Las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. (Foto: Shutterstock)
Las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. (Foto: Shutterstock)
Christian Mestanza Arquiñigo

Alimentarse bien y llevar un estilo de vida alejado de los excesos son aspectos importantes para mantenernos saludables, pero si en este esquema falta el , el engranaje no está completo.

Tan importante es la actividad física en nuestra vida que incluso enfermedades como el cáncer de colon, el cáncer de mama o la diabetes podrían prevenirse, en gran medida, si es que se practica adecuadamente.

Sin embargo, pese a sus beneficios, el 81% de los adolescentes en el mundo no hacen suficiente ejercicio, según advierte un de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado el pasado viernes en la revista médica ‘The Lancet’. Se trata del mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la actividad física en niños de 11 a 17 años.

El grupo de investigadores, encabezados por Regina Guthold, ha seguido la evolución (del 2001 hasta el 2017) de 1,6 millones de jóvenes que van al colegio en casi 300 encuestas nacionales en 145 países y territorios.

Los resultados de la investigación muestran que se ha avanzado muy poco en este tema en los últimos 15 años. En 2001, la OMS calculó que el 82,5% de adolescentes eran sedentarios. Asimismo, se evidencia que son las niñas las que menos actividad física realizan, 85% frente al 79% de los niños, muchas veces debido a cuestiones culturales como la falta de programas de fomento del deporte entre chicas o la escasez de instalaciones para ellas.

De mantenerse esta tendencia, el objetivo global de una reducción del sedentarismo en 15% para el 2030 no se logrará.

Factores del sedentarismo

 (Foto: GEC)
(Foto: GEC)

Según la investigación de la OMS, uno de los principales factores que explica la falta de actividad generalizada es la irrupción de las pantallas, que han cambiado los hábitos de los más jóvenes, volviéndolos menos activos.

También se destaca la creciente inseguridad que, por ejemplo, dificulta que los niños puedan ir al colegio a pie o en bicicleta, así como la falta de infraestructura.

Por otro lado, cabe señalar que la inactividad afecta igualmente a países ricos y pobres. En el Perú, la tendencia se ha mantenido desde 2001 en 84,7%. No se han visto mejoras desde entonces.

Para Alejandro Ortega, médico traumatólogo de la Clínica Javier Prado, hay muchos factores que propician el sedentarismo.

“Desde el punto de vista social, no se tiene la costumbre de hacer ejercicio: un niño que nunca ha visto a su padre ejercitarse, tampoco lo va a hacer. Por el lado de la educación, muchas personas no toman conciencia sobre su salud; por ejemplo, ven a la obesidad como un problema estético y no como una enfermedad”, explica el especialista a El Comercio.

¿Cuánta actividad física debe realizar un niño para estar saludable?

Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños hacer deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales. (Foto: Pixabay)
Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños hacer deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales. (Foto: Pixabay)

“Los adolescentes deberían realizar ejercicios una hora diaria, entre cinco y seis veces a la semana”, dice Ortega.

Según el médico, las consecuencias de la falta de actividad van desde subir de peso hasta el incremento del riesgo de padecer cáncer. “La inactividad es causa de múltiples patologías como la obesidad, síndrome metabólico, colesterol alto, presión alta, diabetes, algunos tipos de cánceres, problemas en las articulaciones, entre otros”.

“Muchos de estos males conllevan a una disminución de la esperanza de vida y también tienen un impacto en la economía de quienes las padecen”, puntualiza.

También está el tema de la comida. En el Perú, si bien nuestra cocina es muy rica, también es muy alta en carbohidratos, por lo tanto exige que quememos el exceso de calorías; de lo contrario, los carbohidratos se acumulan como grasa e incrementan el riesgo de tener obesidad.

Por otro lado, Ortega recalca que es tan beneficioso para la salud de los niños practicar deportes como realizar otro tipo de actividades recreacionales.

Asimismo, la buena noticia es que nunca es tarde para comenzar a ejercitarse. “Lo ideal es practicarlo desde niño, pero es mejor comenzarlo a los 30 o 40 que nunca hacerlo. Aunque en este caso sería mejor estar guiado por un profesional de la salud, porque de lo contrario puede haber lesiones”.

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