernando, eventualmente leo tus columnas y aunque no siempre comparto lo que sostienes, siempre me ha parecido que los datos que manejas y su interpretación son honestos, al menos hasta hoy.

Aseguras que   “tuve que oír a Martín Riepl en su noticiero matinal de Canal 2 explicar que la abdicación de Juan Carlos no pone en riesgo el proceso para eliminar la visa Schengen. A ver, un momentito. Si bien Rajoy, el presidente español, fue quien propuso esa excepción, el asunto está en manos del parlamento europeo”. Con esta última frase, que imposta algo así como un tono pedagógico, se entiende que yo ignoraba que la decisión sobre la visa es competencia del Parlamento Europeo. Esa intención me parece deshonesta, más aún si lo que dije fue exactamente lo mismo que tu sostienes: “ante la duda de muchos peruanos sobre si la abdicación influirá en el proceso de eliminación de visas, debemos de recordar que la decisión sobre este tema es del Parlamento Europeo”.

No suelo responder una crítica si es que la considero razonable. Simplemente asumo y tomo lo que me sirve. Pero este no es el caso.
Un abrazo.
Martin
 

Esta es la respuesta que envié a Martín:

Comprendo tu susceptibilidad y habla bien de tu chamba. Mi sorpresa era que un periodista se sintiera obligado a explicar algo muy obvio (supongo que oíste un comentario o leiste un tuit que te motivó a hacerlo). No he querido dar a entender que tú ignoraras el proceso de la posible eliminación de la visa. Te oigo siempre y no se me ocurriría que pudieras ser tan despistado.

Un abrazo.

Fernando