Lorena Salmón

Ayer se celebró el Día de la Felicidad. ¿Un estilo de vida? ¿Un objetivo inalcanzable? ¿Una aspiración universal? Me aventuro a decir que todos los humanos buscamos ser felices, buscamos sentirnos bien, solo que muchos no sabemos o no tenemos idea de cómo acceder a ella.

Reynaldo Alarcón fue un psicólogo peruano especializado en felicidad y principal introductor de la corriente de la psicología positiva en el país. Cuando le preguntaron qué era la felicidad para él, respondió: “Los años inolvidables que viví junto a Celia” (su esposa).

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Albert Einstein dejó por escrita su propia fórmula en versión de propina: estaba hospedado en Tokio cuando un cartero le llevó un mensaje. A cambio de su servicio, el físico escribió en una servilleta lo siguiente y se lo entregó a la mano con la confianza de que en algunos años ese escrito valdría mucho dinero: “La calma y una vida humilde traen más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”.

Y cuánta razón. La mayoría de los paradigmas acerca de la felicidad han sido desestimados: ni todo el dinero del mundo nos hace más felices, ni la pareja ni la familia perfecta, ni la carrera más exitosa, ni la juventud eterna ni el glow up más asombroso. Nah, entonces, ¿qué?, nos preguntamos.

Leo Bormans, escritor y embajador de bienestar, decidió hacer una recopilación de los estudios realizados por más de 100 profesores del mundo entero acerca de la felicidad. Con ellos, escribió un libro que debería estar en casa de todos: The World Book of Happiness, prácticamente un manual sobre cómo ser más felices.

Se trata de información valiosa que quiero compartir con ustedes, tomando en cuenta la coyuntura actual: somos testigos en vivo y en directo de una guerra y de todas las atrocidades que la misma conlleva. Necesitamos más recursos, más y mejores ánimos, echarnos flores a nosotros mismos, ponerle ganas para seguir día a día con la mejor actitud. Einstein señalaba que la voluntad era una fuerza motriz, más poderosa que el vapor y la electricidad. “Donde hay voluntad, hay camino”.

Así que echarle ganas y a tomar nota de las fórmulas y de las claves exitosas y comprobadas acerca de la felicidad alrededor del planeta.

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Uno: Tener una relación buena con los que quieres y te importan es una condición para una vida feliz. La psicología positiva te explica por qué: tu familia, tus amigos, tus padres, tus colegas, son importantes para nutrirte, enseñarte, inspirarte.

Dos: Compararse arruina la felicidad. Está comprobado científicamente que la envidia nos hace infelices, así que evitemos hacerlo. Si sucede, obliguémonos a encontrar un aprendizaje en la comparación para usarla como puente de motivación.

Tres: Haz las paces con el fracaso. Aprender de los fracasos es desarrollar una mente flexible, la cual nos permite transformarlos, crecer de ellos, aprender más.

Cuatro: Tú eliges. Tú eliges cómo reaccionar a lo que te sucede, tú eliges dónde enfocar tu atención.

Cinco: Tienes derecho a sentirte triste, así como cualquier emoción que te invada. Todas son sanas y todas cargan información que nos invita a preguntarnos: ¿y ahora qué hago?

Seis: Acepta los cambios, acepta que no hay dolor y que habrá dolor, acepta que no se puede controlarlo todo, que la vida sube y baja y que la felicidad es como un músculo: se entrena. Se entrena con voluntad, con decisión, cada mañana.

“Hoy decido ser feliz”. “Hoy elijo ser feliz”, repitan todos después de mí, y enfoquen las pequeñas acciones de su día a día en atenderse, nutrirse, hacerse bien. //

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